¿Cómo ha sido el comportamiento demográfico de los pueblos del Somontano durante el último año? Los datos del Padrón continuo de población a 1 de enero de 2022, que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística, nos dan algunas pistas.

A primera vista, la evolución demográfica del Somontano durante la última década ha pasado por dos fases principales. Primero, una de descenso poblacional a partir de 2012 y que se detuvo en 2018, durante la que se perdieron más de ochocientos habitantes. Y, en segundo lugar, una fase de ascenso a partir de esa fecha, a un ritmo parecido pero a la inversa, que ha permitido recuperar parte de lo perdido. Una tendencia que, a tenor de los datos más recientes, parece mantenerse en el tiempo presente, y que deja al conjunto de la comarca con 23.938 habitantes, una cifra similar a la que tenía en 2014-2015. 

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De algún modo, estos datos muestran el diferente impacto de las dos crisis recientes, la Gran Depresión económico-financiera de 2008, cuyos efectos más devastadores tuvieron lugar hacia 2012, y la crisis derivada de la pandemia de la Covid-19 iniciada en marzo de 2020. Mientras la primera tuvo un claro impacto en la reducción de población comarcal, la segunda de momento no parece haber afectado al ritmo de recuperación iniciado a partir de 2019. 

En relación al año anterior, la comarca del Somontano ha incrementado durante 2021 levemente su población en un 0,7%, curiosamente la misma proporción que la provincia de Huesca en su conjunto. No obstante, a nivel territorial se detectan diferentes dinámicas dentro de la comarca.

Si bajamos al detalle municipal, se observa que la gran mayoría de los pueblos (22 de los 29 que forman la comarca) han aumentado su población, si bien en proporciones discretas. Los que proporcionalmente más han subido son Torres de Alcanadre (11%), Castejón del Puente (10,6%) y Pozán de Vero (9,3%), y les siguen una serie de localidades con incrementos reseñables (entre el 5% y el 8%), como Hoz y Costean, Alquézar, Azlor, Castillazuelo, Peraltilla, Adahuesca o Abiego. Lo destacable es que se trata de municipios que llevaban una prolongada tendencia de pérdida de habitantes, que por primera vez se revierte. En casos como Alquézar, Hoz de Costean, o Adahuesca, entre otros, habría que remontarse muy atrás en el tiempo, hasta los años 80 o 90 del pasado siglo, para encontrar cifras parecidas a las que han ganado este pasado año.

Adivinar las causas de esta sorprendente recuperación no es fácil a partir de los fríos datos estadísticos, pero habría que estar atentos a las dinámicas que se han puesto en marcha durante la pandemia, que han podido favorecer un cierto retorno al campo por parte de personas que ya tenían alguna vinculación con estos pueblos.

Al mismo tiempo, hay 6 municipios comarcales que han perdido población durante el último año, normalmente en proporciones muy bajas (menores al -1,5%), aunque encontramos dos pueblos, Berbegal e Ilche, con descensos cercanos al 6%.

A nivel provincial, hay que señalar que el comportamiento de la provincia de Huesca ha sido muy estable durante el último año, con un leve aumento de población de tan sólo el 0,7%, cosa que indica un cierto estancamiento demográfico para este periodo. Sobre todo si lo comparamos con la evolución de las últimas dos décadas, en las que la población del conjunto de la provincia creció un 9,2%.

Si ampliamos el foco a las últimas dos décadas, podremos observar que en lo que llevamos de siglo XXI la comarca del Somontano ha aumentado su población en un 6,6% (es decir, algo menos de la tasa provincial). Dentro de la comarca, se vuelven a observar dinámicas muy dispares (Tabla 2). Así, por ejemplo, ha habido una serie de municipios que han sumado una buena proporción (entre el 20%-30%) de habitantes, como Salas Bajas, Peraltilla o Adahuesca. Muy cerca de ellos se sitúa la capital comarcal, Barbastro, que ha sumado 2.475 nuevos residentes (un 17% de aumento respecto al año 2000), una proporción más que considerable y que demuestra su capacidad de atracción. Otros pueblos que han ganado población durante este inicio de siglo son Bierge, Alquézar, Hoz y Costean y Olvena. En total 8 municipios con saldo positivo.

Los 21 municipios restantes, en cambio, presentan un saldo demográfico negativo durante estas dos décadas. Algunos con pérdidas leves o inferiores al 10%, pero otros con disminuciones que superan el 20% (Peralta de Alcofea, Azara, Laluenga, Castillazuelo), e incluso el 30% (El Grado, Torres de Alcanadre, Ilche, Berbegal).

Si comparamos cómo se ha comportado la capital en relación a otras capitales comarcales, se observa que Barbastro se ha mantenido estable, con una ligera pérdida, un poco por encima de otras capitales como Sariñena, Monzón, Fraga, Tamarite o la propia Huesca (Tabla 3). Sin embargo, proporcionalmente por debajo de capitales como Binéfar, Jaca, Sabiñánigo, Boltaña, Graus o Aínsa. Barbastro se encontraría entre las que pierden población (este pasado año), pero de manera muy sutil (sólo un -0,2%).

En definitiva, a pesar de la dura crisis que ha comportado la Covid-19, la comarca del Somontano ha mantenido el ritmo de crecimiento demográfico iniciado justo antes de la pandemia. Tres cuartas partes de los municipios que forman la comarca han visto aumentar su población durante el pasado año, cosa que en ciertos casos no se veía desde hace décadas. Queda la incógnita de si esta tendencia se mantendrá en un futuro próximo, o de si se trata de un aumento coyuntural. Los datos del próximo año nos darán alguna respuesta.

DPH

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