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Tras haber sido ingresado de urgencia unos días antes por unos problemas de pulmón, el pasado viernes 8 de octubre fallecía en Zaragoza el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, Doctor y Catedrático de Griego, Carlos Schrader García.

Ya como estudiante, sobresalió y destacó sobremanera al obtener el premio extraordinario en la licenciatura de Filología Clásica por la Universitat de Barcelona y el Premio Nacional Fin de Carrera de su promoción. A sus enormes méritos académicos y como investigador, debemos sumar el poso, el aprecio y cariño que dejó en varias generaciones de estudiantes de lengua griega (aunque finalmente no cursaran la especialidad de Clásicas), durante las casi cinco décadas en las que se ha entregado a la docencia, con tesón, esfuerzo y dedicación plenos.

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Tras impartir clase en la Escuela Universitaria de Logroño, recaló en la que hasta la fecha de su jubilación ha sido su casa (hemos de resaltar que junto con los Doctores Guillermo Fatás Cabeza -de Historia Antigua- y José Javier Iso Echegoyen -de Filología Latina- fue uno de los responsables de la implantación de la especialidad de Filología Clásica en la Universidad de Zaragoza).

Recuerdo que en los primeros años de la carrera estaba él solo como profesor de Lengua Griega I y II, hasta que se consolida la especialidad, y se contrata más profesorado, pero en cualquier caso, mucho aprendimos y disfrutamos (¡y sufrimos en ocasiones!) en sus clases con la traducción, comentario e interpretación de textos de Homero, de Platón, de Lisias, de Tucídides, de los líricos (Píndaro, Safo, Alceo, Alcmán, Simónides, Arquíloco, Tirteo…).

Lo recuerdo impecablemente trajeado, con una voz potente, tratándonos de tú, en un intento de ser más cercano, haciendo bromas cuando leíamos mal en Griego, en aquellas aulas más pequeñas y acogedoras de las plantas superiores de la facultad.

Como gran experto en traducción de textos en prosa (su traducción y comentarios de los nueve libros de Historia de Heródoto de la Editorial Gredos son un gran referente), era también una delicia trabajar textos poéticos con él: todavía recuerdo cómo nos enseñó a traducir a Homero, dejando las palabras en el orden en que aparecían en el original griego; también recuerdo con cariño sus apuntes sobre sintaxis casual y verbal.

Se da la circunstancia de que el pasado 17 de septiembre se jubilaba y se le hizo un caluroso homenaje, en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, con la presencia de familiares y amigos / -as, con la intervención de D. Francisco Beltrán Lloris, Vicerrector de la Universidad de Zaragoza, de Dª Elena Barlés Báguena, Decana de la Facultad de Filosofía y Letras, de Dª Mª Angustias Villacampa Rubio, Directora del Departamento de Ciencias de la Antigüedad al que pertenecía, y también del mencionado profesor de Latín y antiguo compañero suyo de la Facultad, D. José Javier Iso Echegoyen, y de antiguos alumnos / -as, como la del también Doctor y Catedrático de Griego, Vicente Ramón Palerm, compañero mío de promoción, que lo ha sido de Carlos durante varios años y al que le dedica emotivas y cariñosas palabras de agradecimiento, o la de la escritora Irene Vallejo Moreu, que afirmó que en sus clases suponía un reto apasionante enfrentarse a las traducciones y comentarios, y según palabras del propio Carlos “la mejor alumna que he tenido, y con la que más he disfrutado desde el punto de vista filológico”. También se le hizo entrega de una Tabula gratulatoria donde aparecían recogidos unos cuantos nombres, hasta de profesorado de otras especialidades y Universidades, señal de la huella que ha venido dejando a lo largo de su dilatada trayectoria académica.

El profesor, ya algo delicado de salud, durante su intervención, salpicada de referencias cultas y algunas notas de humor, se acordó de su antiguo didáscalos (maestro) de Griego en el instituto Goya de la capital aragonesa, el catedrático Serafín Agud Querol (QPD), y agradeció el acto de homenaje y la presencia de quienes asistimos, especialmente de sus dos nietos, Marcos y Adrián a los que hizo ponerse en pie para recibir un caluroso aplauso.

Como alumno perteneciente a la primera promoción de egresados en Filología Clásica por la Universidad de Zaragoza (83-88), tuve el privilegio de intervenir en dicho acto, haciéndole entrega de mi segundo ensayo Griegos y romanos ¡tan lejos…y tan cercanos que agradeció enormemente, y de contar algunas anécdotas divertidas que a buen seguro recordaría el profesor. Fue también un inmenso honor poder recibir sus enseñanzas de Griego, y aunque me he dedicado más a la lengua latina, no he olvidado ni al profesor ni la asignatura, que también he llegado a impartir algunos años en los noventa en aquel lejano 3º de BUP y en el actual Bachillerato de Humanidades, y tal como indico en mi segundo libro, donde incluyo algunos textos que trabajamos con él en clase durante la carrera.

¡Gracias, Carlos, por todos esos años de magisterio, por lo mucho que nos enseñaste, por hacernos amar el legado griego, por…! DEP

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10 Comentarios

  1. Soy Magdalena Ramos Rioja, tu alumna de Logroño más devota. Tu matrícula. Nunca ha habido un catedrático de griego que te llegara ni a la suela de los zapatos. Sigo hablando muy bien de tí. Todo te lo debo a tí. Otro más a mi corazón.

  2. La historia nos deja personas , que de un forma constante han aportado su esfuerzo para hacer un mundo mejor, profesores y maestros suelen dejar mas legado que otras profesiones, en este caso es un ejemplo a seguir, que los alumnos le recuerden da fe del buen trabajo y proceder que hizo Carlos en vida.

  3. Ανδρών επιφανών πάσα γή τάφος
    También para tí, Carlos Schrader, cualquier trocito de tierra estará muy orgullosa de protegerte después de esta salida tan brusca e indeseada del mundo de los vivos. Hoy he conseguido llorar. Has sido mi mejor profesor y docente en toda mi vida. Si no llegan a enviarte a Logroño, yo no habría sido lo que soy. GRACIAS POR TODO, QUERIDÍSIMO CARLOS. También de parte de mi hermana Tere

  4. Alejandro, soy Magdalena Ramos Rioja, no te conocimos, pero sabíamos de tí. Las dos primeras Matrículas de Honor que puso tu padre fue a mí, en el C. U. LO. En 3° me vine a BCN. Mi maestro nunca igualado fue tu padre. Aquí hubiera podido vivir de rentas, pero me gusta estudiar, aprender e intentar educar y enseñar. La mayor gloria es tener buenos padres y tu tienes, además, buenos hijos. NUNCA LO OLVIDAREMOS

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