Comentamos más errores, o vicios tan arraigados, que ya difícilmente se erradicarán.

  • Recientemente en la Sexta Noticias aparecía el rótulo LLUBIA BIENVENIDA  Unos minutos después la presentadora Cristina Villanueva afirmaba que se debía a un error tipográfico.

 

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  • Un presentador de A3, y también la Vicepresidenta de la Comunitat valenciana, Mónica Oltra, hablaban de que unos menores (chicas o chicos) habían sido abusados. Se ve que dominan bien el Inglés (be abused), pero no la lengua que mamaron, el Castellano. Ya comentamos un caso parecido con la noticia: Un agente fue disparado por un hombre de 80 años. ¡Una pena grande!

 

  • No dejan de ser sorprendentes las expresiones “CITA PREVIA” o “SOLO SE ATIENDE CON CITA PREVIA” o “NO SE ATIENDE SIN CITA PREVIA”. ¡Bonita redundancia del todo innecesaria, pues las citas por definición siempre son previas!

 

  • Como ya comentaba hace tiempo el grandísimo Lázaro Carreter (al que no lee esta peña de voceros y voceras), quienes comentan en TDP los partidos de balonmano (el mundial femenino primero y ahora el europeo masculino), el ex jugador Alberto Urdiales y el locutor Francisco Caro, utilizan solo y exclusivamente el verbo “restar”, en lugar de “quedar” o “faltar”, de forma que afirman, verbi gratia, “A Francia (u otro equipo) aún le restan 30 o 50 o 13 segundos de inferioridad numérica” o “Nos resta un partidazo de semifinales por disfrutar” o “Restan nueve minutos de infarto”. Algo que nunca diremos las personas que hablamos el Castellano normal.

 

  • El mismo Alberto afirmaba al ser expulsado un jugador: “Ves que por detrás tuyo pasa un rival y sacas el brazo”. Y este mismo comentarista también desliza una construcción muy típica del Norte (es de Santander), al usar el condicional simple en lugar del pretérito imperfecto de subjuntivo (“Si fulanito tendría un apoyo, podría…”), que a nuestros oídos chirría.

 

  • El otro presentador Francisco Caro se despedía del Campeonato de balonmano tras la final que pierde la Selección española con el ya clásico “Desde aquí ponemos punto y final (claro) a la retransmisión”. Sí fue correcto este ejemplo aplicado a la victoria de Nadal en tenis cuando una locutora afirmó: “Y así punto y final para Rafa” (se refería al título conseguido).

 

  • Roberto Leal, el presentador de Pasapalabra, explicaba la palabra alumno, relacionada con el verbo alere, “comer” en Latín, para terminar diciendo que aún conserva el significado latino original “de tener ese hambre de saber”, aunque aquí hay que decir que lee un guion escrito por alguien que desconoce su propio idioma.

 

  • Igualmente, en esos mismos comentaristas y en cualquier otro espacio televisivo o texto escrito se oye y lee a troche y moche el empalagoso, por repetitivo, verbo “producirse” (como ya venimos diciendo desde hace tiempo: invito a que preste la gente oído y lo comprobará), sin pararse a pensar en otros giros o usos o soluciones (hasta en la gran película El asesino de los Caprichos (2019) de Gerardo Herrero lo dicen el forense y la policía varias veces seguidas hablando de uno de los asesinatos). Por lo general, se refiere a situaciones y hechos negativos, pero también se oyen y leen perlas así: “Se produce el desmarque de fulanito”, en vez de “Fulanito se desmarca” / “Se produce el bloqueo de Menganito”, en vez de “Menganito bloquea o es bloqueado” / “Se produce un desajuste defensivo” en vez de “Hay o vemos un desajuste…” / “Puede producirse un triple empate entre selecciones” por “Puede haber un triple empate” o “Pueden empatar tres selecciones” / “Se produce la penetración de tal jugador”, en vez de “Tal jugador penetra” / “Se producirá el apagón de las luces de Navidad en Vigo” en vez de “Se apagarán las luces…” / “Se producen las elecciones de…” / “Se producen envíos de fotos”… ¡Y como siempre de forma muy misteriosa!

 

  • En una carrera de relevos mixtos una comentarista deportiva afirmó de una atleta que marchaba en primer lugar, que otra “La iba a dar caza”. ¡De nuevo otro gran laísmo!

 

  • En la radio también un estudiante afirmaba “Para Selectividad sí que toca empinar los codos”. ¡Con tanto botellón los dos codos a la vez, claro!

 

  • En un documental de la 2 hablaban de cazar ranas y luego peces. Que yo modestamente recuerde, de críos íbamos a cazar ranas a mano; también las ballenas han sufrido épocas de caza indiscriminada, pero los peces de siempre se han pescado, que no deja de ser una tipo especial de caza, aplicado exclusivamente a este tipo de seres vivos (a menos que se esté hablando de cazarlos –pescarlos– con alguno de los métodos antiguos típicos de ciertas zonas).

 

  • En el ABC de Galicia aparecía esta noticia: Hallado un anáfora de 2600 años de antigüedad en Ribadeo, acompañada de una imagen que dice en su pie de foto: El anáfora, datada del s. XI a. C. Al margen de la confusión graciosa entre un ánfora y una anáfora (que dudo sepan lo que es), también está el error en el participio de género masculino (hallado), cuando ambas palabras son femeninas.

 

  • Y una de mis preferidas es la redacción que hizo un diario. Hablando de la presunción de inocencia de un joven, escribieron en latón, que no Latín, sin cursiva ni nada: “….tal como reza el principio hindú bio pro reo”, en vez de la expresión correcta In dubio pro reo; y se quedó tan a gusto, ya que hacen periodismo sin saber un mínimo de aquella lengua ni de cultura clásica básica: se ponen a escribir y el corrector actúa y les juega malas pasadas, y como ya no hay correctores manuales…

En fin, un despropósito tras otro, y sin visos de que mejore la cosa.

Nuevos y viejos errores de nuestra lengua

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