María Morera
María Jesús Morera, portavoz del Partido Aragonés en el Ayuntamiento de Barbastro

Es arriesgado, en tiempos como los que corren, hacer una afirmación tan rotunda y tajante como esta que titula el texto. Sin embargo, soy poco amante de los “tapadillos” o de las “medias verdades” porque hace falta mucho tiempo para disfrazar qué y cómo dices sin decir, mientras que no sólo hablar de política sino hacer Política requiere una dedicación prácticamente exclusiva y exige eficacia y honestidad. Así lo entiendo.

Lo cierto es que hablar de política, yo creo que hablamos todos, por mucho que con palabras más o menos peyorativas haya quien lo niegue y acuda al “soy apolítico”, como si eso fuera posible. Lo hacemos todos porque, al final, las decisiones que son tomadas desde las instituciones, nos afectan directamente, en el día a día, y opinamos de cómo se distribuyen los recursos públicos, de los servicios, de los planes y necesidades. 

comarca

Ahora bien, considero que hablar de política es también aplaudir la gestión de un cargo elegido, aunque no sea el que hayamos votado y hacer Política es la capacidad de pactar con una persona con ideología contrapuesta a la tuya con el único objetivo de conseguir el bien común de una comunidad, mediante proyectos y acciones en los que coincidir y colaborar.

Sin embargo, a menos de un año de la doble cita electoral autonómica y municipal ¿se habla de Política?

Podría pensarse que así es, ya que los medios informativos, las redes sociales, las conversaciones están llenas de contenidos políticos todos los días. Esa es la realidad que merece un análisis, porque estaremos de acuerdo también en que se comenta mucho más el postureo, las poses, las frases rimbombantes huecas y sólo para el titular, las disputas de apariencia que buscar distinguirse, el partidismo… que el verdadero contenido y efecto económico o social de las distintas propuestas, posiciones o compromisos. 

Pongamos un ejemplo

Me remito a la retirada por parte del COE de la candidatura olímpica de los Pirineos para el año 2030. ¿Tenemos claro los aragoneses lo importante que era una candidatura en igualdad? Era la única solución para que, de verdad, Aragón no apareciera como segundón e incapaz de competir y, al tiempo, para afrontar las inversiones precisas para territorios y gentes muy castigados por la despoblación y abandonados por gobiernos centrales independientemente del color político que hayan tenido.

La mejor muestra son las carreteras:

Mientras los ejes autonómicos principales están acondicionados, seguimos esperando las nacionales. ¿Debíamos aceptar un menosprecio y que nuestras estaciones y valles constaran como destinos con menor capacidad y calidad, que Aragón asumiera estar subordinado a Cataluña, a cambio de obtener esas infraestructuras? Desde Aragón se ha hecho Política y nos hemos negado firmemente a que nuestra Comunidad sea despreciada. Ahora, tenemos que pelear por esas acciones pendientes e impulsar la mejora de nuestras estaciones. Sin embargo, de lo que se habla muchas veces, es de los chascarrillos de declaraciones, de filtraciones y anécdotas, de unos y otros políticos. 

Esto último se extiende en general y la atención se centra en la personalidad, manifestaciones, gestos de los representantes y candidatos, olvidando la gestión e incluso los objetivos.

Esta situación queda más clara a la vista de las elecciones autonómicas en Andalucía

Poco o casi nada se sabe de los programas para los andaluces y una vez más hemos asistido a una campaña sin prioridad centrada en las ideas y planteamientos para el gobierno de esa comunidad, condicionada por los vaivenes que emanan desde las cúpulas partidarias de Madrid y en lugar de ideas, criterios y metas, han destacado figuras, sobreactuaciones, división de difícil reconciliación y algún eslogan. 

No debemos caer los aragoneses, en esa misma circunstancia

Estamos en Aragón y aquí hay que hablar y hacer Política frente a los problemas de este territorio y esta sociedad, a favor de las aspiraciones y esperanzas que son propias de esta Comunidad o en el caso de los ayuntamientos, específicas de cada municipio, de sus vecinos.

Este es el enfoque que hacemos desde el Partido Aragonés. Frente a la política de cháchara y exabrupto, de los unos contra los otros, de la sigla por encima de todo, está la Política con mayúscula, como he ido distinguiendo en los párrafos anteriores, la vocación de servicio, la proximidad, la solidaridad, la colaboración, el interés general, los horizontes de ambición por esta tierra, por cada pueblo, con un liderazgo que ejerce Arturo Aliaga y no necesita poses porque se conduce con altura de miras, voluntad de acuerdo y cooperación y un solo objetivo definido a la hora de tomar determinaciones: Aragón y los aragoneses.

Nuestra Comunidad tiene necesidades y también un potencial enorme para avanzar, generando beneficio común y recuperando el papel principal que Aragón merece en España. 

Creo que todo esto deberíamos tratar cuando decimos que hablamos de política. Por esto me gusta hablar de Política.

DPH

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