ECOEMBES COMARCA

Paula Gracia: ¿Cómo surgió esta iniciativa de recoger los dialectos de la localidad?

Antonio Matinero: En la Asociación de vecinos, creada en 2016, desde el principio teníamos la idea de reunir las palabras que oíamos a nuestros abuelos y recopilarlas para que las futuras generaciones pudieran conocer cómo se hablaba en El Grado. Hasta entonces todo lo que teníamos era por tradición oral heredada, y últimamente la mayoría de los jóvenes ya no usaban casi ninguna de estas palabras.

Nos ha supuesto un gran trabajo, pero ha valido la pena. Cuando tuvimos entre 1.700 y 1.800 palabras consideramos que ya teníamos material suficiente parar sacar adelante el proyecto.

PG: Además de palabras, incluye alguna leyenda y la toponimia del pueblo, cuéntenos.

AM: Quisimos hacer un libro ameno, que no fuera un simple diccionario con las palabras en castellano y su traducción. Para ello hemos ido intercalando historias, por ejemplo una recuperación de datos municipales de 1956 y 1967 sobre una empresa que destilaba espliego y que en aquella época fue una alternativa más de ingresos sobre todo para los jóvenes que recogían el espliego y lo vendían a la empresa. Hasta que parece ser, se fue agotando el espliego silvestre en la zona y al no haber tradición de cultivarlo aquello finalizó. Hay mucha gente que no sabía que esto había ocurrido.

Sobre las leyendas, encontré un pequeño de libro de 1989 hecho en el curso de fabla por los alumnos de la escuela.

PG: ¿Cuántas personas han colaborado para dar vida al proyecto?

AM: Principalmente los vecinos que estamos en la Asociación, además vecinos mayores me han contado anécdotas.

Antonio Matinero

PG: Háblenos sobre cómo charran en Lo Grau

AM: Hay palabras sueltas que usamos habitualmente sin darnos cuenta y cuando las nombramos delante de personas que no son de la zona, se extrañan o no entienden. De todos modos esto ocurre  en muchos lugares. Aquí no hemos tenido un acento cerrado como en los pueblos de la Ribagorza, no ha sido tan peculiar. Nosotros tenemos palabras sueltas mezcladas con el castellano, no sé si por estar aquí, en tierra de nadie, en medio de todo.

Por ejemplo, en vez de usar el artículo “el” usamos “lo”, de ahí que el título sea “Lo charrar de lo Grau”, costumbre peculiar que sigue en uso.

Son muchas las palabras que aún se usan, sobre todo por las personas mayores, entre otras: A retortero, ababol, aventar, abocau, alparcero, amprar, andurrial, aneblau, apañadijo, bardo, barza, bolisa, branquil, bribar, brocal, nudillo, cagaletas, camallón, caramuello, caserola,  chabisque, chinebro, collecas, costera, cuquera, emporquiar, enchegar, envasador, esbafar, escaldau, escampau, espinaque, espuenda, espurna, estopudo, fajo, falsa, farto, festejar, galvana, ganau, grillón, güebra, güega, güerta, jauto, langosto, malagana, malcarau, meligo, mojadura, mondongo, nafra, narguellau, niedada, orache, ordio, parolero, pedregada, pernil, pizca, prou, pudir, puncha, rabosa, rafil, rechirar, recular, repostre, romanzero, roñar, rosada, rosigón, ruixada, serenera, sermoniar, simio, tabella, tafaniar, tajador, talegazo, tano, tarquin, torno, torroco, tozino, trinquete, trujar, unto,  viñero, yermo, zapo, zorrera (….)

PG: ¿Qué diferencia lo charrar de Lo Grau?

AM: Ciertos lingüistas encuentran que tenemos alguna relación con el hablar de Hecho, pese a estar tan lejos. El habla de la Ribagorza tiene más influencia del catalán. Y luego, hay bastante diferencia entre la zona de Lo Grau y los pueblos de la margen izquierda del río Cinca, como Estada o Estadilla. Antiguamente los ríos eran una barrera de comunicación y eso se nota en el hablar.

PG: El libro también habla sobre los nombres de las casas.

AM: Si, con el mismo que fin que con el habla, para conservar la toponimia u odonimia de las casas. Muchas de ellas ya se han perdido, han cambiado de dueño y no mantienen su nomenclatura tradicional. En el libro tratamos de nombrar las casas típicas para mantener la historia. Un pueblo que no tiene historia conlleva que las futuras generaciones no sepan de dónde vienen.

PG: Antonio, ¿algo más que añadir?

Señalar que nosotros no somos expertos. Seguramente un lingüista puede encontrar alguna pega u error. Algunos otros echarán en falta términos, ya nos los han dicho bastantes personas, intentaremos hacer una 2ª edición para completarlo. Quizás a otros algún vocablo le suene extraño. Pedimos disculpas a todos ellos. El libro está hecho con la mejor intención y todo el cariño del mundo.

Nuestro propósito es recobrar y mantener viva la historia de nuestro pueblo para que nuestros descendientes tengan constancia de ello. Así como recordar en el Prólogo cuáles han sido las circunstancias que han llevado a este olvido, donde resumiendo influyó mucho la construcción de la presa. Pasamos de ser un pueblo de unos 900 habitantes a 2.000. Gente de otras regiones, con acentos distintos que tarde o temprano fueron calando en el nuestro. Además tras su construcción, los jóvenes no tenían futuro en el pueblo y tuvieron que emigrar a Zaragoza, Cataluña u otras poblaciones con formas distintas de hablar, que se pegan y hacen desaparecer el de origen.

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