María Videgain
Mujer Rural

Esta investigadora oscense reflexiona sobre la importancia del sector agrario y sobre la necesidad de impulsar las vocaciones en este ámbito en el que la innovación es clave.

El papel que juega el sector agroalimentario en el día a día de nuestra sociedad tiene una importancia indiscutible, sin embargo, estamos asistiendo a una marcada desconexión de las inquietudes de la población, y en particular de las nuevas generaciones, con respecto a la producción de alimentos y al resto de actividades socio-económicas que rodean a este sector.  La falta de formación/información específica, que se da desde etapas tempranas de nuestra educación, se traduce en patrones de comportamiento y de consumo en la población más alejada del medio rural, que son y serán muy difíciles de alinear con algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este artículo, se exponen de forma sintética algunos aspectos clave sobre los que podemos reflexionar para favorecer ese acercamiento tan necesario entre el consumidor final (el de hoy y el de un futuro próximo) y la producción primaria.

FRANCO MOLINA CENTRAL

Teniendo en cuenta los resultados de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de los Cultivos (ESYRCE) publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el año 2020, en la Comunidad Autónoma de Aragón contamos con más de un millón de hectáreas de producción agrícola, aproximadamente una quinta parte de nuestro territorio se destina a la producción agraria. Según datos del Instituto nacional de Estadística, el sector agroalimentario en Aragón es responsable de un 10 % de nuestro P.I.B, y contribuye con aproximadamente una décima parte de la materia prima agraria producida en España.

Las personas que trabajamos en el sector agroalimentario aragonés somos conscientes de la alta actividad que se desprende de las cifras anteriores. Este sector está en constante evolución, cada día se generan nuevas oportunidades laborales y asistimos, además, a una tremenda profesionalización. Las relaciones entre los diferentes agentes son muy estrechas, imagino que ocurre lo mismo en otros sectores y comunidades autónomas, pero la sensación que uno percibe desde dentro de este sector en Aragón es que el buen trabajo que se desarrolla en algunos ámbitos llama a desarrollar nuevas iniciativas e ideas innovadoras en otros. Muestra de ello es el éxito que ha tenido en nuestra comunidad la ejecución de las acciones de cooperación de agentes del sector agrario, en el marco del Programa de Desarrollo Rural para Aragón 2014-2020, donde diferentes ideas innovadoras se han desarrollado y divulgado en estrecha colaboración entre empresas, cooperativas, agrupaciones de agricultores y centros tecnológicos. La digitalización y la entrada de nuevas tecnologías también evolucionan vertiginosamente, encontrándose en ellas un nuevo punto de convergencia con otras ramas académicas que deberían traducirse en un mayor interés por parte jóvenes con formación en herramientas informáticas y tecnologías de aplicación en otros ámbitos.

A pesar de la importancia que tiene para la alimentación y para el medio ambiente el trabajo que se desarrolla en el sector agroalimentario, a pesar de los esfuerzos por divulgar los resultados de todo tipo de iniciativas, la información no llega con facilidad al consumidor final.

Son varias las estrategias que se han desarrollado y actualmente están en curso desde diferentes entidades como la Alianza Agroalimentaria Aragonesa (que integra a varias entidades con amplia representación en el sector) y desde la Administración para acercar la información a la ciudadanía. También en los colegios e institutos vemos como se está reforzando la actividad ligada al aprendizaje sobre temas con repercusión ambiental, así como la instalación de huertos y desarrollo de actividades relacionadas con la alimentación parecen arañar algo de conciencia en los más pequeños. Me viene a la cabeza el ejemplo del CEIP Ramiro Solans de Zaragoza, donde tuve la oportunidad de colaborar en unas jornadas de aprendizaje que ponían en valor el papel de la Mujer en la Ciencia. Su buen hacer es un ejemplo de éxito de este tipo de iniciativas en los colegios, que estoy segura darán sus frutos en las generaciones futuras.

Al finalizar las pruebas de Evaluación para el Acceso a la Universidad que recientemente han tenido lugar, he tenido la oportunidad de conversar con algunos jóvenes que no tenían muy claro el tipo de estudios que querían elegir. Mi conversación se limitó a preguntarles por sus inquietudes y a preguntarles por el interés en diferentes alternativas. Como me esperaba, la mayoría de estas personas no se sentía animada a cursar estudios relacionados con la agricultura, ganadería, ciencia y tecnología de los alimentos, ni con las ciencias ambientales. Solo uno de ellos, hijo de agricultor, se planteaba iniciar sus estudios en esta área.

No sería del todo correcto decir que, a mayor despoblación del medio rural, mayor declive del interés por el sector agroalimentario, porque correlación no es lo mismo que causa, y existen más factores que explicarían el efecto. Pero las cifran hablan por sí solas, existe falta de relevo generacional, la propiedad agraria se está concentrando en un número cada vez menor de agricultores, y la oferta de empleo técnico que se genera en nuestro sector no se está cubriendo, como se informaba en los medios hace unos días por parte del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco. Estoy segura de que un poco más de cercanía entre la actividad agroalimentaria y la ciudadanía, dejaría descubrir a las nuevas generaciones vocaciones laborales que desconocen totalmente y se generarían intereses y hábitos de consumo mucho más responsables.

