De Alquézar, junto a las piscinas, a las basas de Basacol

Pista forestal a los abrigos de Quizans. Regresamos a la intersección y seguimos por el sendero que nos deja en el Tozal de los Tiestos, donde parten dos caminos. Por amplia pista y en descenso, giramos a la izquierda en el primer desvío y tomamos un sendero por el interior del bosque y después en el barranco de Chimiachas; casi al final de éste, en desvío a la izquierda debidamente señalizado, tras una dura pero corta subida, alcanzamos los abrigos de Chimiachas.

GOB ARAGON surge

“El arte levantino nacería por generación espontánea entre el 8.000 y el 6.000 a. de C. en el seno de las comunidades cazadoras del Epipaleolítico… El Levantino aparece en covachos y abrigos abiertos a la luz solar, no en cavidades profundas y oscuras… Refleja una fauna actual (ciervos, cabras y sarrios) y no especies extintas o desplazadas; el ser humano… comparte ahora el protagonismo principal con las bestias y es tan frecuente como éstas… El magnífico ciervo de Chimiachas no es fácil de superar en cuanto a sus cualidades estéticas… Los artistas levantinos siguieron utilizando los pigmentos naturales, con una clara inclinación por los tonos rojizos y castaños obtenidos de óxidos férricos…” (Comarca de Somontano de Barbastro, colección Territorio-21).

Tras dibujar el contorno con trazo firme y exacto, se empapaba, rellenaba o colmaba el espacio interior; nosotros diríamos hoy “se pintaba”. Pero, en aquella época, la terminología era diferente…

Sabemos, gracias a los textos epigráficos, de la gran capacidad de nuestros antepasados iberos para crear y expresar la belleza por diversos medios. En Chimiachas vamos a verlos impresionados por la belleza creada por autores anteriores. En efecto, estamos ante una composición de la lengua ibérica cuyo primer elemento es ximen o tximen, limpio, aseado, pulcro; a éste se aglutina ia, bonita, cosa bonita, y enlaza con elipsis al final del primer término: txime(n)ia, con lo cual se ha formado un triptongo –eia- que se reduce a diptongo mediante la profundización de la elipsis, txim(e)ia. Sigue el sustantivo atx, peña, que se acomoda también por elipsis al final del primer término con encuentro de vocales iguales, tximi(a)atx Por último, posición final, el verbo ase, empapar, rellenar, colmar (que nosotros simplificaríamos por pintar), que se une por yuxtaposición necesaria, tximiatxase, en donde hay caída de la vocal átona final hasta Tximiatxas(e) o Chimiachas. La traducción de Chimiachas expresa la admiración del ibero ante una obra hecha varios miles de años antes: “La peña pintada pulcra y bonita”.

dph

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