exposición en la librería Ibor
Adecco

La exposición fotográfica tendrá lugar del 28 de septiembre al 30 de octubre en horario comercial, sábados por la tarde y domingos por la mañana incluidos.

 Carola Sepúlveda Fuentes

En las imágenes la autora reúne la idea de ver la vida de los vecinos, de imaginar que es lo que ocurre al otro lado del tabique, en pisos que son idénticos unos de otros con vidas muy parecidas.

Franco Molina
MONZON

Para ello, fotografía esos espacios con una técnica particular donde hace capturas digitales a imágenes proyectadas sobre un papel traslúcido instalado dentro de una cámara estenopeica.

El resultado es una imagen difusa pero reconocible con una realidad que lo hace cotidiano y capte la intimidad del hogar.

Ésta es una parte de la gran exposición que presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile.

«Luz común» de Carola Sepúlveda Fuentes

Es una mirada íntima a la experiència del habitar contemporáneo en edificios residenciales. En estos espacios vivimos la dualidad de estar a centímetros de distancia y conceptualmente aislados. Necesariamente protegemos nuestra intimidad de la vista o la conciencia del “otro”, el vecino, aquel extraño que encontramos de pasada en las escaleras.

El proyecto nace de la curiosidad por saber que hay detrás de cada puerta, de cada muro, de cada piso de los departamentos en un edificio. Esta curiosidad lleva a preguntarse por cómo organizan los espacios, de qué manera disponen la mesa al comer, dónde instalan sus computadores los dueños de esos sonidos y voces que se cuelan como murmullos entre un departamento y otro.

Vertical y horizontalmente se despliegan cotidianos, dinámicas e intimidades de forma simultánea, en este sentido Perec (1988) dice: «Los vecinos de una misma casa viven a pocos centímetros unos de otros; los separa un simple tabique; comparten los mismos espacios repetidos de arriba abajo del edificio; hacen los mismos gestos al mismo tiempo: abrir el grifo, tirar de la cadena del wáter, encender la luz, poner la mesa, algunas decenas de existencias simultáneas que se repiten de piso en piso, de casa en casa, de calle en calle. (p.11)»

Con este trabajo se ha buscado representar en imagen ese instante fugaz e intrascendente en que las personas -desde sus espacios- imaginan a su vecino en el momento en que sienten algún indicio de su presencia, cuando la barrera conceptual de asilamiento brevemente se fisura.

Para el desarrollo del trabajo la artista recurre a una técnica experimental de su autoría llamada “Cedazo fotográfico”, donde hace capturas digitales a imágenes proyectadas sobre un papel traslúcido instalado dentro de una cámara estenopeica. Une el principio más rudimentario de la fotografía, el estenopo, con la tecnología digital.

El resultado entrega imágenes difusas, de contornos irregulares, lo que las hace cercanas y distantes, pues los iconos son reconocibles, pero se escapan en la densidad de su atmósfera. En las fotografías hay una realidad, un cotidiano, alejado de convenciones.

El Cedazo fotográfico, enfatizado por el papel (traslúcido), se muestra como tal. La fotografía se revela como un tamiz de la realidad, haciendo que la imagen no se presente como verificación, sino como posibilidad.

De esta manera, se fotografiaron espacios, rincones y retratos, buscando imágenes que conservaran el halo de enigma de la intimidad de los vecinos. No podían ser fotografías nítidas y convencionales, pues Luz común se proyecta desde la imagen de una especulación.

DPH

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