Balbina Campo junto a Francho Nagore

Mi prima Balbina Campo, tras más de veinte  años de paciente trabajo, ha escrito un libro sobre el antiguo hablar  en Costean, que ella conoció. Ha sido una labor incansable en la  recopilación de palabras, dichos y consejas, y el resultado es un sorprendente documento que preserva una modalidad lingüista  condenada a la desaparición.

Más que leer el libro lo he masticado, poco a poco, deteniéndome en muchas palabras para una ligera  y grata reflexión. De niño disfruté felices temporadas en Costean, por lo que   recuerdo muchas de aquellas palabras. Algunas son de  un castellano antiguo que ya no  usamos, como  Encetar, que tanto usaba mi abuela, y que ahora hemos sustituido por Comenzar o Iniciar. O la palabra Pocha (bolsillo)  que en catalán es Buchaca, en francés Poche y en ingles Pocket..

GOB ARAGON surge

Mis recuerdos fonéticos, a veces,  difieren ligeramente con los de la autora: por ejemplo donde dice Fefed, yo recuerdo Ferfed (cigarra); y donde dice Güexque yo recuerdo Güisqui, para ordenar al burro, o mula, ir recto en su trayectoria. Algunas de mis  pocas disensiones  giran en torno a las  suaves diferencias entre la «e» y la «i», tan cercanas en nuestra garganta, donde la «i» tiene dirección a la «e».

Creo que la modalidad «costeana» tiene poco  que ver con eso que llaman  «Fabla aragonesa», pues en  la presentación del libro una persona que dijo hablar en fabla hizo una introducción de la que apenas entendí «cosa» (en costeano «nada»)

La autora recoge, además,  muchos dichos, máximas y refranes donde abundan los animales, aperos de labranza y demás elementos alrededor de los cuales  transcurrían los días en aquella España pobre y agraria.  Los  refranes resultan simpáticos, contundentes y añadirían humor en aquellas conversaciones:

Ya está lo burro en las coles (que en castellano es Vuelve la burra al trigo): para           manifestar reiteración, volver a lo mismo.

Apara cuenta que te peinarán: advertencia para tener desconfianza, cuidado.

Le paece que la camisa le furta lo culo: persona desconfiada.

Me han enrestiu por ande quereba correr: ha dicho, o hecho, lo que yo pensaba o quería.

Como si l´esen tirau un gato ta la cara: reacción airada.

Aclarado que no soy filólogo ni lingüista, la lectura del  libro me ha provocado algunas sorpresas sobre la similitud fonética con algunas palabras inglesas, quizá por  un origen latino común; no en vano ambos territorios fueron  ocupados por  los romanos durante varios siglos. Estas son algunas de las palabras del libro que me suenan tan cercanas con las inglesas:

             – Güebra (surco) en inglés Groov.

Requesta (petición) en  inglés Request (Requesta es una palabra del castellano antiguo, sustituida por solicitud, requerimiento, recurso…)

             – Esparcir, en inglés Spread.

            – Grillar (crecer una planta), en inglés Grow.

             – Bornizo (tallo nacido del árbol) similar al inglés «nacido», Born.

– La conjunción Guarda  expresa una duda entre opciones, y  en inglés eso mismo  es     Wheter.

Griso  (de color gris)  en inglés es Griszzly (además de Grey y Gray).

Idéntica similitud fonética la encontré en más palabras, de las cuatro mil doscientas que Balbina ha recopilado, si bien  cuando escribo estas líneas  no las recuerdo.

Es posible que  algunas de las palabras que el castellano ha ido perdiendo y que compartían con el inglés un origen latino común (como con las actuales Viento, Wind, del latín Ventus…) quedaran rezagadas y conservadas en  el modo de hablar de aquella aislada Costean.

En definitiva el libro de Balbina Campo es un documento  muy interesante para estudio de filólogos y  disfrute de quienes  solo somos curiosos ignorantes.

Varios

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