Llegada de la caravana violeta del Somontano a la Plaza del mercado
Concentración feminista en Barbastro. Imagen de Archivo. JLP.

Mañana es 8 de marzo y el Colectivo Feminista del Somontano ha organizado una concentración y una manifestación en Barbastro a las 18.30. Lo que otros años era un día lúdico y reivindicativo, este año por desgracia  no lo es.

Este año en el que retomamos los actos en la calle, la celebración del día 8 de marzo es únicamente reivindicativo e intentaremos alzar nuestras voces con un rotundo No a la guerra y haciendo denuncia del sufrimiento de las mujeres en los conflictos armados, no solo en Ucrania.
MANIFIESTO DEL 8 M
“¡Cómo voy a ser machista si me he criado rodeado de mujeres!?”, que fatiga…

“Yo no he violado ni he maltratado a ninguna mujer”… Perdona pero no vamos a tratar de extraordinario algo que no lo es. Lo normal es no hacerlo así que no tienes tu minipunto (dicho en bajito con voz susurrante)

TORNO DE BUERA VERANO 2020

“¿Para cuándo un día del hombre?”… Alma de cántaro… es el 19 de Noviembre. Si no lo celebras no es mi problema. No pretenderás que te lo organice yo?

“A mi ese feminismo de odiar al hombre no me representa” … no existe ni ha existido a lo largo de la historia un movimiento que defienda la supremacía de la mujer sobre el hombre. NIN GU NO

O el famoso “A mí ni machismo ni feminismo, igualdad”. Según el diccionario de María Moliner el feminismo es: “la doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Movimiento encaminado a conseguir la igualdad”. Si no te convence del todo también puedes consultar la RAE, que define feminismo como: “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Es decir, feminismo es igualdad.

A lo cual te contestan con un maravilloso “Pues no lo llaméis feminismo!”. Si lo llamamos “aguachupawer” te seguiría molestando porque el problema no es el término sino tu machismo.

“¿Hasta cuándo vais a seguir celebrando el día de las mujeres?”…

Pues mira, hasta que en ningún rincón del mundo haya una solo mujer o niña sufriendo violencia por haber nacido mujer. El feminismo lucha por el reconocimiento de las mujeres como sujetos humanos y de derecho y sostiene que ningún ser humano debe ser privado de ningún bien o derecho a causa de su sexo.

Hoy, este día, lo queremos dedicar a acercar la realidad en la que viven las mujeres en situaciones de conflicto armado. Unas mujeres que ven cómo sus derechos humanos son vulnerados por estos contextos de violencia y por los grupos armados.

Tenemos la mente y el corazón en el conflicto Rusia-Ucrania pero por desgracia, en estos momentos hay 65 guerras activas en el mundo; Etiopía, Yemen, Palestina, Sahel, Siria…

Una guerra no son solo muertes en combate. El rastro de la guerra mata a más personas, fundamentalmente mujeres y niños, por hambre y enfermedades que en la propia guerra como conflicto armado. Expulsan a millones de personas de sus casas y países…

Los nuevos conflictos bélicos siguen utilizando los mismos métodos contras las mujeres. Las mujeres sufren violaciones, torturas, humillaciones, abandonos, pérdidas, confusión…

En Irak, las mujeres yazidíes han denunciado matrimonios forzados, que son vendidas como esclavas sexuales y expuestas en primera línea de fuego para cargar las armas, muchas de ellas se han suicidado en masa cuando son devueltas a sus familias. Las que lograron escapar de las garras de los extremistas contaron cómo habían matado a sus maridos delante de ellas y cómo habían obligado a casarse a las más jóvenes para tener hijos con los combatientes.

Traumatizadas por la violencia ejercida en sus cuerpos, repudiadas por sus maridos por miedo al contagio y estigmatizadas por su propia comunidad, estas mujeres dejan de existir porque la violación es tabú para muchas sociedades. Y esa invisibilidad las arrebata cualquier esperanza de hallar justicia.

Reclutadas como soldados, miles de niñas combaten por el día al enemigo y por la noche se convierten en esclavas sexuales.

«Lo peor no era soportar el armamento en mis hombros, también me violaban, uno detrás de otro, y después me hacían cargar con las armas a la línea de fuego».

Infancias truncadas por la violencia, menores al cargo de hermanos pequeños, casadas a la fuerza, niñas que se convierten en adultas casi desde que comienzan a andar.

En el año 2000, Naciones Unidas aprobó la Resolución 1325 que reconoce este tipo de delitos como estrategia de guerra y se crearon tribunales para juzgarlos como crímenes contra la humanidad. Pero la brutalidad ejercida contra mujeres y niñas en países en guerra es muy difícil de documentar porque ningún gobierno quiere admitir tanta barbarie.

