Litografía de María Torrente

En la convulsionada España de finales del Siglo XVIII nació en Barbastro, el día 12 de octubre de 1792, Mariano Torrente. Nació tres años antes de la Revolución Francesa y cuatro años antes de la subida al trono de España de Carlos IV. Fue diplomático, economista, escritor y políglota. Viajero incansable, visitó Italia, Francia, Inglaterra, Suiza, Alemania y los Países Bajos. Murió en La Habana (Cuba), el día 28 de julio de 1856.

De familia acomodada, recibió de sus padres una buena educación que lo hizo liberal. Estudió la carrera de abogado, que tuvo que dejar en el quinto curso de estudios mayores (1808) por la invasión napoleónica en la Península Ibérica. En 1809 lo encontramos al servicio del Vizconde Charles Victor Prèvost d’Alicourt, intendente francés del Alto Aragón, para pasar después al servicio de los franceses en Zaragoza.

GOB ARAGON surge

Cuando los franceses se marcharon de Zaragoza, regresó a su ciudad natal para, en 1811, pasarse al ejercito inglés, donde fue secretario de sir Robert Hugh Kennedy, comandante de la 6ª división, luchando entonces a favor de los españoles para preparar el retorno de Fernando VII. Este cambio de casaca le facilitaría después la colaboración con el restaurado monarca español. 

En el año 1814 lo localizamos como comisario de guerra del ejército hispano-portugués. Con la llegada del gobierno legítimo de Fernando VII viajó a Madrid en 1815 y fue nombrado Cónsul de España en los Estados Pontificios de Civitavechia (Italia), cargo que ocupó hasta 1820, cuando dejó el servicio del estado por un tiempo para trasladarse de nuevo a Madrid, donde se casó con Juana López de Robledo.

El 8 de noviembre de 1822 fue nombrado cónsul en Liborno, Gran Ducado de la Toscana, cargo que ocupó durante un año. Allí conoció al exemperador de Méjico Agustín de Iturbide, Torrente le consiguió una vivienda y entabló una gran amistad. Cesó en 1823 y en compañía de Agustín Iturbe marcharon a Calais en Francia y de allí a Londres, donde entabló relación con liberales españoles exiliados en Inglaterra. 

El 8 de marzo de 1824, pasó de Londres a París, y un mes más tarde regresó a Liborno donde había dejado a su mujer. No fue bien recibido por las autoridades del Gran Ducado, que le dieron ocho días para que solventara sus asuntos y partiese, pero aún tardó un mes más en partir.

Regresó a Madrid y el 8 de junio de 1824 firmó con su mujer un poder otorgado a favor de José Madrazo, a quien nombran administrador y apoderado de los bienes de su mujer.

En los siguientes años comenzó a recopilar datos para escribir y publicar: Geografía universal, física, política e histórica (Madrid 1827-1828), Contestación al Dique crítico (Madrid, 1829), Historia de la Revolución hispanoamericana (Madrid, 1829 – 1830).

A la muerte de Fernando VII en 1833, se trasladó a Cuba con el cargo de Administrador General de las Rentas Marítimas, por lo que estuvo al margen de las guerras carlistas. 

En 1835, en La Habana, dirigió el periódico “El Conservador de Ambos Mundos”, donde sintetiza lo que, a fin de cuentas, fue su posición ideológica,  y la “Revista general de la economía política”. Este mismo año escribió en Cuba la “Biblioteca selecta de amena instrucción” y “Recreo literario”. Colección escogida de novelas científicas, cuadros históricos, artículos de costumbres y misceláneas jocosas (1837-1838). Tradujo del italiano “Juanito”, obra elemental en la educación de los niños y para el pueblo,  fue recomendado para todas las escuelas de España.

En el primer tomo de “Biblioteca selecta de amena instrucción” según palabras de su editor y redactor, Mariano Torrente, la publicación fue concebida con el propósito de “metodizar una porción de apuntes y extractos que desde muchos años he ido formando en el acto de leer las mejores obras sobre varias materias escritas en español, latín, francés, inglés e italiano, y deseo ofrecerlos al público en un cuerpo de obra, titulada Biblioteca selecta de amena instrucción”.

Durante esta primera estancia en Cuba fue nombrado, el 16 de septiembre de 1837, Intendente de la provincia.

En enero de 1841 fue Comendador de la Orden de Isabel la Católica, Académico correspondiente de la historia, Vocal de la junta consultiva de Ultramar.  En 1852 fue enviado a Santo Domingo como comisario de la reina  Isabel II, en una misión diplomática .

Al iniciarse la regencia de Espartero, en 1840, regresó a España y fue diputado a Cortes por su ciudad natal. Tres años después Torrente dejó la península y en 1843 volvió a partir a La Habana, en donde murió al cabo de trece años, no sin antes haber producido una serie de obras en las que mostró su preocupación por cuestiones financieras, que lo ubica, una vez más, como un reformista ilustrado o «afrancesado». 

CONCLUSIONES

Mariano Torrente colaboró en un primer momento con el régimen napoleónico en España, lo que le valió por un tiempo el apodo de “afrancesado”. Posteriormente se distinguió al servicio de Sir Robert Kennedy, ministro principal de Hacienda del ejército inglés que combatía las tropas de Napoleón. Por este motivo ha sido difícil ubicarlo dentro de las distintas corrientes políticas que se dieron en la España de 1809. Tenemos dos explicaciones: la una es la que Josep Fontana nos da acerca de la postura de muchos afrancesados quienes “se apresuraron a cambiar de bando cuando la suerte de la guerra se mostró desfavorable para los franceses”. La otra es una cita del propio Torrente que en un momento dado en su obra nos dice que “en un principio la política napoleónica le pareció seductora”.  Sea lo que fuere, lo que es evidente es que el paso de colaborar con los aliados ingleses se dio con facilidad.

BIBLIOGRAFÍA

 Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. ES 28079 AHPM 2-4767-1-T.0025558-T.0025558,p.19-21. Poder general otorgado por Mariano Torrente y su mujer Juana López de Robredo a favor de José de Madrazo, a quien nombran su administrador y apoderado.

Josep Fontana. La crisis del antiguo régimen, 1808-1833. Edición Crítica Grijalbo. Barcelona 1979, pág. 99

Patricia Mª. Montoya Rivero. Mariano Torrente y su visión de la Independencia de México. Tesis de Licenciatura 1985. 

Saturnino López Novoa. Historia de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Barbastro. Tomo II. Pág. 61-69

Internet: La web de las Biografías,  Ecu-red.

                                                                                                                      

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