Vista del valle de Cerler.
Varios

Fue el Baron Pierre de Coubertain, fundador del movimiento olímpico moderno, quien acuño y desarrolló hace más de 120 años el concepto de olimpismo. Y lo hizo sobre el firme convencimiento de que el deporte podría ayudar, bajo principios de esfuerzo, buen ejemplo, responsabilidad social y respeto de los principios éticos fundamentales, a unir a las comunidades, además de supurar por sus cuatro costados otras múltiples bondades. Y 120 años después nos encontramos, lamentablemente, con todo lo contrario si de lo que se trata es que nuestra querida cordillera Pirenaica albergue, por fin, unos juegos olímpicos invernales.

¿Por qué? Por qué desde despachos ubicados físicamente a nivel del mar, bajo la reconfortante caricia de una ligera brisa matutina mediterránea, ensimismados en su absoluto bienestar y con la aquiescencia de una sociedad  española (con sus gobernantes y respectivos agentes sociales y económicos) tendente siempre a minimizar cualquier gesto o actitud que en otro actor sería altamente censurable y cuestionable, así lo quieren, así lo han querido.

GOB ARAGON surge

¿Resulta razonable y entendible tan siquiera atreverse a realizar la más mínima acción que pudiera privar a un territorio como el nuestro y a sus gentes, maltratado y sacrificado históricamente siempre en pro de una estabilidad y progreso que lo dejo de lado en beneficio del desarrollo de sus vecinos (del primero izquierda y primero derecha, si se me permite la metáfora) de tan gran oportunidad de desarrollo económico, social y demográfico? ¿Acaso alguien podría entender que ubicaciones como Jaca y Benasque, auténticas cunas del Pirineo y lugar de referencia y peregrinación para los verdaderos Pireneístas, con sus respectivos valles de influencia, o Sobrarbe y su gran área de proyección sobre su cara norte, pudieran verse privados de un papel protagonista y principal en su organización y desarrollo? ¿Quién puede arrogarse para si este derecho, privándonos al resto? Ya me disculparán por el despiste pero por un momento pensé que lo que se trataba era de dilucidar la salida de la Copa América de Vela.

Insisto; ¿es que acaso tuvimos más oportunidades en el pasado (y baste comparar los pasos transpirenaicos existentes en el Pirineo Central con los que operan desde hace décadas en su vertiente más oriental y occidental, el estado del eje transpirenaico, la interconexión ferroviaria con Francia y el llano, etc.) que ahora debamos resarcir o compensar?. Con un ilusionante y amplísimo respaldo político en Aragón (provisional por encima del 85% de las Cortes de Aragón) y social, encabezado por la Asociación Española de Municipios de Montaña y empujado de un modo unánime también por los Alcaldes de Arán representados por su Síndica, además de la apuesta decidida de las Diputaciones Provinciales realmente afectadas, sería indigno, altamente reprochable e imperdonable el supeditar y someter al Alto Aragón y a sus gentes, y por extensión a todo Aragón, a la limosna del que todo lo quiere para sí.

Territorio agreste y duro, pero a la vez dotado de una extraordinaria belleza en una monumental e inigualable orografía, y habitado por gentes honestas y nobles herederas de una tradición pactista que perdura en los siglos, es nuestra obligación hacer valer nuestro derecho, en igualdad al resto, y reivindicar un papel que esta vez nadie puede ni debe arrebatarnos. Lo debería saber el COE y el Gobierno Central, y deberían saberlo todos aquellos agentes que con, mayor o menor intensidad, tengan voz y voto en el asunto.

Y es que frente a la cuestionable tentación de empequeñecer el nombre de la propia candidatura (relegado con asombro no olvidemos a un tercer lugar) solo nos quedará entonar “(…) Aqueras montañas…(…)”

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