Si nos preguntamos qué engloba el sector agroalimentario, la respuesta en tan amplia como identificar todas las actividades relacionadas con el cultivo, transformación, comercio y consumo de alimentos de origen en el sector primario, es decir, todo aquello que surge de la agricultura o la ganadería.

Estas tareas milenarias, a pesar de las apariencias de labor tradicional, han estado en reconversión permanente, no sólo en aspectos concretos de la labor, sino también desde el punto de vista económico y social. Por ejemplo, después de la reciente crisis de 2008-2012, se ha producido una migración de retorno de jóvenes, muchas veces con preparación universitaria, hacia los territorios de origen, implantando en las explotaciones familiares un carácter empresarial que ha generado modelos de éxito. Algunos de ellos no están muy lejanos físicamente y son referencia internacional.

NAVIDAD GOB ARAGON mitad

No sólo ha sido el despertar a un nuevo modelo económico, sino la recuperación del aprecio a las raíces en el territorio y con ella, la revalorización de una amplia gama de productos adaptados al ecosistema de cada zona, como es el caso de la comarca del Somontano.

Poco a poco lo que se inició casi como un último recurso de empleo y supervivencia, empezó a ofrecer datos de rentabilidad y proyección que lo fueron consolidando como un importante motor de trabajo y riqueza a medio plazo, con una importante repercusión en un futuro próximo: con la incorporación al sector de la formación, la información empezó a fluir y la innovación cobró una gran relevancia, dotando a esta actividad de grandes posibilidades y horizontes para seguir generando dinamismo y vida.

En 2019, la pandemia, el confinamiento y las restricciones volvieron a cambiar las necesidades y los gustos. Hoy, son cada vez más los consumidores que apuestan por el consumo de alimentos provenientes de explotaciones en las que el modelo sea sostenible y sostenido. También hay jóvenes que apuestan por este sector y que además de aplicar su empuje de actualización para seguir mejorando los resultados cuantitativos y cualitativos, no pierden de vista la cultura (con la misma raíz que cultivo) heredada de sus antepasados que hizo que Somontano fuerza referencia de calidad y buen hacer con la premisa indiscutible de mimar el medioambiente, adoptando costumbres y usos que lejos de esquilmarlo lo cuidan y lo respetan.

Sobre esa base de siglos, debemos ofrecer al emprendimiento y esfuerzo de estos jóvenes no sólo la visibilidad que se han ganado, sino nuevas perspectivas. Debemos trabajar para que Barbastro tenga el calificativo de ciudad agroalimentaria, para que en ella se gesten y se investiguen nuevos proyectos vinculados a este sector y a otros como el comercio, la industria y el turismo, para convertirnos en referencia más aún. Tenemos de promover la inversión pública necesaria para crear los espacios donde ubicar a éstas y nuevas empresas -es decir, en colaboración con la iniciativa privada- para conseguir el impulso el empleo y los proyectos, dar a conocer a un público más amplio todo el abanico de productos agroalimentarios de calidad que se producen en nuestra comarca y provocar una espiral de orgullo e identidad. Estamos obligados a fomentar entre los empresarios, las sinergias necesarias para desarrollar nuevas ideas, debemos crear y facilitar las condiciones que animen a nuestros jóvenes a quedarse en el territorio y se frene la despoblación. Muchos de ellos ya han empezado. Hagamos un propósito colectivo y común.

Por todo esto, desde el PARTIDO ARAGONES de BARBASTRO-SOMONTANO llevamos trabajando varias legislaturas en compartir y concretar acciones como la creación de una Polígono Agroalimentario en nuestra ciudad. Los actuales y también los futuros vecinos lo merecen.

Estamos convencidos. Juntos lo vamos a conseguir

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