Última visita del obispo Ángel Pérez a Roma.
Adecco

La reestructuración que afecta a cuatro arciprestazgos de la Diócesis y el consiguiente protagonismo de seglares, la devolución de 111 obras de arte religioso de parroquias aragonesas que están en depósito judicial en el Museo Diocesano y el proceso diocesano para la mayor Causa de Beatificación en la Iglesia española que ha recibido el “Nihil Obstat” de la Congregación para los Obispos (Roma) son aspectos destacados en la trayectoria del obispo Ángel Pérez.

Hoy hace siete años que pronunció el “Si quiero” en la catedral con asistencia de 42 prelados y abades, 200 sacerdotes, religiosos y religiosas. Dos meses antes, el 27 de diciembre de 2014, el papa Francisco le anunció el nuevo reto y le dijo “¡atrévete!”. A partir de entonces, ha “peinado” la Diócesis con 247 visitas a parroquias en Sobrarbe-Ribagorza, Somontano, Cinca Medio-Litera, Bajo Cinca. Se ha mostrado como un obispo próximo y cercano.

MONZON

“Ya me puedo morir porque está hecho lo mejor y más importante, estar cerca de nuestro pueblo con cariño, conocer la Diócesis a través de nuestros ojos, escuchar, estar y servir al pueblo” según el mensaje del Papa Francisco. En siete años de “servicio y entrega” el obispo Ángel lo ha conseguido con “cercanía, humildad y sencillez, gracias a Dios y a las personas que hacen posible el pastoreo de la grey”.

La posibilidad de prestar servicio a todos “ha sido un gran desafío porque la labor pastoral no es fácil”, destaca la labor de doce comunidades religiosas y “el protagonismo de los laicos con un ramillete fecundo de animadores de la comunidad, somos una familia unida”. En el reciente informe entregado al Papa en la visita Ad Límina, consta la labor importante de los seglares en la Diócesis desde la reestructuración geográfica y pastoral que se puso en marcha este curso. El censo de sacerdotes de media de edad alta se compensa con la disposición de 60 animadores de comunidad y 750 colaboradores con el denominador común de “hacer posible el proyecto diocesano que hemos puesto en marcha”.

Ángel Javier Pérez Pueyo al poco de ser nombrado Obispo de Barbastro-Monzón.

Se considera “el pastor de una tierra martirial” porque a las canonizaciones y beatificaciones anteriores se suma el gesto más próximo, el proceso diocesano para la mayor Causa de Beatificación en la iglesia española que afectará a 211 sacerdotes, 5 seminaristas, 3 clarisas y 34 laicos que murieron mártires en la Guerra Civil. La Congregación para las Causas de los Santos, en Roma, ha dado el “Nihil Obstat” equivalente al “no hay objeción” y la apertura del proceso será el próximo 4 de abril de 2022, en la jornada de Martes Santo.

Al obispo Ángel Pérez se le recordará, también, por su decisión de llevar el litigio de los bienes por la vía civil que ha facilitado la devolución de 111 obras de arte de parroquias aragonesas, depositadas en Lérida desde los tiempos del obispo Messeguer (1889-1905). Al largo litigio con proceso canónico (1995-2008) sin resultados prácticos siguió la vía civil iniciada el 13 de febrero de 2018, tras una decisión firme, valiente y arriesgada. Las obras están en depósito judicial en el Museo Diocesano desde 2021. En la historia diocesana iniciada por San Poncio (1101-1104) es el obispo número 51 y el cuarto en la nueva Diócesis de Barbastro-Monzón, iniciada en 1974, después de Ambrosio Echebarría (1974-1999), Juan José Omella (1999-2004) y Alfonso Milián (2004-2014).

 

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