Varios

Hablar de sexo sigue siendo algo con cierto toque tabú, pero nada tiene que ver con cómo era hace unas décadas. Solo hay que pensar en cómo tratan el tema aquellas personas de avanzada edad y en cómo lo tratan aquellos que son más jóvenes. Hay unas diferencias enormes entre ambos extremos.

No se debe a que sean personas más o menos prejuiciosas, se debe a un cambio a nivel social, a cambios de mentalidad, a la evolución de la sociedad en numerosos frentes. En los 40, el sexo se consideraba como algo que solo se debía hacer para tener hijos y en el seno del matrimonio.

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En la actualidad, la idea de las relaciones sexuales es muy distinta. Ha habido una evolución clara, y la vamos a analizar.

La evolución de las relaciones íntimas en las últimas décadas

De considerarse algo que podría ser pecado y que solo debería hacerse durante el matrimonio y con el fin de tener retoños, a explorarse como algo divertido y con lo que experimentar, probando toda clase de alternativas más allá de lo convencional con propuestas como el bdsm.

Pero, ¿cómo se ha ido pasando de un extremo a otro? Vamos a hacer un breve repaso a la evolución de las relaciones sexuales en los últimos años, en las últimas décadas. Un recorrido rápido para ver cuánto han cambiado las cosas en este ámbito.

Años 60 y 70

La década de los 60 es una de las grandes claves de la evolución de las relaciones sexuales porque siempre ha estado ligada a la revolución sexual. Ahí empezó a gestarse un movimiento en el que la felicidad de la pareja y el desarrollo en conjunto se convertían en la clave de una relación.

Se abandonó la idea de que el placer era algo pecaminoso y los miedos por los embarazos no deseados empezaron a desaparecer al surgir las pastillas anticonceptivas. Todo el mundo empezaban a avanzar en este sentido, aunque en España seguían anquilosándose ciertas ideas extremadamente anticuadas.

A partir de ahí, en los 70, la normalización del divorcio empieza a sembrarse en las parejas y matrimonios. España empieza a amoldarse a estos cambios al terminar la dictadura y poco a poco se empieza a explorar y tratar el sexo con más naturalidad en nuestro territorio.

Seguía siendo algo tabú, pero las conversaciones se podían mantener, aunque con algo de prejuicios todavía. Prejuicios que, aún así, siguen perdurando hasta ahora.

Época actual

La sexualidad a día de hoy ha cambiado mucho respecto a cómo era hace varias décadas. Sin ir más lejos, ya no hay imposiciones religiosas en general y se están abandonando los prejuicios sobre las relaciones abiertas, el poliamor o incluso, aún más básico, la homosexualidad.

Negocios como los sex shop han proliferado debido a ese tratamiento de lo erótico y del sexo como algo natural, no como un tabú y como ejemplo https://www.easytoys.es/. Las parejas se abren mucho más a explorar frentes nuevos para descubrir mejor sus gustos o incluso para disfrutar de nuevas experiencias a la hora de dejarse llevar por la pasión.

No hay unas reglas predeterminadas sobre el sexo o las relaciones, y eso está permitiendo que la imaginación coja la batuta para descubrir propuestas que, hasta ahora, parecían algo impensable, inalcanzable, una locura. Solo hay que ver lo populares que se han vuelto los satisfyers para las mujeres. Cosa que, hace un par de décadas, se habría visto como algo absolutamente bochornoso.

Mencionado esto, no hay que olvidar que los juguetes sexuales se han normalizado por completo. Muchas parejas acuden a las tiendas eróticas para consultar sus catálogos, ver qué opciones tienen y experimentar con ellas para ver hasta qué punto pueden cambiar sus relaciones íntimas.

Juegos de mesa, disfraces, lubricantes y un largo etcétera de propuestas les permiten probar algo diferente cuando quieran y descubrir cosas que quizá les puedan encantar tanto a ellos como a ellas. Y eso, por no hablar del auge de diferentes prácticas como el bdsm y otras tantas ramificaciones menos conocidas, pero igualmente exploradas por las parejas o individuos más valientes.

Gracias a todo esto, la vida sexual en pareja se ha renovado por completo. Aumenta la confianza tanto en uno mismo como en la otra persona, el vínculo se vuelve todavía más íntimo, hay más placer y hay más comunicación.

En definitiva, ahora que la vida sexual y la sexualidad en pareja y en solitario están evolucionando más que nunca, las personas se encuentran incluso más felices. El placer aporta la felicidad, y más en este ámbito que hasta ahora se quería guardar entre bambalinas, tratar como algo prohibido.

Los prejuicios se despiden y dan paso a todo esto, a una revolución sexual fruto de la evolución, y eso no está haciendo más que ayudar a las personas a conocerse mejor, a disfrutar más de sus parejas, a disfrutar más del día a día.

DPH

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