Tras la brutal agresión sexual, muchas tienen que superar graves infecciones porque, después de haber sido violadas, les introducen palos, cuchillos, machetes y piedras para destruirles los genitales.

Cuando las comunidades son atacadas, las mujeres y las niñas son las primeras en ver sus derechos vulnerados haciendo que las desigualdades de género se incrementen. Es tanta la discriminación que, según las Naciones Unidas, las niñas tienen un 90% menos de probabilidad de tener acceso a la educación que los niños en zonas de conflicto. Igualmente, son víctimas de matrimonios infantiles o del trabajo doméstico, y, al igual que los niños, también pueden ser reclutadas para que luchen como soldados.

En pleno siglo XXI el cuerpo de millones de niñas, adolescentes y mujeres sigue siendo utilizado para inclinar la balanza a un lado o al otro en un conflicto armado. Lejos de ser algo casual o puntual, la violencia sexual en conflicto se utiliza de forma sistemática y planificada, con el objetivo de aterrorizar, humillar, castigar, destruir o deshonrar personas, familias y comunidades, e incluso llegar a ser una forma de recompensa a alguno de los bandos.

“La violencia sexual es una batalla entre hombres que se libra en los cuerpos de las niñas, adolescentes y mujeres”, Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

En un intento de huir de la guerra o de sus consecuencias, muchas mujeres emprenden un largo camino buscando mayor seguridad, convirtiéndose en desplazadas o refugiadas a pesar de los peligros a los que se exponen, como el tráfico de personas y la prostitución. 124,8 millones de mujeres en el mundo abandonan su país de origen cada año. Aun así, la violencia sexual las persigue también cuando huyen y puede tener muchas formas: la violación por parte de otros refugiados, los matrimonios de conveniencia o el abuso por parte de sus familiares. Tan sólo el 6% de los proyectos de Naciones Unidas para refugiados, gestión de conflictos y crisis humanitarias incluyeron una perspectiva de género.

Nuevas denuncias contra ONGs por abusos sexuales de sus trabajadoras. Abusos sexuales en una ONG que acoge a mujeres migrantes en Canarias.

Denuncian a dos directivos de una ONG española por «abuso sexual a menores» en Marruecos. En la denuncia incluso se habla de trata de personas.

Denuncian abusos sexuales a niñas por parte de cooperantes de más de 20 organizaciones humanitarias y fuerzas de la ONU en Costa de Marfil.

Denuncian abusos sexuales a niñas en albergues centroamericanos.

La OMS reconoce que sus empleados abusaron de más de 60 mujeres y niñas durante el brote de ébola en Congo.

Trueque sexual: ONG pedía sexo a cambio de comida a refugiados en África Intercambio de ayuda humanitaria por sexo en Siria

Denuncian abusos sexuales a menores cometidos en la misión de los ‘cascos azules’ de la ONU en la República Democrática del Congo

Proxenetas alemanes tratan de aprovecharse de migrantes ucranianas que huyen de la guerra en la frontera de Polonia

Y podría estar todo el día leyendo titulares así. Pero no nos olvidemos de que la guerra es un negocio y que España ocupa el séptimo lugar entre los exportadores mundial de armas.

Tratados internacionales, normas comunitarias y leyes nacionales que son papel mojado.

Desde que comenzó la invasión de Ucrania hemos podido ver distintos mensajes en las redes sociales procedentes de agencias y de personas individuales quejándose de la situación en la que esto dejaba a las familias que habían recurrido a los vientres de alquiler en dicho país… La guerra ha servido también para que algún partido aquí aproveche para pedir que se regule una práctica que va contra los Derechos Humanos.

María Montessori explicó de forma extraordinaria;
“ Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la

competencia y este es el principio de cualquier guerra.”

La competencia, el individualismo, el condicionamiento, la violencia emocional… Cambiar esto no puede ser un contenido más de los objetivos de la educación, una reproducción simbólica. La educación debe humanizarse y recuperar su significado del del latín educare que es sacar lo que está dentro. Educar para la paz es educar en feminismo. Es el triunfo entre la justicia y el amor, entre hombres y mujeres.

Todos tenemos que ponernos las gafas moradas y hacer un esfuerzo por desaprender ¿veinte, treinta, cuarenta años? de educación y de malos hábitos pero vale la pena intentarlo porque educar en feminismo es luchar por un mundo justo y libre para todas las personas y sobre todo en paz.

GOB ARAGON surge

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