Joaquín Palacín y David Félez.
ciudadanos

El proyecto de línea de muy alta tensión (MAT) de 400 (KV) Valsalada-Laluenga-Isona impulsada por Forestalia para evacuar energía de sus centrales eólicas y fotovoltaicas, supone una amenaza para municipios de la Hoya de Huesca/Plana de Uesca, Somonanto de Barbastro, Cinca Medio, La Litera/La Llitera y Ribagorza.

Y es que el BOE del pasado 9 de agosto publicó la solicitud de Autorización Administrativa Previa y Declaración de Impacto Ambiental de la línea eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona, y fue a través de este boletín como conocimos este pernicioso proyecto cuyos impulsores lo tramitan como si se tratara de una línea de evacuación, pese a su trazado de 287 kilómetros, cuando la Ley del Sector Eléctrico deja claro que las líneas de 400 kV constituyen la red de transporte primario, gestionada por Red Eléctrica Española en exclusiva.

Desde CHA hemos denunciado la indefensión ciudadana y de los ayuntamientos afectados ante la envergadura de un proyecto de estas dimensiones, así como la prepotencia y falta de transparencia con la que actúan los promotores de un proyecto impulsado por una empresa con sede en Madrid para transportar energía que se producirá en Aragón con destino a Cataluña.

CHA considera necesario el desarrollo de las energías renovables para avanzar en los objetivos de descarbonización previstos para conseguir la neutralidad climática en 2050, pero este desarrollo se puede realizar de dos formas diferentes, implicando a la sociedad local y al sector empresarial en políticas de ahorro energético y autoconsumo, convirtiéndolos en agentes protagonistas del cambio en el modelo energético y en operadores de pequeña escala, pudiendo incluso vender la energía sobrante, o por otro lado, manteniendo el oligopolio energético en grandes empresas del sector que apuestan por grandes proyectos de generación, con fuerte impacto social y ambiental.

La energía debería producirse cerca de los principales puntos de consumo, y por ello no podemos caer en los errores del pasado al permitir otro proceso de colonización extractiva que pone los territorios con baja densidad de población al servicio de las zonas más pobladas con fines puramente lucrativos, cuando la sociedad también reclama espacios abiertos, paisajes limpios y parajes de alto valor natural, que ofrecen expectativas de desarrollo sostenible frente al modelo de grandes parques eólicos y fotovoltaicos que pueden generar ingresos sobre los terrenos que ocupan, pero también conllevan el efecto pernicioso de cambio del uso del suelo agrícola por el rentismo que conllevará más despoblación.

Es evidente que el impulso de las energías renovables requiere de un ordenamiento previo para minimizar impactos y desde luego no se debe desarrollar de espaldas al territorio y sus gentes, y por ello solicitamos al Gobierno de España que detenga el proyecto de autopista eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona. ¡Renovables sí, pero no así!.

 

 

 

 

dph

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