Vacunódromo de Barbastro. JLP.
Vacunódromo de Barbastro. JLP.
NAVIDAD GOB ARAGON mitad

Esta 5ª ola de Covid, 6ª ya para nosotros y sobre todo para la zona oriental de la provincia de Huesca, que para algunos ha sido una sorpresa y nos la han querido vender como banal, fuera de aspectos propagandísticos, tiene como las anteriores altas dosis de “malicia”. No se trata de una “pasa” que va a afectar de forma leve a los jóvenes por su modo de vida e irresponsabilidad. Afecta a la salud pública, a la economía, y en definitiva al conjunto de la sociedad, y no es culpa de la juventud, cuando menos en exclusiva.

Esta variante predominante, más contagiosa que las anteriores, por fortuna ha cogido a parte de la población vacunada, y eso le resta letalidad, pero no como para perderle el respeto. Es cierto que hasta la fecha no ha ocasionado tantos muertos ni tantos ingresos en UCI, pero con esta cantinela no puedes ir a los familiares de quienes no han tenido tanta suerte. Ahora mismo sigue matando a gente más joven y sana.

FRANCO MOLINA CENTRAL
Pepe Borrel.

Pero además ya hemos visto que ha conseguido entrar en residencias de tercera edad, afectando a personas vulnerables a pesar de estar vacunadas, y esto al parecer también ha sorprendido, a pesar de estar cantado. Por si fuera poco hay quien tampoco había caído en que entre las personas jóvenes, mujeres en concreto, quizás también sea casualidad, es donde se dan los embarazos. Otro riesgo, por lo que se ve no previsto.

Pues bien, todo esto exige una dedicación de recursos, tanto humanos como materiales, muy elevado, que impide atender de forma adecuada a otros pacientes con otras patologías, cuando algunas de ellas, cáncer incluido, debieran ser preferentes. Pero el personal sanitario está inmerso en vacunar, en buscar contactos y convencerles de su aislamiento, o en hacer un seguimiento de pacientes y contactos cuando tienes serias dudas de que cumplan las normas.

Si en los centros de salud están así, los servicios de urgencias hospitalarias y el 061 tienen que extremar las medidas preventivas para evitar contagios, lo cual les lleva a su vez un tiempo del que no disponen, el laboratorio no da abasto para sacar adelante pruebas diagnósticas, los ingresos no cesan, afectando a todo el hospital, etc, etc.

Ante esto, la administración va adoptando medidas que luego no es capaz de hacer cumplir, y un sector de la población buscando a ver quién es el más listo para cogerles la vuelta. Si hay toque de queda en mi municipio, haré el botellón o la “no fiesta” en el de al lado. Y si me voy haciendo test de estos que venden y salgo negativo puedo seguir jugándomela. Y ante todo disfrutar unas vacaciones y un esparcimiento al que no pueden acceder los sanitarios atados a su trabajo.

Todo esto repercute en la economía (turismo, ocio, vacaciones, producción, bajas laborales…), en las relaciones sociales (insolidaridad, egoísmo…) y en la salud mental, pues nos está afectando a todos, el virus nos ha cambiado, y nuevamente más servicios colapsados, los relacionados con este aspecto de la salud.

Y con este panorama, ¿qué podemos hacer? Quien tiene asumido el riesgo que suponen la movilidad y los contactos, poco más, seguir cumpliendo las instrucciones acerca del uso de la mascarilla, y continuar como hasta ahora, pensando siempre en los más vulnerables. Quien se ve superior, inmune al virus e invencible, que piense que seguramente sus seres queridos y los de su alrededor no lo son. Pero que lo piense antes de la juerga, que no venga después a lamentarse, tal como hacen. Las autoridades que, lejos de triunfalismos, ejerzan su autoridad, sin miedo a perder votos. Por nuestra parte, los sanitarios seguiremos trabajando sin tregua, a pesar del cansancio acumulado.

SUSCRIPCION

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here