Expediente de ingreso en la Escuela Normal de Maestras de Huesca

En esta ocasión, me gustaría hablar en esta sección de un documento de archivo que se encuentra en un ayuntamiento, pero que en el caso de haberse conservado intacto el archivo anterior a la Guerra Civil en nuestros archivos municipales, sería un documento que formaría parte de la estructura y gestión municipal que hablaría de ese incipiente impulso liberal en materia de cultura que se dio en la España (rural) de 1933. 

Se trata del Libro de actas de la Junta local de la Biblioteca municipal de Adahuesca que puede verse en la web comarcal http://archivo.somontano.org/

gobierno de aragón

En estos años nos encontramos con la intensa labor de las Misiones Pedagógicas para consolidar los esfuerzos invertidos en alfabetizar a la población más desfavorecida con la creación de bibliotecas circulantes. Por decreto de 13 de julio de 1932, a petición de los ayuntamientos, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, a través de la Junta de Intercambio y Adaptación de libros para bibliotecas públicas, envía varios lotes fundacionales de libros para impulsar la creación de nuevas bibliotecas municipales. Acompañan los 300 libros que conforman el lote, varias circulares de instrucciones sobre la gestión de la colección y el reglamento de préstamo, a la vez que indica de manera explícita la importancia de la dinamización de la colección con la asunción de compromisos como éste:

“El Bibliotecario está obligado a organizar conferencias en la Biblioteca, por lo menos una vez al mes; caso de no disponer de conferenciantes, dará lectura a un capítulo de las obras que le remiten; de los temas de las conferencias y lecturas se informará también a la Junta, con la estadística trimestral”. 

Aunque estas instrucciones, principalmente, ponen el foco en la colección, se aprecia el talante liberal que la Segunda República imprimió a la cultura, en particular con proyectos como el Plan de lectura de María Moliner, tal y como se demuestra en la constitución de algunas juntas locales de bibliotecas municipales de pequeños pueblos, como el de Adahuesca, en el Somontano de Barbastro.

En particular, este documento evidencia el importante papel de la mujer en la cultura, que aparece formando parte como miembro de una de ellas, situación nada habitual en el resto de juntas municipales de la época hasta bien entrado el siglo XX. 

Expediente de ingreso en la Escuela Normal de Maestras de Huesca

La mujer en esta ocasión es Encarnación Bosor Romeo que, tras seguir su pista por los archivos aragoneses, resulta ser natural de Parzán, casada en Alberuela de Laliena según el censo, y a la sazón maestra nacional, tal y como demuestra su expediente de ingreso en la Escuela Normal de Maestras de Huesca que puede encontrarse en el Archivo Histórico Provincial de Huesca.

En este documento se conjugan varios factores: el contexto histórico del documento, el rol de una mujer dentro de una comisión municipal, el funcionamiento de estas salas de lectura a través de su reglamento y el carácter liberal de las ideas propuestas. Ideas que ponen de manifiesto como esas incipientes bibliotecas que nacieron como un proyecto cultural ilusionante vieron truncada su proyección por la Guerra Civil Española, lo que hizo que en muchos de los pueblos donde se crearon esas Juntas locales de bibliotecas éstas no volvieran a formarse. 

Si bien, aquellas que se volvieron a constituir lo hicieron tímidamente durante la posguerra, hasta que a partir de 1985 con la Ley de Patrimonio Histórico Español la administración local, guiada por las Comunidades Autónomas en el ejercicio de las recién transferidas competencias en cultura, tomaran conciencia de sus libros y documentos, acumulados en un cuarto, sin orden ni concierto; la mayor parte de los libros con el sello de la Sección circulante, lo que denotaba una colección no muy actualizada precisamente. A partir de aquellas salas de lectura poco a poco se han levantado las bibliotecas que tenemos hoy en día, últimamente muchas de ellas violetas, donde la mujer no solo gestiona la biblioteca (la mayoría son bibliotecarias) sino que su pensamiento habita en las páginas de los libros. 

Este es el documento para esta ocasión, de color violeta y con sabor a libertad.

 

DPH

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