Protesta de Ecologistas en Acción contra la planta de biomasa en el castillo de Monzón. E.A.
Mujer Rural

La  resolución de abril de 2020 emitida por el INAGA,  que otorgaba  prórroga de la declaración de impacto ambiental al proyecto de Incineradora de Biomasa de Monzón, condicionaba la validez de esta prórroga al inicio de la ejecución del mismo a fecha de 31 de agosto de 2021, circunstancia que no se ha producido, por lo que ésta pierde su vigencia y se considera caducada.

A ello se une  que en mayo de este año la Dirección General de Energía y Minas dicta resolución por la que se revoca la autorización administrativa previa para la Planta de Biomasa de Monzón, dado el incumplimiento del condicionado impuesto en la misma.

FRANCO MOLINA CENTRAL

Ante esto, se puede dar por descartado el proyecto al haber perdido las necesarias autorizaciones.

Ecologistas en Acción y la Plataforma contra la Incineradora de Biomasa de Monzón han venido oponiéndose al proyecto por la importantes emisiones que se producirían si la planta de incineración de biomasa se hubiera construido a 600 m. de la población de Monzón, pues se pretendía quemar  un millón doscientos mil kg de virutas de madera al día de forma continuada durante 8000 horas al año. Dicha quema hubiese producido emisiones muy importantes de contaminantes como dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno, (NOx), partículas en suspensión (PMs), benzopirenos y dioxinas, estos últimos reconocidos cancerígenos.

Por otro lado el proyecto ha arrastrado numerosos problemas técnicos y administrativos:

-Falta de materia prima, pues no se llegaron a acuerdos con agricultores para cultivar las más de 10.000 de chopos necesarios para la obtención de biomasa.

-Falta de rentabilidad de la biomasa comparada con otros proyectos de generación de energía.

-Durante la tramitación del proyecto Forestalia  vendió los MW que obtuvo de las subastas de renovables, por lo que no tenía la energía subsidiada  para sacar adelante el proyecto

-El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) ha rebajado las expectativas de la biomasa.

Se está replanteando la consideración como proyectos de energía renovable los grandes proyectos de obtención de electricidad a  través de la quema de biomasa, pues es necesario transportar la misma desde grandes distancias por lo que las emisiones de CO2 son importantes. La propia UE está estudiando considerarla como no renovable.

Todavía existen abiertos  diversos contenciosos contra resoluciones tanto del INAGA como de la DG de Energía que permitían la construcción de esta central térmica, contenciosos, que seguirán abiertos mientras la administración no decrete la caducidad definitiva del proyecto.

Ecologistas en Acción y la Plataforma contra la Incineradora de Biomasa se felicitan por el descarte definitivo de un proyecto, que no solo hubiese afectado a la salud de las localidades cercanas a su ubicación, sino que hubiese significado una dificultad para la posible implantación de industrias limpias en la población de Monzón.

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