Recorrido realizado.

Las de este puente son fechas excepcionales. Estamos en el punto culminante del verano, de las vacaciones. Quiero dejar bien claro que estos días cada cual los disfruta a su manera pero todos hacemos algo que nos aleje del cotidiano día a día. Las fiestas mayores de  tantos pueblos hacen que las noches de verbena  hagan entrar en ebullición a lugareños y visitantes.

Frente a la adversidad de los incendios o  la hecatombe de una pandemia y de una guerra, dos años de encierro son demasiados para nuestro corazón  latino. Creo que la pasión que caracteriza a  todo un País inspira las fiestas y  moviliza  una ciudadanía que entre baile y baile  se convence a sí misma  de que aún estamos  vivos:

TORNO DE BUERA VERANO 2020

¡-Pues hay que celebrarlo…!.

Torre Meler.

Haciendo un poco de memoria, en varios 15 de agosto viví  experiencias únicas.

En 1974 tuve oportunidad de subir por primera vez al Aneto pues los de Montañeros de Aragón de Barbastro, desde 1956 subíamos rosas rojas a la Virgen del Pilar. Era nuestro homenaje anual a la Virgen  y a la gesta de haberla entronizado en lo alto de su Pilar, en  la cima de Aragón y  los Pirineos.

Las Chesas rodean Barbastro desde lo más alto.

En un puente de la Asunción de 1989 y en viaje relámpago conseguí ascender el Mont Blanc culminando un sueño  en compañía de buenos amigos.

Los años pasan y una vez llegados a los sesenta, lejos de renunciar al deporte y la aventura, hemos cambiado de escenarios porque la cercanía del Somontano nos permite sentir que la Juventud no obedece sólo a unas cifras, la Juventud se manifiesta a lo largo de  la vida en las ilusiones y proyectos con los que soñamos sin cesar.

Llegando a Selgua.

El domingo dos amigas hicieron planes  conmigo para salir con las bicicletas de montaña. Pronto por la mañana, en el comienzo de la excursión  me pedían una sola cosa: – Llegar a Selgua. ¡Vaya por Dios!, hacía casi diez años que no iba pero conforme los caminos y mi memoria se iban despejando, al caer de los kilómetros la torre de su Iglesia parroquial se nos hacía cada vez más grande. Un poco antes, cuando pasábamos por Permisán, habíamos encontrado un antiguo aljibe bien recuperado y con panel explicativo. Una vez detenidos para admirar este detalle histórico de tiempos árabes tuvimos la desagradable sorpresa de un enjambre o algo así que nos hizo huir en  estampida y con múltiples picotazos en las piernas.

Nada mejor que una paradita en el local social de Selgua para comer un plátano y tomar un café. Ahora comenzaba el regreso  por una carretera asfaltada tranquila y poblada con mucha sombra siendo ideal para ascender sin sudar apenas. Al llegar a lo alto, junto a  la Torre Meler,  observamos que a pesar de la hora central  corría un airecito fresco y esto nos animó a cambiar de planes continuando la ruta por caminos otra vez pero  ahora en medio de las viñas que crecen en estas Chesas Altas y casi sin darnos cuenta, estábamos de vuelta en la cruz de la desaparecida Torre de los Escolapios.

Ya sólo faltaba acceder de nuevo a la acequia de Selgua, remontarla y descender por el camino de Baldorrias hasta nuestra querida Vía Verde. La primera terraza de bar que encontramos ya en el barrio de san Valentín fue el mejor lugar para sentarnos y tomar una cerveza o un vinito, siempre a gusto del consumidor.

Mis amigas, las Cármenes, han sido la mejor compañía y estos madrugones  robados al sueño o a la pereza de una mañana festiva nos han transportado a épocas de Juventud en que despertábamos a punto de día  para cumplir  tantos proyectos y vivir tantas aventuras en la Naturaleza.

¡Hace tiempo que no nos hacen falta los coches para llevarnos en volandas por los rincones de nuestro terruño. Tenemos piernas, corazón  y bicicletas para llegar a cualquier lugar sin dejar rastro!.

 

 

GOB ARAGON surge

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