Siempre me ha hecho pensar esa frase de que “tenemos más capacidad de cambiar cosas con la elección en nuestro carrito de la compra que con nuestro voto”. Entiendo que para un ciudadano sin contacto con este sector pueda resultar confuso recibir mensajes en los medios sobre lo que hay que consumir o sobre los productos que sería mejor reducir. No son temas de fácil síntesis y el mensaje final puede tener una repercusión negativa sobre quien produce, con mucho esfuerzo, un alimento dentro de un sistema que ha favorecido ese tipo de actividad. Como dijo el Premio Nobel de Economía Milton Friedman, “nada es gratuito”, y en este sentido tendríamos que repensar nuestros hábitos de consumo.

Quizá un poco más de formación transversal al respecto y una apuesta real de las administraciones por el consumo de cercanía, podrían ayudar a mejorar las decisiones del consumidor, quien parece no advertir el precio que está pagando realmente por un producto aparentemente barato, pero cuyo coste ambiental está externalizado, lejos de ser gratuito.

María Videgain

DPH

17 Comentarios

  1. Buen artículo, y como guinda las externalidades: lo que no está en precio, a mayores las negativas. El mercado no lo absorbe todo, por lo menos de manera clara. Pero no debemos hacernos trampas en el solitario porque los productos de cercanía, tal y como se visten, también por el mercado, sobre todo el político “de cercanía” (lobby rural) en mi opinión son, en no pocas ocasiones, una solución aparente. Y no por contradecir a la ventaja comparativa que David Ricardo ya adelantó hace tres siglos. En nuestro vino de la zona, una externalidad positiva sería la implantación de fábricas de pallets, o de barricas, o de botellas o tecnología del frío; nada de ello se ha visto por el Somontano y, el contrato agrícola, en mi opinión, no es precisamente el paradigma de las relaciones laborales; por no hablar de las negatividades que se desprenden de una enorme tecnificación química, pérdida de biodiversidad o de una excesiva uniformidad del paisaje, cuando este por sí solo representaría un alto valor. Otro tanto sucede por ejemplo con los tomates por esta zona del Somontano, siendo claramente una externalidad negativa la proliferación de invernaderos (añadir granjas, balsas, antenas y un sumatorio interminable que acabará integrando aerogeneradores, placas solares y un sinfín de etcéteras) Pero como hasta ahora me he movido en el terreno de la teoría voy finalmente tocar tierra; y es que la invocación a los productos de cercanía me invitan a declarar que no me puedo pagar el vino a cuatro euros el litro, los tomates a cinco euros el kilo, como las judietas, o el aceite de oliva virgen extra rondando los seis euros litro por no hablar ya de espárragos, de quesos, patés o el cordero de no sé qué denominación de la zona. En palabras gruesas: o acaba conmigo lo que como, que no parece ser tan sano en concepto amplio o cercano, o acaba conmigo la cantidad de trabajo que preciso para alcanzar aquellos productos más cercanos y sanos; todo ello en el supuesto de que tenga trabajo y además ese esté retribuido convenientemente.

    • Para reducir significatívamente los precios de estos productos locales, sólo habría que tener voluntad política y quitar impuestos a estos emprendedores, así estos productos costarían la mitad de precio, pero visto la inoperancia de nuestros políticos la España vaciada va a seguir vaciándose, para quedarse como mera productora de energía para las regiones mas favorecidas políticamente, como Madrid o esas regiones que no pagan apenas impuestos al Estado, por no se qué, privilegios forales, , o tienen mesas de diálogo con el Gobierno para ellas solas .

  2. Todo eso está muy bien, sabemos hacer productos de alta calidad, pero mientras los grandes supermercados tengan el control total , estos negocios están condenados a sobrevivir a duras penas, hoy mismo acabo de ver un producto muy bueno y el de la marca blanca del supermercado estaba exáctamente a mitad de precio , repito a mitad de precio, estas grandes cadenas tienen el poder y nuestros gobernantes no hacen nada, ni siquiera se meten como prometieron en la LEY de la cadena alimentaria.
    Miles de agricultores y ganaderos cierran cada año porque a estos supermercados les ha dado por vender leche por debajo de costas como reclamo, o lo hacen con el aceite , la fruta , o cualquier otro producto de los agricultores.
    Mientras esto siga así , será muy idílico lo de los productos locales, que comentas, pero el consejo que les dan los padres a los hijos es que se marchen a otra parte porque con estos negocios solo les espera una vida de mucho sufrimiento, mucho riesgo, mucho trabajo, muchas horas y poco dinero.

