Hoy tenemos con nosotras a tres de las autoras de “Esto no es un puto vinilo”: Alba Sánchez, Ana Cheliz y Rita Piedrafita.

Es un libro formado por 18 relatos inspirados en la música donde se pueden encontrar historias y emociones del grupo de escritura “la posada de hojalata”.

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Paula Gracia: ¿Cómo surge la idea de crear este libro?

Ana Cheliz: Nace de la escuela de escritura a la que pertenecemos, “La posada de hojalata”, que este año hemos seguido vía zoom. Aquí tienen como tradición escribir una antología de relatos cada año con los estudiantes de la escuela que se quieran animar, pero dadas las circunstancias a nivel mundial, el año pasado se suspendió. Este año se retomó la idea y entre todos los escritores, tuvimos que decidir un tema común, que por votación salió la música. Pensamos en la idea de que cada canción inspirase un texto, o por el contrario que un texto se inspirara en una canción. Poco a poco cada uno fuimos desarrollando, en la medida de lo posible y dentro de nuestros gustos musicales o nuestra inspiración escritora de ese momento, lo que saliera. Idealmente todos teníamos en la cabeza nuestra canción perfecta y la idea de hacer los textos en torno a ella, pero al final en mi caso fue al revés, primero desarrollé el texto y luego me inspiré en una canción.

PG: Un libro asociado a una lista de Spotify, ¿Por qué esta relación con la música?

Rita Piedrafita: Como ha explicado Ana, el hilo conductor lo votamos y salió la música entre otros muchos temas que propusimos. Además, la editorial que nos propuso la edición es Bala Perdida y tiene como peculiaridad que todos sus libros publicados llevan una lista de Spotify vinculada en la contraportada. Incluye una selección de música del propio autor, en nuestro caso la hemos creado con cada una de las canciones elegidas para nuestro relato, o como bien decía Ana, con la canción que el relato ha elegido. Este libro lleva mucho trabajo y corrección detrás, llevamos con él un año entero y lo que en un principio era mi texto ideal, luego la idea ni siquiera está en el libro, y lo mismo con la canción.

PG: ¿Qué sentimientos buscáis despertar en vuestros lectores?

Rita: Yo con mi relato lo que busco es la concienciación, que la gente se conciencie de cómo actuamos los adultos respecto a los niños. Cuento la historia de una niña que aparece en un parque sin que nadie sepa lo que pasa y la reacción de los adultos no es la esperada. Con esto buscaba plasmar esa parte de que a veces los adultos tratamos de la misma manera a todos los niños, pero hay que ser consciente de que no todos tienen las mismas posibilidades.

Ana: En mi caso, mi relato es un poco triste. Yo no lo escribí con tristeza, pero después de leerlo busqué la empatía de la sociedad con las personas mayores ante el sentimiento de soledad. Muchas personas mayores viven solas, han sufrido la pérdida de su pareja o por otro motivo, en la vida adulta o vejez pueden experimentar esa fase de tristeza, depresión o soledad. Quería que se empatizara con ellos e intentar entender lo que puedan estar pasando.

Alba Sánchez: Yo más que despertar un sentimiento hice el relato que me apetecía hacer. Creo que despertar un sentimiento concreto es muy difícil porque al final es una historia que cuentas y cada uno se ve más o menos asemejado. Si tuviese que elegir uno, podría identificarse con la esperanza o superación, no sabría decirte, ya que después de leerlo con amigos y familiares cada uno lo ha interpretado de una manera diferente.

PG: ¿Nos podéis desvelar algún secretillo de vuestros relatos? Rita, creo que el tuyo sigue la partitura Chants sans Paroles de Tchawoski, ¿nos explicas qué significa esto?

Rita: Con el curso de escritura que imparte David se aprende mucho y en los ejercicios que vamos haciendo durante el año busco mucho más el arriesgar, que el hacer un buen relato. Me gusta probar con cosas y en este caso, cojo la notación musical que Tchawoski hace de su Chants sans Paroles y la adapto al ritmo que marca la canción. Si por ejemplo es un marcado se acompaña de una frase corta y muy directa, si es un pianissimo son frases largas y el ritmo de lectura es muy pausado. Es una forma de jugar con el lenguaje, mi historia es muy sencilla, pero creo que el secreto del relato no está en lo que cuento sino en cómo lo cuento y como he intentado adaptarlo a la notación musical buscando la tensión de la primera parte de la partitura y así crear ese sentimiento que marca el final de la música clásica. Es un trabajo muy duro y me ayudó muchísimo David y creo que merece la pena arriesgar un poco solo por el hecho de mostrar cosas diferentes.

