Varios

Recientemente un sindicato otorgaba sendos premios al Sr. Obispo de Barbastro-Monzón y al Sr. Consejero de Cultura del Gobierno de Aragón por traer al Museo de Barbastro las 111 piezas de arte religioso que estaban en el Museo de Lérida. Es posible que, a medida que se vayan acercando las elecciones, se intensifiquen estos inmerecidos premios en un clima político que se presenta muy negativo las fuerzas de izquierda que gobiernan en Aragón.

¿Por qué son inmerecidos estos premios? Porque de momento, no hemos ganado nada, pues, mientras no haya sentencia firme, es todo una mera ilusión, y si prospera algún recurso de la parte catalana ante la Audiencia o ante el Tribunal Supremo, tendremos que devolver estas 111 piezas, haciendo de paso un ridículo espantoso repartiendo medallas antes de tiempo. Ojo con esto.

GOB ARAGON surge

Estas 111 piezas están en Barbastro por una sentencia de un juez de primera instancia que se ha ejecutado provisionalmente, pero, si la Audiencia Provincial, el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional tumban dicha sentencia a raíz de un recurso de la parte catalana, entonces habría que devolver esas 111 piezas al Museo de Lérida y pechar con todas las costas.

Yo que conozco mejor que nadie este asunto, sé de la enorme dificultad del mismo y, es por ello que se debe extremar la prudencia con pleno respeto a todos los tribunales que tienen que intervenir en este litigio, que será muy largo. Aventuro una lucha encarnecida cuando este asunto llegue al Tribunal Supremo y, por ello mismo, el respeto y la prudencia, deben mimarse.

Me recuerda esto a cuando comenzó la guerra hispano-estadounidense, donde la gente en España entonaba la marcha real por doquier, riéndose y haciendo mofa de los yanquis, que, en cuestión de horas, con sus barcos de acero hundieron toda nuestra flota en Cuba de barcos de madera, o incluso la acuñación de una moneda en Londres que inmortalizaba una supuesta victoria del Almirante Vernon en Cartagena de Indias, pero que perdió ante el almirante español Blas de Lezo, siendo la derrota naval más importante de Gran Bretaña en su historia, teniendo que retirarse a toda prisa de la circulación las monedas.

Por lo tanto, prudencia, humildad y cautela, con el máximo respeto a cuantos tribunales todavía tienen que pronunciarse sobre este pleito. Actuando así, nos hacemos un gran favor a nosotros mismos y al deseado éxito final de esta larga contienda judicial. Los tribunales lo agradecerán sin duda.

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