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Talleres de música, de teatro, de yoga o de máscaras, así como espectáculos de disciplinas muy variadas, han acompañado a la quincena de jóvenes franceses y españoles que participaban de un novedoso proyecto transfronterizo desarrollado en Abizanda desde el lunes. Este sábado concluía el proceso de intercambio de experiencias, aprendizaje y enseñanza con una creación colectiva abierta al público.

La muestra ofrecida trataba de ser un reflejo de lo que ha dado de sí esta singular convivencia, fruto de un convenio de colaboración entre Aragón y la región francesa de Nueva Aquitania. A falta de un idioma común, el lenguaje universalmente compartido del arte se postulaba como el mejor aliado en la última puesta en escena de los participantes, que sorprendieron tanto por la conexión entre ellos como por la empática respuesta provocada en los espectadores.

La actividad de clausura ocurría a partir de las seis de la tarde en la era de La Casa de los Títeres, espacio cultural gestionado por los Titiriteros de Binéfar. “Je veux”, la conocida canción de la artista francesa Zaz reversionada con anécdotas vividas por los jóvenes en estos días, teñía la atmósfera de emociones irreprimibles y daba paso a números de clown, historias de amor o danza contemporánea.

No obstante fue el colofón final, un escrito leído en ambas lenguas destacando “el poso” que cada uno de los jóvenes ha dejado en el grupo, el momento estrella del acontecimiento. Precisamente ahí, durante esos minutos, se evidenció el estrecho lazo construido, una barrera infranqueable ante los posibles miedos e inseguridades que se sienten al pisar un escenario.

Desde el punto de vista de los participantes la semana ha resultado intensa pero muy fructífera. Darío Vergara destaca la variedad de talleres y los profesionales que los han dinamizado y asegura que “ha sido una experiencia inolvidable”. El joven zaragozano cuenta que han establecido contactos y que, en cuanto puedan, el grupo español viajará a Francia.

Por su parte Agathe de Montety, aspirante a artista profesional, señala que han sido unos días de grandes emociones, de compartir, de reírse, de conocer gente. “Al principio veníamos con miedo por la barrera de la lengua, pero finalmente más que una barrera ha sido una riqueza que ha contribuido a estrechar el vínculo”. Agathe confirma, al igual que su compañero español, que se ha producido un intercambio cultural muy interesante y espera que el próximo año el proyecto continúe en Burdeos.

Experiencia cultural inmersiva en La Casa de los Títeres

El primer contacto entre los directores de La Casa de los Títeres y Damien Thomas, director del Théâtre de la Rencontre de Burdeos, se produjo en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca en el año 2019. Entonces a la compañía francesa, que acudía como invitada, le atrajo el proyecto de los Titiriteros de Binéfar y comentaron la posibilidad de hacer algo juntos.

Lo que a priori pareció quedarse en algo anecdótico fue cogiendo forma. Desde el otro lado del Pirineo propusieron solicitar una ayuda para crear un proyecto transfronterizo, el mismo que finalmente ha podido materializarse entre el 23 y el 28 de agosto en Abizanda. La subvención recibida por las administraciones de Aragón y Nueva Aquitania ha sido esencial para cubrir gastos de alojamiento y clases.

Los beneficiarios, nueve artistas franceses y seis españoles procedentes de Aragón y Cataluña, han contado con la presencia de formadores de dentro y de fuera de la comunidad autónoma. Entre los locales cabe mencionar a Gonzalo Ferrero, integrante de La PAI, responsable del taller de máscaras; a Ángel Vergara, que ofreció una clase de música y canto; a Charlotte Bouguet, afincada en el municipio de Aínsa-Sobrarbe, que daba por las mañanas un taller de cuerpo y movimiento; a Katya y Dani, gerentes de Casa Cuadrau, en el Valle de Vió, que prepararon un taller de yoga; y a Paco Paricio y Pilar Amorós, directores de La Casa, que organizaron talleres de títeres y juegos. De Valencia llegaron, además, David Durán, de la compañía “La panda de Yolanda”, encargado de hacer un taller con objetos, y María Andrés de clown.

Con la satisfacción de la buena sintonía generada, Pilar Amorós concluye que “el arte es comunicación”, y que la semana “ha sido muy emocionante, han expresado con mucha libertad, cada uno con sus características. Lo que conlleva el aprendizaje de la vida también se absorbe a través de los procesos creativos, del arte, y esta casa tiene tantas posibilidades y tanta energía buena… Creo que algo de ellos se quedará aquí para siempre”.

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