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CURIOSIDADES Y ANÉCDOTAS HISTÓRICAS DEL SOMONTANO

No deja de ser excepcional, que una comarca como la del Somontano de Barbastro haya acogido, a lo largo de su historia, a insignes personajes que figuran en el santoral cristiano: san Ramón, obispo de Barbastro y Roda en el siglo XII, san José de Calasanz, que cursó sus primeros estudios en Estadilla, santa Teresa Jornet, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, san José María Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro y artífice del Opus Dei, y san Ceferino, “El Pelé”, de etnia gitana y fusilado en la capital de la comarca por milicianos, al no querer renunciar a sus principios religiosos. De todos ellos, quizás la menos conocida sea santa Teresa Jornet, por lo que este artículo va dirigido a desvelar, si bien de manera concisa, su biografía.

Franco Molina
MONZON
Santa Teresa de Jesús Jornet Ibars

Teresa Jornet nació en Aytona (Lleida) en el año 1843, en el seno de una humilde familia de agricultores. Antes de diplomarse como maestra en Fraga ya experimentó las durezas de la vida al observar cómo los ancianos morían abandonados, careciendo de recursos y asistencia. Motivada por estos sentimientos optó por hacerse monja Clarisa. No obstante, la poderosa influencia de su tío, el fraile Francisco Palau, le obligó a tener relación con las Terciarias Carmelitas y a trabajar posteriormente para esta fundación como visitadora de las escuelas que se iban abriendo.

 

Así conoció a nuestra comarca, al alojarse con este fin en Estadilla, lugar donde se encontraba ubicada una de estas comunidades docentes. A la muerte de su tío en 1872, Teresa regresó a Aytona, advirtiendo que su madre se hallaba gravemente enferma. Este hecho hizo posible que, en el verano de ese mismo año, y al conocer la monja perfectamente los manantiales de “Los Baños”, equidistantes entre Estada y Estadilla, regresara con la intención de someter a la afectada a una cura con las aguas sulfurosas de aquellos prestigiosos balnearios.  

En nuestra tierra entabló amistad con el sacerdote Pedro Llacera, quien, captando los valores excepcionales de Teresa, no tardó en ponerla en contacto con su gran amigo el canónigo e historiador de Barbastro, D. Saturnino López Novoa, que en aquellos días estaba empeñado en la creación de una fundación a favor de los ancianos más necesitados. La monja había encontrado la “horma perfecta para su zapato”. Tras ofrecerse para ser colaboradora de dicha obra de caridad, en estas fechas se desplazó hasta Barbastro para fundar las Hermanitas de los Ancianos Desamparados junto a diez religiosas más que se unieron al proyecto.

La congregación nace definitivamente en enero de 1873 y, poco tiempo después, fue nombrada Superiora del grupo. Se cree que es en ese instante cuando decidió ampliar su obra en Estadilla, fundando una segunda casa de acogidas para amparar a los ancianos más necesitados de la población. La tradición popular narra que Teresa llamaba a las puertas de las casas, siempre acompañada de otra hermana, “para pedir mucho de lo que sobra y algo de lo que se usa”. En una ocasión, se dice que en casa pudiente les donaron un arcón repleto de mantas, toallas, velas y varios candelabros. Cuando algunos lugareños vieron cómo las monjas arrastraban el baúl con sus propias manos, ilusionadas y sin pedir ayuda a nadie, éstos se prestaron orgullosos con sus caballerías para transportar la donación hasta la misma congregación. A su llegada con los donativos, la monja espetó a los desinteresados voluntarios: “Quizás, algún día no muy lejano, estas mismas toallas que habéis portado acariciarán vuestros rostros; que la virgen de La Carrodilla sepa agradecer vuestra ayuda”. 

Teresa de Jesús Jornet e Ibars, desde Barbastro se mudó a Valencia para proseguir con la creación de una nueva Institución. Luego se extenderían por Zaragoza, Cabra, Burgos…, así hasta más de cien hogares de acogida para los ancianos más desamparados, estando actualmente presentes en otros muchos lugares distribuidos por todo el mundo. A las fatigas físicas de la santa, se unió ineluctablemente la epidemia de cólera que asoló a uno de sus centros, que acabó con la vida de 24 hermanas y a la mayoría de ancianos que acogía. Cuando la enfermedad la obligó a detenerse, se retiró en Líria (Valencia), con la esperanza de que sus sanos aires le devolvieran la salud. No fue así.

Dios se la llevó el 26 de agosto de 1879, siendo beatificada por Pío XII, el 27 de abril de 1958, y canonizada en enero de 1974 por Pablo VI.

De manera anecdótica, es mi deseo informar a mis lectores que, por vez primera, y a través de una de las fotografías que adjunto en el presente artículo, podemos ver la habitación y cama donde feneció la santa. Obsérvese, sobre la mesilla, una fotografía de la santa en su lecho de muerte que, hasta el momento presente, no me ha sido posible conseguir.  

La cama y habitación donde feneció la santa, en Líria

 

GOB ARAGON surge

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