Ana: Yo elegí “Alma mía” de Maria Grever y la versión que seleccioné es de Natalia Lafourcade porque no conocía la versión original y lo averigüé después que la verdadera autora era Maria. Había escuchado la versión hace un par de años cuando mi abuelo estaba en la residencia y me emocionó cuando vi el vídeo, ya que se graba en una residencia y termina cantando con todos los ancianos. Como he dicho antes, primero escribí el texto y luego busqué la canción y esta me vino como anillo al dedo porque la letra es muy sencilla y acaba de resumir con otras palabras lo que al señor de mi relato le ocurre en un día de su vida. Cuento el paseo del señor con su perro y lo que pasa. Sí que es cierto que, en el texto, David me ayudó bastante para que arriesgase a la hora de escribir. La primera versión era más sencilla, pero justo cuando tocaba corregir mi texto dimos una clase en la que hablamos del flujo de conciencia cuando escribes y lo aproveché para guiarme por ahí, sobre los pensamientos que puede tener una persona cuando no está del todo bien.

Alba: Yo tengo historia porque cuando se decidió el tema de la canción empecé a buscar una canción que me gustara, estuve un mes haciendo y versionando un relato y no me salía. Al final después de ese tiempo cambié completamente el texto y a ese texto le puse otra canción que no era la que pensaba en un principio. Un secreto…, es un relato de cosas que me han pasado. A mí me es muy difícil escribir sobre algo que no conozco, que es lo que me pasó en la primera versión del relato, algo que quería hacer, pero al final es más fácil escribir sobre cosas que conocemos, vivencias personales o de amigos cercanos. Este relato lo iba a hacer para otro ejercicio y lo he versionado, sin embargo, la canción que elegí fue una que me recuerda a mi marido y nos representa a los dos.

PG: Sois todas alumnas del taller de escritura de David Vicente, ¿Qué significa para vosotras que David Vicente haya contado con vosotras? ¿Habéis pasado el examen con este trabajo?

Ana: Fue algo voluntario y quiero agradecer a David su confianza y dedicación, ya que ha brindado mucho de su tiempo a ayudarnos, animarnos, corregirlo, revisarlo… y sobre todo, la paciencia que ha tenido con nosotros. En clase nos lo pasamos muy bien, pero en el fondo le damos mucha guerra, realmente no es una clase, es como una reunión de amigos que están hablando de literatura.

Rita: Yo creo que hay que agradecerle mucho a David la evolución de todo el año porque llegas allí, nosotras en concreto a través del curso que se había hecho online en Barbastro durante la pandemia, y las tres decidimos seguir. Llegamos con unas nociones, pero él te trabaja todas las pautas necesarias para la escritura, te las repite hasta la saciedad. En cuanto al libro, hay que agradecerle también a Lorena, editora de Bala Perdida, porque está apostando por gente desconocida en el mundo literario, somos simplemente parte de un taller de escritura. David, además, no es amigo de tocar un texto, él solo te dice qué cosas podrías cambiar o a que puedes dar una vuelta. Por ejemplo, mi relato está narrado en primera y segunda persona y era una cosa que a él no le acababa de convencer, pero yo le dije que lo quería dejar a dos voces y así se quedó. Detrás hay un trabajo de corrección y sobre todo de consejo, de un año continuado trabajando juntos.

PG: ¿Esto os anima a seguir explorando los caminos de la literatura? Y si es así, ¿qué pasos vais a seguir?

Alba: A mí me ha servido mucho y me he dado cuenta de que tenía una escritora que me encantaba, he leído todos sus libros y hace poco sacó uno. Gracias a David, cuando sus anteriores libros me los leía en dos días, este me está costando semanas. Me ha cambiado totalmente el chip a la hora de leer y valorar cómo se escribe, el que se dice y el contenido del texto. Me he dado cuenta de que no me gustan los mismos libros, me ha cambiado la manera de leer y de valorar. A lo largo del año aprendes diferentes pautas, ya no de escribir, sino de leer un contenido, buscas unos valores, que te mueva algún sentimiento.

Esto no es un puto vinilo

dph

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