Emilio Ballarín Laliena con un panel de abejas. Imagen. Iñaki Sanjuan
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Las abejas son un tipo de insecto que dedica parte de su labor al mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a ellas, los humanos no sólo podemos disfrutar de ese dulce manjar conocido como miel, sino que también podemos contar con un entorno natural adecuado para la producción de alimentos.  Dicho lo cual, ¿qué pasaría si estos insectos desapareciesen de la Tierra? Su trabajo es fundamental para mantener el equilibrio en el planeta y las consecuencias de su extinción serían innegablemente peligrosas tantos para los seres vivos.

Desde Avaaz, una asociación global de movilización online, aseguran que “miles de millones de abejas están muriendo en todo el mundo”, siendo un problema que amenaza tanto a la supervivencia de los cultivos como a la producción alimenticia. Si bien, en 2018 la Unión Europea prohibió un peligroso pesticida conocido como neonicotinoide, el uso de otro tipo de sustancias venenosas para los insectos sigue siendo un problema a nivel mundial. Inconscientes aún de lo nefasto que sería la pérdida de las abejas, España rompió su compromiso de mejorar la protección de las mismas y permitió el uso de pesticidas peligrosos para esta especie en peligro, que ya habían sido prohibidos en su día.

En la actualidad, la Unión Europea está considerando la posibilidad de recortar el uso de pesticidas para 2030, siendo así un comienzo para ir eliminando estas sustancias nocivas durante los próximos años en Europa. El problema es que esta solución no convence a todo el mundo, pues cada vez son más los grupos de presión creados por empresas químicas que buscan el mantenimiento del uso de los pesticidas sintéticos.

Iniciativas para la protección de estos insectos negros y amarillos

Fotos Iñaki Sanjuan

La lucha por la salvación de las abejas ha llevado a que muchos agricultores opten por una transición hacia una explotación agrícola basada en técnicas naturales, lo que se conoce como agroecología, una alternativa a las prácticas agrícolas industriales. De esta manera, se consigue que la agricultura sea ecológica y libre de pesticidas y transgénicos.

Asimismo, cada vez son más las asociaciones que luchan porque las abejas se vean provistas de un entorno adecuado para su supervivencia. En este sentido, Avaaz hace un llamamiento a todos los miembros del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea para que se vayan eliminando los pesticidas sintéticos en la agricultura y se apoye a todos aquellos agricultores que quieren optar por una labor más ecológica.

 Por su parte, la iniciativa ‘Salvemos a las abejas y a los agricultores’, acogida por distintas organizaciones, solicita que se termine con el uso de plaguicidas nocivos para estos insectos en la UE y se vayan eliminando gradualmente los plaguicidas sintéticos de aquí a 2035” para arreglar la biodiversidad.

Fotos Iñaki Sanjuan

Otras de las ideas que proponen algunas entidades es la de apadrinar colmenas protegidas y cuidadas, como es el caso de 3Bee, una comunidad formada por personas, empresas y apicultores que se dedica al cuidado de las abejas desarrollando sistemas tecnológicos con el objetivo de protegerlas.

Comprometidos con las abejas

 Estos pequeños insectos son unos de seres más importantes para el correcto mantenimiento de la cadena alimentaria, por ello, es necesario que su trabajo incesante de polinización sea cuidado y respetado. En este aspecto, la organización Naciones Unidas propone varias soluciones para que la tasa de extinción de las abejas no sea de la magnitud actual.

Su enfoque va dirigido tanto a las personas, apicultores, agricultores, así como a los gobiernos y a los responsables de la elaboración de estrategias. Algunas de estas soluciones son: protegiendo colonias, apadrinando colmenas, creando barreras vegetales, respetando los lugares de anidación, eliminando el uso de pesticidas, aportando incentivos económicos para promover el cambio, evaluando el trabajo de los polinizadores y los servicios de polinización.

Por otro lado, la ONG ambientalista internacional Greenpeace, propone que no sólo se prohiban los productos tóxicos para las abejas, si no que “la evaluación de rieshttps://es.greenpeace.org/es/trabajamos-en/agricultura/abejas/gos de los plaguicidas sea mucho más estricta”.  Asimismo, consideran que la verdadera solución para el problema de la pérdida de estos insectos es la puesta en marcha de una agricultura ecológica respetuosa con el planeta. Y por supuesto, que todas las personas unidas opten por el consumo de productos ecológicos y locales.

