La Victoria alada de Samotracia Museo del Louvre
Varios

El bar Victoria, que siempre fue famoso por sus calamares a la romana, situado en el paseo del Coso barbastrense, debe su nombre a la palabra latina victoria, -ae.

En la mitología grecolatina Victoria o Nike era una diosa hija del Titán Palas y de la famosa laguna del inframundo Estigia, y hermana de Potestas (el Poder), Vis (la Fuerza) y también Invidia (la Envidia), y según el poeta griego Hesíodo, de Bía (la Violencia), Zelo (el Fervor) y Cratos (la Fuerza), que personificaba el triunfo, representada como una mujer alada, dispuesta a ceñir con la corona de laurel a los generales y césares vencedores. Se creía que la diosa Minerva (Atenea) se había criado con ella. 

DPH

En Roma destacaron los templos consagrados a ella en las colinas del Palatino y del Capitolio, en donde se conservan las estatuas que le consagraron los vencedores. Incluso el emperador Augusto erigió en su honor una estatua en el Senado para conmemorar su victoria naval en Actium (Accio) frente a Marco Antonio en el 31 a. C.

Su equivalente en Grecia fue Niké, y destaca su templo en la Acrópolis de Atenas. Suele aparecer representada con alas y con una palma o una guirnalda de laurel. Representaciones conocidas son la llamada Victoria de Samotracia (actualmente en el museo del Louvre) y la pequeña estatua que lleva en la mano el Zeus de Olimpia, y otras obras a partir del  Renacimiento.

Como curiosidades, los atenienses le cortaron las alas para que no se fuera nunca de su ciudad, aunque esta treta no les sirvió en su lucha contra los espartanos en la llamada Guerra del Peloponeso, ya que fueron derrotados.

Por otra parte, también la Victoria de Samotracia sirvió de logo para la marca deportiva NIKE.

Diremos también que la expresión “Obtener una victoria pírrica”, hace alusión a una victoria obtenida con tanto sufrimiento y bajas por parte del vencedor, que no compensa haberla obtenida, y no al hecho de ganar por la mínima como suele usarse con frecuencia en el lenguaje deportivo o con escaso margen en política. Proviene del rey del Epiro Pirro, que en su lucha con los romanos en el 279 a.C., logró vencer, pero con miles de pérdidas y bajas en su bando, de tal forma que, tal como relata el historiador Plutarco, exclamó en griego: “Como venzamos en otra batalla como esta, estaremos perdidos”.

Por otra parte, tenemos como derivados cultos del latín estas palabras: victorioso / -a, invicto / -a, convicto / -a, los nombres propios de Víctor, Victorino, Victoria, y por parte de la lengua griega Nicolás / -a, Aniceto, Nicéforo.

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