El 1 de octubre de este año se ha cumplido un aniversario especialmente importante para las mujeres españolas. Han pasado nueve décadas desde que se aprobara legalmente el derecho al sufragio femenino, en el marco de la recién nacida II República.

La inclusión de las mujeres en el electorado, pues elegibles a diputadas ya eran desde los primeros comicios republicanos, fue un camino tortuoso en cuanto a discusiones parlamentarias. A finales de septiembre de 1931 se abría un acalorado debate encabezado por Clara Campoamor y Victoria Kent sobre la idoneidad del voto femenino. Finalmente, se aprobaba en Cortes el futuro artículo 36 de la Constitución de la II República española:

GOB ARAGON surge

Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.

Pero ¿cómo y cuándo surge la reivindicación del voto femenino en España? El cine y la literatura nos han dado a conocer la existencia del sufragismo en el mundo anglosajón. Todos recordamos a la eufórica madre sufragista en la versión antigua de Mary Poppins, retrato injusto de las entusiastas e incluso agresivas activistas británicas a principios del siglo XX, que no consiguieron el voto hasta después de la 1ª Guerra Mundial. También las feministas estadounidenses, desde mediados del siglo XIX, lucharon por el sufragio femenino de la mano del movimiento antiesclavista. Wyoming fue el primer estado que aprobó el voto de las mujeres, en 1869.

La inmadurez política de la sociedad española en el siglo XIX y su atraso económico y social retrasaron la llegada del feminismo a nuestro país. Tanto, que costó incluso nombrar a las reivindicaciones políticas de las mujeres como tal. Para que nos hagamos una idea, el diccionario de la RAE no admitió el término “feminismo” hasta 1914. En esa fecha el voto femenino era ya una realidad en Finlandia, Noruega, Australia y Nueva Zelanda.  Podemos entender así que cuestiones como el divorcio, el acceso a la universidad o la participación política de las mujeres tardaran tanto en abordarse y nunca se considerasen asuntos de interés general.

Volvamos unos años atrás. En 1906 la periodista Carmen de Burgos, alias Colombine, había realizado una encuesta alrededor del voto de la mujer. Sus resultados: un escaso 10% de los intelectuales y personajes de referencia consultados  había respondido afirmativamente. Este trabajo tenía como objetivo sondear la opinión española ante la presentación de hasta tres enmiendas para proponer el sufragio (parcial) de las mujeres. Ente 1907 y 1908 republicanos y demócratas propusieron el voto restringido para la mujer, esto es si eran viudas, solteras y nunca en elecciones de ámbito nacional.  Por supuesto dichas enmiendas fueron rechazadas, pero sirvieron para poner el debate sobre la mesa: ¿tenían ellas derecho al sufragio? Y si podían hacerlo ¿se cumpliría el temor de los partidos progresistas a la influencia de las sotanas sobre el voto de las mujeres?

Las asociaciones feministas proliferaban en España: la Liga Española para el Progreso de la Mujer y la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (1918), la Cruzada de Mujeres Españolas, o el agitador Lyceum Club (1926). Este entusiasmo feminista llevó a convocar en nuestro país el congreso de la Alianza Internacional por el Sufragio de la Mujer para 1920. Por presiones del gobierno y la Iglesia, el congreso tuvo que suspenderse. La sociedad española se quitaba la careta ¿tanto era el miedo que se tenía al voto femenino? Las reacciones no se hicieron esperar y al año siguiente se celebraba la primera manifestación masiva por las calles de Madrid.

Tras el paréntesis de la dictadura de Primo de Rivera, en la que paradójicamente, se dieron oportunidades de participación política a las mujeres, la cuestión del voto femenino volvió a ponerse en agenda. Tras la proclamación de la República se decretó que las españolas mayores de 23 años eran elegibles como diputadas para las Cortes Constituyentes. Sólo dos lo consiguieron: Victoria Kent y Clara Campoamor.  El resto y su labor, ya es historia.

Imagen www.republica.com

DPH

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