Roberto Morote. Camino de sirga, novela gráfica

En una zona donde existe una acomplejada catalonofobia, ser aragonés y escribir en catalán es un delito execrable, una anomalía que invalida cualquier obra. Y no estoy hablando de ese franquismo de ricio incapaz de distinguir un golpe de estado de  una grapadora, sino del extraño  sentir popular en el que la diversidad debe ser neutralizada y aniquilada, como si supusiese una amenaza. El mequinenzano Jesús Moncada hizo lo que normalmente hace cualquier escritor o cualquier  persona que decida organizar sus pensamientos en palabras: escribir en su lengua materna, en este caso el catalán. En Mequinenza la gente comete la osadía de hablar como lo hacen sus progenitores, no como aquí, donde los niños  hablan maorí con esa soltura y gracejo de los infantes neozelandeses.

Camino de sirga es uno joya de la literatura, una novela que convierte ese lugar en mito literario y que describe la pérdida de un paraíso que solo la literatura puede, parcialmente, evitar. Moncada teje todas las dimensiones imaginables desde una suerte de realismo mágico (definición que le parecía una tontería cuando se aplicaba a su trabajo), pero en este caso como fascinante forma de narración construida desde la fermentación del pasado cuando pasa por el alambique de la ficción. Mientras en Cataluña El café de la granota, otra de sus obras, se encuentra entre las lecturas obligatorias del bachillerato, en Aragón todavía falta una generación para reconocer que, a pesar de las etiquetas que se quieran imponer para clasificar la literatura escrita en catalán, los límites geográficos separan los códigos postales, pero no las lenguas. Y es curioso que Sender, el mejor escritor aragonés del pasado siglo, sea también de la ribera del Cinca, ese lugar donde el agua del río discurre lenta hasta llegar al Ebro. O que el chalamerino se definiese como ilergete, íbero rezagado: no dicho con romanticismo, aunque los íberos por la lejanía y el misterio podrían ser un mito poético, sino con un modesto deseo de exactitud.

MONZON
gobierno de aragón

El ilustrador y fotógrafo Roberto Morote ha trasladado con encomiable acierto Camino de sirga a novela gráfica, con toda la complejidad y riesgo que la empresa comporta, trabajo que fue presentado en las Novenas Jornadas Cómic y Manga de Barbastro.  Este cómic, arte tan parecido al cine, se centra en la crudeza de la narración de un lugar que mezcla la beatería y el clericalismo, la realidad y el esperpento o la memoria y la historia a lo largo de todo el siglo XX, pero con la obligatoria necesidad de sacrificar hechos y construir diálogos para poder sublimar la novela. Esa desaparición del universo rural, en este caso también física, es la desaparición total del mundo conocido, pues ni las casas, ni el río, ni los llaüts pervivirán más allá de las fotografías, siendo, a la sazón,  mismo sitio y distinto lugar. Tal vez por eso la novela gráfica de Morote se adentra en el territorio de la elegía,  con esa mezcla de nostalgia, dolor e ironía que modela el pasado y que activa  la memoria exclusivamente  a través de las imágenes, aunque algunas, para poder germinar, también  necesiten de las  palabras. La adaptación gráfica de Morote ha sido, además, publicada en las tres lenguas que se hablan en Aragón, algo que, de tan normal, termina siendo infrecuente.

 

 

 

 

 

Gobierno de Aragón
GOB ARAGON surge
dph

2 Comentarios

    • Lo has definido pefectamente : inquisidores fóbicos catalanistas que ni siquiera permiten un 25% de clases en castellano.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here