  3. Las grandes cadenas son las que marcan los precios, ¿ cuando se ha visto que los compradores sean los que decidan el precio del producto que van a comprar? ¿ se imagina que usted pudiese poner el precio a la ropa que fuese a comprar o a un coche? , Juegan con productos haciendo dumping indiscriminado al que les parece , hacen prácticas abusivas , ponen por ejemplo las cerezas a 4 euros, con lo que no se venden, eso satura de producto las cámaras de almacenaje en las cooperativas y entonces estas se ven obligadas a vender a pérdidas , suben precios en los productos que compiten con sus marcas blancas, o los colocan en peores sitios, presionan a productores para que les vendan a ellos en exclusiva , por no hablar de lo que exigen a los proveedores , pagan a varios meses cuando a los demás sólo se nos permite una demora de 60 días, …etc, etc, no sé, podría escribir mas malas prácticas , pero creo que con estas será suficiente ¿ no cree?.

    • ¿ Ah no, entonces eso que es una Ley par la intervención del Estado en la música o en el deporte? , es una Ley para controlar a los monopolios e impedir pactos y malas prácticas y mas normativas ….una intervención total del Estado en la economía, Estado con mayúscula.

      • Exacto: esa ley permite la intervención del estado en la música o el deporte, siempre y cuando observe una situación de monopolio. Esa es la clave: monopolios, no prácticas de mercado.
        En general, la sociedad está favor de la desregularización del mercado (Reagan y Thatcher, con vosotros empezó todo) pero exclusivamente para las actividades ajenas, que para las propias se exige la intervención del Estado ya que esas prácticas nos resultan intolerables.
        Habría que empezar a pensar en el poder del consumidor que es quién decide. Otra cosa es comprar las acelgas en amazón y querer que las tiendas del barrio sigan abiertas. O una cosa, u otra.
        Si usted cree que existen empresas que llevan a cabo prácticas abusivas, deje de comprar allí. Suele ser un principio.

  4. Ju ju buen intento, pero no es cierto lo que cuenta, La Ley Sherman se puede aplicar a todo negocio, ( está en Internet) , y si piensa un poco, ¿ para que se crean los monopolios? , pues eso , para crear prácticas abusivas de mercado…¿ o es tan iluso que piensa que las empresas se fusionan pensando en dar mejores precios a los clientes? , y eso de que la sociedad está a favor de la desregularización del mercado, ¿ de donde lo ha sacado?. eso en todo caso sería si el mercado fuese justo, cosa que no ocurre en estos casos como explico arriba, también se puede comprar en Amazón y seguir las tiendas abiertas, si a Amazón se le exige las mismas normas e impuestos que a las tiendas, , y por último a eso me refería , pintas un mundo teórico y feliz, pero a veces no hay forma de dejar de comprar en algunas empresas porque no hay competencia ya que han acabado con ella, y son monopolios o pactan los precios entre ellas, véase supermercados, gasolineras, eléctricas, etc…suelen ser empresas de productos de primera necesidad.
    Como puede ver en mi escrito, creo que le dejo claro, que «la intervención del Estado no se llama comunismo » , como usted sin fundamentos comentaba.

    • Récord de líneas por frase: 12. Desde Cristo versus Arizona no leía tamaño alarde técnico. Igual habría que empezar a saber redactar una idea antes de ponerse a explicar La mano invisible.

  5. De alarde nada, yo sufrí , la ley Clayton trabajando en una multinacional, mira, ya tiene otra cosa mas que mirar en internet, teclear : l e y c l a y t o n , y así aprende mas cosas, yo desde luego no he aprendido nada. con estos intercambios de información y ego encubierto de su parte, nivel conversación de cuñao en cena familiar, no me gustaría estar en esa cena.
    Eso le suele pasar a quien se mete en conversaciones ajenas o de los mayores, ¿ que luego trate de aparentar y crea que los demás hacen lo mismo,.es su problema?.
    Para alguien que escribe » O » una cosa u otra , resulta hasta gracioso las criticas ajenas . Igual nos miramos antes la viga de nuestro ojo antes de dar lecciones , y nos aclaramos un poquito las propias contradicciones , Entonces hablamos de economía , o como no nos gusta lo que nos responden criticamos escritos, una cosa u otra .

  6. Después de punto, mayúscula.
    Y luego iremos llegando a David Ricardo y a Milton Friedman.
    Saludos y alfabetización.

  7. Bien, entonces hemos decidido dejar la economía y criticar escritos, pues vamos a ello, por tu forma de escribir sesentera, con citas literarias, y frases hechas , se ve que eres una persona mayor, este tipo de tendencias literarias prácticamente ya nadie las utiliza , y tienen un problema, que si el escrito está muy referenciado y el argumento es paupérrimo, el autor en vez de darnos a entender que es inteligente , consigue el efecto contrario y queda como un pedante con intento de aparentar…pero bueno ya que en breve emprenderás ese viaje , al que todos iremos , te aviso de que a los del otro lado no les gustan nada los fatuos.
    Y ya volviendo a las causas por las que escribo aquí, dejando a un lado las memeces, por cierto, ¿ que piensas de que el Congreso haya aprobado la reforma de la Ley de Cadena Alimentaria? , con la prohibición de venta a pérdidas….

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here