Los expertos hablan

Cada día son más los apicultores y distintos expertos del ámbito de la naturaleza, los que opinan que la pérdida de estos invertebrados es demasiado elevada, siendo incluso notable el descenso del volumen de abejas en los parajes naturales en comparación con varios años atrás.

Manuel Noguero, apicultor desde hace más de 30 años de Eslodomada, asegura que en la actualidad, los cultivos están sulfatados, lo que conlleva que se obtenga menos miel que en épocas anteriores. Además, en su opinión considera que los pesticidas son “cada vez más fuertes y matan hasta la hierba”. Por otro lado, también hace hincapié en otro gran enemigo de las abejas, conocido como abejaruco, un ave caracterizada por un plumaje con una gran variedad de colores que reside en Europa, cuya presa favorita es la abeja.

Fotos Iñaki Sanjuan

Por su parte, Emilio Ballarín, apicultor desde 2014, cuya explotación han bautizado él y su compañero como “Miel de las Abejetas de Rodellar”, posee dos colmenares y su producción “está supeditada al desarrollo de las floraciones de las las especies silvestres y el comportamiento de las estaciones”. Además, asegura que los colmenares son tratados de manera ecológica y no se dedican a mover las colmenas por diferentes plantaciones para aprovechar floraciones, ya que su objetivo versa en la recolección de miel sin llegar a un trabajo de apicultura intensiva. Si bien su labor comenzó con 14 colmenas en un solo colmenar, a día de hoy poseen “25 colmenas repartidas en dos colmenares, todas ellas en el Valle de Rodellar, próximas al pueblo de Rodellar” y esperan “seguir creciendo en los próximos años”.

En su opinión, existen muchos factores externos que afectan a la supervivencia de las abejas, y uno importante son los pesticidas que acaban no sólo con las abejas si no con multitud de polinizadores, poniendo en peligro no solo a la apicultura si no a las producciones hortofrutícolas. Los pesticidas no sólo desorientan a las abejas y merman su capacidad de búsqueda de alimento, sino que además, pueden incluso llegar a matarlas. Por suerte, Ballarín recuerda que al estar en medio del Parque Natural de la Sierra de Guara, su zona de apicultura está libre de agricultura intensiva y por consiguiente de pesticidas.

Asimismo, el apicultor asegura que la apicultura también se ve amenazada por la varroa, una enfermedad provocada por un ácaro que merma el desarrollo de las abejas y puede acabar con colmenas enteras si no reciben el tratamiento adecuado. Para ello, los profesionales deben tratar sus colmenas con medicación para evitar que dicho ácaro acabe con muchos enjambres silvestres. Otros de los enemigos de las abejas son el abejaruco, el lagarto ocelado y el cambio climático. En los últimos años, “las primaveras se han comportado de forma poco regular, mermando la cantidad de néctar de las flores y acortando las floraciones por cambios bruscos de temperatura” añade Emilio.

Por otro lado, el informe «Pollinators, Pollination and Food production», de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) advierte que el 40% de los polinizadores invertebrados, en particular abejas y mariposas, se enfrentan a la extinción y añade que en Europa el 37% de las poblaciones de abejas están disminuyendo.

Hablando de cifras sobre las abejas

La labor de las abejas, así como la de otros polinizadores resulta imprescindible para el mantenimiento del planeta. Por esta razón, su extinción no sólo provocaría una disminución de nuestras fuentes de alimentos, si no que pondría en peligro la salud de todo el ecosistema. La cruda realidad es que la utilización de productos químicos ha sido el principal enemigo de la apicultura, causando daños tanto en el entorno natural, como en la salud de estos insectos.

Gracias al esfuerzo de distintos grupos y organizaciones que velan por el respeto hacia las abejas, se ha conseguido que algunas de estas sustancias nocivas hayan sido prohibidas y se opte por un tratamiento ecológico de la agricultura. Porque más allá de deleitarnos con su miel, las abejas son un factor imprescindible en la producción de oxígeno y alimentos.

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