ciudadanos

Seguimos observando el mal uso que se hace de nuestra lengua, hasta por personas en las que cabría esperar un mayor nivel. Pasamos, pues, a comentar algunos casos.

  • La cantante Chenoa, en el programa Tu cara me suena de A3 dijo para defender a Ruth Lorenzo: “No la metáis presión”. Bonito laísmo.
  • El Presidente del Gobierno soltó que pensaban poner punto y final a no sé qué norma anterior (esto es generalizado en las retransmisiones deportivas). La norma es bien sencilla y la aprendíamos en la escuela de pequeños haciendo dictados: Punto y coma, punto y seguido, punto y aparte, pero punto final, porque es lo último que escribimos.
  • Pablo Casado dijo que los independentistas catalanes pretenden revisionar la Constitución. Que en su mente piense en el revisionismo (Doctrina que pretende la reinterpretación de hechos históricos a la luz de nuevos datos, o nuevos análisis más precisos o menos sesgados de datos conocidos, bien para actualizarlos, bien para negarlos), o en sus partidarios, los revisionistas, palabras que sí recoge el diccionario de la RAE, no quiere decir que pueda usar ese engendro de verbo (lo mismo pensó que, si existe visionar, también revisionar).
  • En otra ocasión Sánchez utiliza de forma bien extraña el verbo topar, hablando de fijar el tope o límite en el precio de la luz. Que se sepa, topar o topetar lo hacen los astados, y en otros usos el verbo es más bien pronominal (toparse con algo o alguien). También para los marineros es unir al tope dos maderos. Al parecer, sí se usa en el lenguaje empresarial para determinar el número máximo (el tope) de días de cotización que le corresponden a una persona según los que ha trabajado, pero no como lo usa nuestro presidente, aunque seguramente lo entendimos.
  • El ex ministro del Interior Jorge Fernández Días soltó durante un interrogatorio que había alguien por encima mío (algo parecido dice el presentador de la Ruleta de la suerte: “Si no estoy detrás vuestro / encima tuyo pendiente de las tiradas…”, y que el corrector cambia).
  • Un comentarista de la cadena de TV GOL soltó que en un partido no hubieron goles (acabó 0-0), y en otro que sí hubieron muchos goles (1-3). Se nota que es catalán (aparte de por el nombre) por el mal uso en castellano del verbo haber en plural que hace (por cierto, también en esta lengua lo correcto es decirlo en singular: no hi va haver gols / hi va haver molts gols). Otro caso: “Habrán tiros libros para…”. Se ve que desconocen que el verbo “haber” aquí es impersonal y solo puede usarse en singular.
  • Un caso parecido: Los atletas olímpicos hacen dos años que no compiten con regularidad.
  • En la puerta de un Juzgado aparecía colgado (tengo foto) el siguiente cartel: LA BOLSITA DEL MICRÓFONO SE DESHECHARÁ POR EL USUARIO UNA VEZ FINALIZADA SU INTERVENCIÓN Y SE DEPOSITARÁ EN LA PAPELERA GRACIAS. Al parecer, a esa persona no le enseñaron la distinción entre hacer y sus compuestos (deshacer / rehacer) y echar y desechar, o entre deshecho y desechos (y no obstante, pueden verse las mayúsculas correctamente acentuadas).
  • En El País aparece este titular: “La primera base de datos de abusos aflora 816 víctimas del clero en España”. ¿No es más sencillo “saca a la luz”, “pone al descubierto”, “muestra”? Pues no, señor, el verbo “aflorar” con un sentido figurado y un valor transitivo que, aunque es correcto, resulta muy extraño.
  • Se sigue oyendo ejemplos incorrectos como: De este agua no beberé, el mismo área, tengo mucho hambre, aquel aula, este arma y similares en una norma muy sencilla: Los sustantivos femeninos que empiezan por una /a/ tónica en estos casos deben ir con determinantes femeninos (hasta el corrector detecta estos fallos). En este sentido oía en Equipo de investigación de la Sexta lo que sigue: “El hacha de guerra no lo han enterrado” para referirse a la lucha entre clanes del narcotráfico.
  • Aunque propiamente no es un error, sí resulta nauseabundo el uso y abuso del verbo producirse en cualquier programa de noticias; aunque por lo general se refiere a hechos y situaciones malas (incendios, nevadas, atascos, inundaciones, accidentes, colas para vacunar, crímenes, violaciones, explosiones, seísmos…), también se oye para casos muy raros (comparecencias, votaciones, vacunaciones, celebraciones, ceses, centros al área…), como un verbo comodín, sin pensar en otras combinaciones y maneras de expresarse, lo que es un claro signo de la pobreza idiomática que nos asola.
  • Confusión entre (se) calló y (se) cayó por el problema del yeísmo generalizado que arrastra este país; o entre haber y a ver.
  • Ausencia generalizada de las tildes en cualquier ámbito.
  • La empalagosa muletilla “en plan” que usa nuestra juventud a troche y moche.

Una pena, todo vale, y con la invasión de las RRSS esto va a más y sin solución.

 

dph

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