ESTA HISTORIA VA CONTIGO

Gerardo Colay.

El sábado 13 de marzo diez compañeros del Club Montisonense y del Cub Litera, (Abel, Carmen, Gerardo, Irene, Israel, Loren, Mª Jesús, Nuria, Santi y Manuel) partimos con destino al Parque Nacional del Toubkal, en Marruecos. El vuelo desde Madrid Barajas con la compañía EasyJet hasta el aeropuerto de Menara, Marrakech, transcurrió puntual y con una pequeña turbulencia sin importancia. A nuestra llegada nos recibió Hussein, con quién nos trasladamos en furgoneta hasta el pueblo de Imlil.

Durante el trayecto empezamos a comprender por qué llaman a Marruecos el país de los contrastes y, más claramente cuando comimos en Imlil por el famoso, pero desconocido para nosotros, “tajine”. A partir de ese momento estabamos inmersos en otra cultura, en la cultura bereber. Desde allí, subimos una media hora andando hacia la aldea de Around, a unos 2.000 m, donde nos esperaba nuestro cocinero Hassan, que nos dio la bienvenida con té y nos sirvió una buena cena.

El día 14 nos levantamos temprano y emprendimos la larga subida hacia el refugio de Louis Neltner, 3.207 m, bien contentos porque las mulas cargaban las mochilas. Ibamos ligeros como el viento como diría el poeta Ibn Arabí, de hecho, hay quién ha tenido la feliz idea de comprarse una borriquilla para hacer las excursiones por el Pirineo, y os aseguro que todos estabamos serenos. ¡Genial!
A unos 2.800 metros apareció la nieve y nos convertimos en nuestras propias mulas, ya eramos nosotros mismos, porque ¿qué es un montañero sin su mochila?.

Ya en el refugio donde nos recibió amablemente su guarda Ibrahim, tio de Hassan, de Hussein y de Hamid. Como estaréis comprobando todo queda en familia. Tras instalarnos los diez en una habitación, tomamos el té y charlamos felices hasta la hora de la cena, las siete. Seguro que adivinaréis lo que comimos, tajine de pollo. Nada más comer, nos subimos a la habitación porque el refugio estaba lleno y había que ceder sitio al resto de los montañeros y esquiadores.

El lunes 15 apostamos a la mayor y a las 6,30 de la mañana iniciamos la ascensión al Jebbel Toubkal (4.167 m), la montaña blanca, el primer cuatro mil para la mayoría de nosotros. Con la nieve perfecta para los crampones, la larga e inclinada pala iba quedando atrás poco a poco hasta que, a mitad de la misma, apareció Tariq, un guarda del refugio, andando como un rayo, Israel se va detrás de él y en dos horas, cima. ¡Animal! Parecíamos la banda de Pancho Villa. El resto del grupo, alcanzaría la cumbre 45 minutos más tarde.

En el regreso encaramos de frente el collado e hicimos el segundo cuatro mil del día, el Toubkal Oeste, 4.030 metros. Día mágico para todos, las montañas del Atlas nos sonreían.

El martes día 16 satisfechos por el éxito del día anterior, a la misma hora y con condiciones muy parecidas, encaramos el valle de Mizane hasta el collado, dura subida pero compensada por la entretenida subida a partir de ese momento. Una pequeña trepada, un poquito de arista por aquí y por allá y otra gran pala antes de llegar a la cima del Ras n’Ouanoukrim, 4.083 metros.
Desde el Ras n’Ouanoukrim, el Timesguida fue un tranquilo paseo de treinta minutos pero una explosión de sentimientos al llegar a la cima. Sonrisas y lágrimas, felicidad y compañerismo, todos somos uno o dos, el Club Montisonense de Montaña y el Club Litera de Binéfar.

Bajamos bien contentos al refugio tras haber conseguido los objetivos fijados, recogemos las cosas, comemos y nos hacemos la foto de despedida del refugio Neltner con Ibrahim y Hassan.

Las mulas y Marrakech nos esperan. Allí conocemos a Hamid, le damos las gracias por sus servicios y con un furgón nos llevaron a Marrakesh donde hicimos turismo de otro tipo. Ahora a disfrutar de una cervecita, de la plaza y del zoco. Objetivo cumplido.

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