Los que tenemos un hijo explosivo, con un carácter fuerte que nos llevan en ocasiones al límite no tenemos otra opción que observarnos y trabajarnos internamente. Llega un momento en el que poner la atención en la conducta negativa de nuestro hijo no hace sino incrementar aquello que queremos erradicar, puesto que aquello donde ponemos nuestra atención se manifiesta. Es necesario dejar de ver su conducta como un problema y verlo como una oportunidad para revisar:

  •  Nuestra gestión emocional ya que como padres nos queda mucho que aprender.
  • Nuestros límites internos, solo con unos límites bien establecidos somos capaces de poner límites sanos y equilibrados a los demás.
  • Nuestros patrones insanos a la hora de educar. Necesitamos aprender a criar y educar de manera consciente.
  • Nuestras heridas internas, a menudo somos adultos con niños muy heridos en nuestro interior. En situaciones en las que nuestros hijos explotan, es nuestro niño el que desde su herida toma el control de la situación, llegando con frecuencia al desbordamiento emocional.

Sin embargo, hay una fórmula mágica, que funciona con todos los niños por igual: el AMOR.
Cuanto peor se porta tu hijo, peor se siente en su interior y más necesita sentirse amado incondicionalmente por lo que es independientemente de su conducta. Pruébalo: a peor conducta, más amor. Ello no significa que no debas ponerle límites, éstos son fundamentales pero no podemos olvidar que establecer límites y normas no nos darán resultados sino lo hacemos por y desde el amor.

gobierno de aragón

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