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Tradicionalmente, a mediados de enero, nuestros antepasados consideraban que llegaba la semana de mayor frío del año. En nuestros pueblos era una época de celebraciones en honor de los denominados santos barbudos o capotudos, ya que la iconografía los representa con sus largas barbas y sus capas, que el imaginario popular expresaba que servían para protegerse del frío. El primero de estos santos en San Victorián o San Beturián (día 12).

En Berbegal, antaño, dos o tres hombres del pueblo recorrían las calles, acompañados del gaitero de Castillazuelo, cantando el romance del santo:

GOB ARAGON surge

«Hoy, día doce de enero,

día de San Victorián,

 harán la misa cantada

   en la villa de Berbegal».

El día del patrón, tras la misa mayor, procesión y comida de fiesta, se efectuaba la «corrida de gallos» a la que existía gran afición. No olvidemos que en esta población nació el universal andarín, Mariano Bielsa, “Chistavín”. El segundo día de la fiesta se preparaban tres o cuatro cañizos, recubiertos con manteles, y cada cuadrilla pasaba por las viviendas de sus miembros para recoger las tortas que habían sido elaboradas por las mozas. En el mismo baile cada cuadrilla tenía el «gasto», que consistía en las tortas recogidas y bebida abundante (vino, anís, ron o cazalla). El último día de la fiesta la torta sobrante se repartía entre los mozos y se pasaban las cuentas de los gastos.

Eran también las fiestas de Laperdiguera, donde la víspera, a pesar del frío, se efectuaba la ronda que se alargaba hasta altas horas de la noche. No olvidemos que en esta población  nació el conocido jotero Ramón Bareche. El día del patrón de nuevo la ronda, tras la misa mayor, y, por la tarde, carrera pedestre en la era.

A San Antonio Abad, popularmente San Antón, se le considera el patrón de los animales domésticos, que en esta fecha son bendecidos. En Lascellas posee ermita dedicada. En Alquézar se acude a la ermita, que está próxima a la población, donde hay reparto de torta y vino.

En Burceat era la fiesta de casa Blanco, después Casa Bielsa. En El Grado se realizaba la «pllega» y las caballerías pasaban por debajo de la imagen del santo que se colocaba en la plaza. En Ilche las mulas daban tres vueltas alrededor de la iglesia, debiendo rezar su dueño un padrenuestro y un avemaría en cada una de ellas.

En Fornillos se acudía hasta la ermita de Santa Ana y también allí se daban las tres vueltas. En Permisán se engalanaban las mulas y existía expectación por ver quién acudía primero a la puerta de la iglesia. En Naval se celebra misa en la capilla del barrio de Cotón y subasta de patas de cerdo y otros alimentos recogidos por la población. En Salas Altas las caballerías daban varias vueltas alrededor de la iglesia pidiendo la protección del santo. En Montarnedo eran sus fiestas patronales.

En El Tormillo destacaban la chocolatada y la comida. En Barbastro era costumbre de tiempo inmemorial que los devotos de San Antón regalasen patas de cerdo para que fueran subastadas.

San Sebastián (día 20) es el protector de las devastadoras epidemias. No lleva barba. Es martirizado muy joven por los romanos, pero su fiesta va unida a la del papa San Fabián, este con capa y barba. Son las fiestas patronales de Abiego, Artasona, Bierge, Costeán. Lagunarrota, Laluenga, Morrano, Naval y Peraltilla.

La tradición oral nos dice que la temible peste bubónica que afectó a Laluenga,  al igual que a otras muchas poblaciones, se detuvo en la fecha de la festividad del santo; por este motivo se le tomó por patrono. La fiesta duraba cinco o seis días; había bailes, hogueras, ronda de los dos mayorales y las dos mairalesas recogiendo con las «servillas» por todas las casas y, a principios de siglo, «corridas de pollos».

La cofradía de Abiego recuerda que antaño en su honor se celebraban las fiestas mayores. Los estatutos de esta cofradía fueron aprobados por el rey Carlos II en 1697.  Sus miembros portan las peanas de los santos en la procesión. Años atrás, en la víspera los mozos recorrían todo el pueblo con una sábana en la que las mozas depositaban las tortas y les invitaban a vino y a otras viandas. El segundo día la asociación del Corazón de Jesús organizaba una misa para mujeres. El tercer día se celebraba misa de mozos y ronda al mediodía, recogiendo tortas y dinero para pagar la fiesta.

Adahuesca contaba con otra cofradía dedicada a estos santos. En Naval los mozos realizaban una petición a domicilio y, como en todos los demás lugares, grandes «tozas» ardían en la clásica hoguera; tras la misa el alcalde y el cura obsequiaban con pasteles, bebidas y tabacos. En la serenata cantaba el popular vecino del pueblo Pedro «El Tejero». Se recuperó el paloteado en 1986, el único de toda la comarca. Así reza el dicho de invitación:

Venitosne ta la fiesta,

                                   que verez la foguera y lo palotiau

En Peraltilla la procesión con las imágenes de los santos sortea las numerosas hogueras que se han encendido la víspera en la población. Luego se reparten los típicos “paneticos” de anís bendecidos.

En Costeán se acudía a la ermita de los santos Fabián y Sebastián. Otras celebraciones tenían lugar en Radiquero y encendían hogueras en la mayor parte de las poblaciones.

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