Varios

Existen muchos tipos de aguas en el planeta pero, entre todas, las aguas termales representan un recurso natural de gran atractivo, no solo por su origen y características, sino por las propiedades que nos ofrecen.

Las aguas termales se originan al ir penetrando hacia niveles inferiores de la superficie terrestre, en cuyo recorrido se van enriqueciendo de las rocas y de los minerales que encuentran a su paso. Durante este proceso, las aguas entran en contacto con distintos tipos de materiales y, las altas temperaturas que alcanzan durante la filtración eliminan residuos y bacterias, favoreciendo la pureza de las mismas. Existe un amplio catálogo de variedades y usos de estas aguas.

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Cuando estas aguas afloran a la superficie terrestre, están enriquecidas en minerales que tienen numerosos usos terapéuticos, medicinales y cosméticos. Se trata de aguas con características especiales, que pueden tener numerosas aplicaciones y beneficios para la salud y la belleza.

Todos los secretos de las aguas termales

Las aguas termales quedaron acumuladas en el interior de la superficie terrestre a distintas profundidades, debido a la permeabilidad de determinadas rocas y como producto de diferentes procesos geológicos. Según la configuración de las capas subterráneas y las propiedades de permeabilidad de las rocas, estas aguas son capaces de ascender hasta la superficie. En función de la temperatura con la que brotan, las mismas pueden ascender en estado líquido o en forma de vapor de agua.

Existe una gran variedad de aguas termales diferentes por su formación, localización y materiales del entorno.

Clasificación según su origen

Las aguas magmáticas están asociadas a procesos volcánicos y se encuentran localizadas por todo el planeta, porque las encontramos en lugares donde existen volcanes, movimientos tectónicos asociados al contacto entre placas o cámaras magmáticas. Estos puntos del planeta se encuentran a elevadas temperaturas, y al entrar en contacto con las aguas se producen grandes reacciones de vapor de agua que emanan hasta la superficie como aguas calientes o vapor de agua. Son aguas que suelen superar los 50°C de temperatura.

Las aguas telúricas pueden localizarse en cualquier punto del planeta, dependiendo de la permeabilidad de los materiales y alcanzan menores profundidades que las magmáticas, siendo aguas de menores temperaturas y de menor mineralización.

Clasificación según su temperatura y composición química

Existen diferentes aguas termales en el planeta, y presentan una variedad térmica con oscilaciones desde los 20°C  hasta los 150°C. La temperatura que se tiene en cuenta para esta categoría es la temperatura con la que el agua se encuentra en la superficie. De este modo encontramos aguas frías (inferiores a 20°C), hipotermales (entre los 20 y los 35°C), mesotermales (entre los 35°C y los 45°C), hipertermales (entre los 45°C y los 100°C) y supertermales (oscilan entre los 100°C y los 150°C).

La composición de las aguas termales está estrechamente relacionada con las propiedades que presentan. Los distintos elementos químicos que conforman las rocas y los minerales permiten enriquecer de un modo u otro estas aguas, que se diferencian en aguas minerales, medio minerales y oligominerales. Los componentes y el contenido de cada una de ellas define las propiedades minerales y los usos de las mismas.

Beneficios de las aguas termales

Las aguas termales han sido empleadas como tratamientos medicinales desde la antigüedad. Son numerosas las aplicaciones de estas aguas para la salud. Algunas se caracterizan por tener un efecto relajante sobre los músculos y las articulaciones, otras contribuyen a mejorar determinadas enfermedades de la piel o enfermedades respiratorias, favorecen la digestión y alivian los cálculos renales, entre otras cosas.

Igualmente, destacan sus múltiples beneficios en el campo de la dermis, dado que limpian el cutis al abrir los poros y eliminar impurezas, hidratan e iluminan la piel, mejoran las irritaciones cutáneas, mejoran los problemas dérmicos tales como la psoriasis y la dermatitis, favorecen la formación de colágeno y queratina, reducen la producción de sebo y favorecen la protección y regeneración de la piel, favoreciendo la cicatrización.

A priori, puede parecer que son pocos los afortunados que viven cerca de lugares donde existan aguas termales y quizá no sea posible para todos los públicos poder gozar in situ de sus privilegios, a diario o con la frecuencia que nos gustaría. Sin embargo, existe una maravillosa alternativa que permitirá beneficiarnos de estas aguas y sus propiedades sin salir de casa, porque las mismas se comercializan en productos cosméticos, como estos https://skincare.bluelagoon.com/en/ que pueden ser empleados a diario y que permiten conservar las propiedades de las aguas termales inalteradas. Para ello, existe una amplia variedad de productos cosméticos tales como cremas, mascarillas y desmaquillantes, que se pueden utilizar cada día en casa, gozando de todos los beneficios y las propiedades que aportan a la piel.

¿Por qué no probar?

 

 

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