monzón 2

Una tarde, dispués de comé, va encomenzá a sentí una molestia per la’squena, a l’altura los riñons. No era res, pero allí la teniba. Asinas que iban pasán los días, tan pronto me ranzoneaba como m’olvidaba d’ella. La molestia se va trasformá en un doloré, que encara que me dixase fé vida normal, no n’habeba pas manera de sacámelo d’encima.

Chugaba al dominó al bar. Se conoce que fería bella carota, perque me van preguntá si estaba ben. Les va espllicá el caso y me van di que qué cosa que no iba al médico. Al diles que ixo precisamente pensaba fé, uno de una mesa de al lau se va posá a la conversación. Mos va está contán que’n saeba de uno que ixas cosas las trataba a lo natural.

varios

―Te posará las manos ane tiengas el mal pero sin llegá a tocate, y ya verás qué ben te va. Y si tiens que tomá bella cosa, él mesmo te’l endicará. Y a una mala, si no l’acerta, tapoco no te ferá mal.

Tanto va insistí que me va acabá convencén. El misache pasaba consulta a un piso prou tal cual, soleau y curioso como’l de un dentista. Las parez rebutiban de títulos y diplomas y cosas pe’l estilo. Bella vez me va probá de mirámene alguno, pero no los entendeba ben lo que queriban di. Yo me feba cruces de cómo n’habeba chen que estudiase tanto pa podé curá los mals de los de demás.

La primer vez me va fé chitá cara ent’abaix con la camisa sacada. Seguntes me va acllará, me fería como unas esfregas, pero yo no notaría res perque no pensaba tocame. De las espllicacions que me va da ya no me’n acordo. Va posá una musiqueta y, de mientras él esferrucheaba u lo que fuese, yo adormime feba. Asinas van está una temporada, una vez per semana. Sí que é verdá que aquello me feba efecto. Marchaba d’allí relajau, y per unos días paez que la cosa iba ben, onque el dolor no acababa de marchá del tot. Dos meses dispués, si fa u no fa, va encomenzá a posame unas agullas per los tobillos y a la fogueta pa compllementá la potencia de las esfregas, y ya a lo último me va apuntá a un papel unas pastillas que teniba que comprá a la farmacia. No caleba receta perque no llevaban química, me va di, y en teniba que tomá una cada doce horas posánmela debaix de la llengua handa que se desfese. Asinas to’l bote.

El misache se tomaba tanto interés per yo que cuasi me saeba mal dile que los dolors iban a peor. Ya era prou atento, ya, y no era brenca caro pa lo que me feba, pero yo cada día estaba más dobllau. A la fin va decedí de recurrí al médico, sin contale lo d’este atro. Me va fé un volante pa’l hospital. Allí me van mirá per to, y cuan me van da cita pa los resultaus, lo primero que me va di el especialista, dispués de cabeceá, va sé que el tumor ya era desmasiau gran.

 

Mujer Rural

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here