Gráfico extraído de la web foro-ciudad con datos del catastro (2019)

El mercado de la vivienda en la ciudad de Barbastro, así como en Monzón y en Binéfar, muestra unas constantes vitales preocupantes. Desde hace ya algunos años la demanda latente de vivienda en nuestro territorio, tanto en el ámbito urbano de nuestras ciudades como en el rural de nuestros pueblos, no encuentra salida en la oferta disponible que ofrece el mercado. La consecuencia de este desajuste del sector inmobiliario es la dificultad creciente de colectivos enteros de población, como los más jóvenes o los nuevos residentes, para acceder a una vivienda, y derivado de lo anterior, el problema añadido de muchas empresas de nuestra área económica para atraer y retener nuevos trabajadores en el territorio . En un plano general, esta situación está lastrando las posibilidades de crecimiento demográfico y económico de todas las localidades del eje de Cinca en un momento de contracción de la población local motivado por la baja natalidad y el progresivo envejecimiento de sus habitantes.

Este desequilibrio inmobiliario tiene su origen en la reducción acusada de la oferta de viviendas de nueva construcción, incluyendo en esta categoría los inmuebles de cierta antigüedad destinados a rehabilitación. Esta situación de colapso inmobiliario queda reflejada, para el caso de Barbastro, en la estadística sobre la superficie construida realizada a partir de la información recopilada por el catastro y que se adjunta en este texto. En este análisis, el dato correspondiente a la última década muestra claramente una importante reducción del espacio construido residencial puesto a disposición de los potenciales compradores y arrendatarios. Un escaso volumen de construcción que se refleja en las escasas promociones, en especial de pisos, desarrolladas tanto por el sector privado como bajo la iniciativa del sector público en nuestra ciudad. Además, este pobre balance constructivo está detrás de la menor incorporación de pisos destinados al mercado de alquiler en la ciudad ya que, en muchos casos, esto se produce por la sustitución de una vivienda “vieja» por una de reciente adquisición.

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Hay que insistir en este particular porque, como en todo mercado, la abundancia o escasez de las “cantidades” va a determinar los precios finales;  en el caso de las viviendas, incrementándose la renta que los hogares deberán destinar a la propiedad o al alquiler en relación a los salarios. Este elevado nivel de precios en la vivienda nueva en nuestra zona tiene, también, un efecto directo, y en la misma dirección, en otros dos mercados del inmobiliario como son la vivienda de segunda mano y la vivienda de alquiler. En ambos casos, si la demanda se mantiene estable o crece, los propietarios estimarán al alza el valor de sus casas y, por tanto, el precio que pidan por ellas a sus posibles compradores o inquilinos.

La suma de todos estos efectos, junto al abandono y desaparición para el uso residencial de muchos inmuebles  de la ciudad, está provocando que el acceso a una vivienda digna sea una experiencia inalcanzable para muchos residentes. Una realidad que se ve agravada por el elevado contingente de población flotante que, a la llamada de las oportunidades laborales que ofrece nuestro territorio en sectores tan dispares como el sanitario, el agrario o el industrial, prueban suerte durante largas temporadas en nuestra ciudad o en las localidades vecinas.

Otro factor relevante que se desprende de los datos del catastro es el envejecimiento progresivo del parqué de viviendas en Barbastro. Esta tasa mínima de renovación y reposición de inmuebles, más visible en la zona centro e histórica, solo ha hecho que empeorar a lo largo de los últimos años debido a la ausencia de una eficaz política municipal de vivienda. Todo esto con un elevado coste urbanístico, estético y residencial para Barbastro.

Deberíamos, pues, sentirnos concernidos, tanto las administraciones públicas como las empresas privadas y la sociedad civil, por la salud del mercado de la vivienda, no sólo en Barbastro, también en las localidades próximas. Y tratar de conjugar negocio privado, oportunidad y acción pública para que nadie se sienta excluido de la vida social y laboral en nuestro territorio.

dph

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