monzón 2

Es más fácil recuperar un camino perdido entre los matorrales que recuperar la historia humana que por él transitó.

Pero sería superficial y, además, injusto rescatar este antiguo camino y ofrecerlo como una simple ruta para senderistas. Por eso, quienes han colaborado en su recuperación quieren también destacar el aspecto sociocultural y profundamente humano de esta vía de comunicación entre dos pueblos que se sintieron siempre vinculados.

varios

Cinco kilómetros y medio separan Costean de Cregenzán por este camino ameno, que sortea tres barrancos, un pinar y ofrece desde algunos puntos amplias panorámicas. Solo apto para personas y caballerías, era lo que se llamaba un camino de herradura. Cerca de Costean puede verse a su lado un enorme quejigo de unos 150 años.

Podemos afirmar que el último que lo recorrió asiduamente fue Manuel Calvo Aguilar, natural de Cregenzán. Trabajó este de tractorista en una casa de Costean, donde residió diez años, hasta 1966, y cada semana se desplazaba a su pueblo para visitar a sus padres. A partir de esa fecha, gran parte del camino se fue borrando y cayó en el olvido.

Queda aún constancia de vínculos familiares entre vecinos de ambos pueblos que se sirvieron de este camino para mantener sus relaciones, pero la historia del camino se remonta, al menos, a los tiempos medievales.

Además de los familiares, recordamos también por este sendero a los albañiles de Cregenzán y a los matarifes de Costean, desplazándose motivados por su oficio.

Igualmente frecuentaban esta ruta gitanos, mendigos y santeros – a algunos de los cuales todavía recordamos los más viejos- que deambulaban de pueblo en pueblo luchando, de una u otra forma, por la supervivencia.

No menos importante era el trasiego de gente joven, generalmente “mozos” que con ocasión de las fiestas se intercambiaban visitas o, incluso, iban a cortejar a sus novias.

Cabe destacar una antigua costumbre, anterior a la Guerra Civil. Cuando la cuadrilla de mozos de Cregenzán, de Costean o de otro pueblo llegaba a las proximidades del pueblo a visitar, anunciaba su visita con una salva de disparos, pues iban armados, y no entraban al pueblo si no les respondían con otra salva.

Como anécdota se recuerda al equipo de fútbol de Cregenzán, que llegaban a Costean por el camino y ataviados ya de futbolistas.

Algunos, en las proximidades de Costean, tomaban un atajo más directo, pero actualmente, por abrupto y enmarañado, ha quedado impracticable.

Seguro que en el polvo del camino y entre los matorrales se nos han perdido muchos afanes e historias personales y colectivas; pero nos gustaría que al volverlo a recorrer, rindiéramos nuestro pequeño homenaje a aquella porción de humanidad que nos precedió y de la que hemos tomado el relevo viviendo de formas diferentes y olvidando, a veces, senderos como este.


 

Montañeros de Aragón de Barbastro (MAB) ha recuperado el antiguo camino que unía las poblaciones de Cregenzán con Costean y que cayó en el olvido a mediados del pasado siglo XX. Gracias a la memoria de vecinos como Antonio Ubiergo, maestro jubilado de Costean y veterano montañero, varios voluntarios del club trabajaron durante toda la primavera para rastrear con mapas del Instituto Geográfico Nacional el recorrido que estaba cubierto de maleza. La conexión con Cregenzán ha sido posible gracias al trabajo voluntario de los Trail Makers.

MAB  celebró una  marcha inaugural el pasado 27 de junio, Montañeros de Aragón Barbastro en la que también estuvieron presentes el propio Antonio Ubiergo, el alcalde de Barbastro, Fernando Torres, y la concejal de Hoz – Costean, María Carmen Martínez. El club montañero quiere señalizar la ruta para ofrecerla como un destino de senderismo, de unos 5 kilómetros, accesible para todos los públicos. En esa tarea confía contar con el apoyo de las administraciones locales.

 

SUSCRIPCION

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here