Un estudiante. Pixabay.

Me mantengo informada acerca de la actualidad de nuestro país y percibo cierta desazón hacia los jóvenes, en especial tras el aumento de casos derivados de los macrobotellones de muchas de las ciudades de nuestro país.

Nos hemos relajado. Es una realidad. Aunque no solo hemos sido los jóvenes los que hemos querido disfrutar un poco más, sino que también mucha gente animada por las esperanzas de vacunación y por medidas como la de dejar de llevar mascarilla al aire libre ha preferido olvidarse de la situación de pandemia que todavía estamos viviendo. Se puede llegar a comprender que esas personas después del casi año y medio que llevamos con esta situación tengan ganas de salir y disfrutar un poco más. Lo que a mí se me escapa es entender por qué no hemos conseguido aprender nada de esta situación y no solo de ella, sino de todas las medidas que llevamos siguiendo desde marzo del año pasado. Durante el curso académico las medidas sanitarias se han puesto en marcha y la mayoría nos hemos esforzado por cumplirlas. Por ello, llegamos a junio con un descenso significativo en el número de casos y pensando que habíamos conseguido vencer al virus.

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Pero no, no iba a ser todo tan fácil, la finalización del curso y el comienzo del verano han puesto de manifiesto que la teoría nos la sabemos, sin embargo, la práctica se nos atasca. Quizás el deterioro mental y físico que hemos sufrido los jóvenes ha contribuido a tal cosa, en el tiempo que llevamos de pandemia nuestra vida social se ha reducido, así de repente. No voy a decir tampoco que muchas de las actitudes que tienen algunos sean justificables ni mucho menos, sino que la sociedad debería comprender que los jóvenes hemos hecho un esfuerzo muy grande.   Por eso, ese esfuerzo no debería perder significado ahora. Considero que queda muy poco para conseguir doblegar la curva y la vacunación por su parte nos está dando impulso para conseguirlo, por ello ahora más que nunca debemos nosotros cargarnos la mochila de la responsabilidad y hacer entre todos un esfuerzo para controlar la situación.

Con esto no me refiero a que no debamos salir de casa y que lo que debamos hacer sea encerrarnos y ver pasar las horas. NO. Me refiero a que podemos salir, pero siempre teniendo en cuenta las consecuencias que pueden acarrear las diferentes acciones que realicemos. Hemos pasado tiempos muy difíciles y ahora más que nunca no debemos descuidarnos.

Sin embargo, cuando el descuido ocurre se debe reflexionar, porque no todos los adolescentes somos irresponsables ni esos adolescentes que hacen fiestas ilegales, que participan en macrobotellones y que no siguen las medidas sanitarias nos representan a todos.

No se trata de falta de empatía hacia los jóvenes o de tachar a todos ellos como irresponsables, se trata de entender que como personas de la sociedad que somos tenemos una responsabilidad que debemos poner en práctica. Tenemos que empezar a diferenciar más las cosas que realmente importan para darnos cuenta de que si lo hacemos, conseguiremos volver pronto a la normalidad que tanto deseamos.

dph

7 Comentarios

  1. Ahora la prioridad es inyectarARN a los jóvenes y acto seguido a los niños. La hoja de ruta está clara, el que tenga oídos que oiga. El peor ciego es el que no quiere ver. El Nuevo Orden Mundial es el que manda.

  2. Totalmente de acuerdo contigo Carmen. Grata y rara sorpresa oirte, lo normal es la cantinela del pensamiento único tambien insuflada por los medios de comunicación, pobres ejecutores de esta falacia. Que hay jóvenes contagiados, si, que estan teniendo consecuencias graves, … cuantos? Inyectémoles una vacuana en experimentación que no se sabe que consecuencias les traerá. Bravo por esos padres responsables y solidarios.

  3. Carmina y Lola lo han comentado tan bien y acertadamente que solo quiero añadir una frase de F. Dostoievski: “La tolerancia llegará a tal nivel que las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles” en la tiranía de los idiotas.

  4. Teresa te dejo otra buena frase de Fiòdor Dostoievski muy aplicable a un próximo futuro, sino ya…
    La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión

  5. Super-relajada estoy, yo no soy anti-vacunas..
    Solamente me gustan leer las frases que han dicho en vida personas inteligentes..

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