Un hombre natural de Marruecos de 45 años de edad y con antecedentes penales por malos tratos, Abdelkader M., se sentará hoy viernes, en la Audiencia Provincial de Huesca, ante un jurado popular, para enfrentarse a una petición de la Fiscalía y de la acusación particular de 27 años de prisión por el presunto asesinato a cuchilladas de su exmujer, de 36 años, delante de sus tres hijos de 13, 6 y 1 año de edad en la ciudad de Barbastro.

El acusado presentaba antecedentes psiquiátricos diversos desde 2018: ideación, celotípica y de escuchar voces.

No obstante, los forenses que le examinaron tras su detención concluyeron que, en el momento de los hechos pudo existir una merma leve, que no abolición, de su capacidad volitiva sin alteración de la cognitiva.

La pareja se cazó en 2005 en Marruecos. Tuvieron tres hijos pero cesaron la convivencia en julio de 2019 como consecuencia del constante maltrato físico y psíquico que el acusado ejercía sobre la víctima.

En septiembre de 2020, un año antes del presunto asesinato, fue condenado en sentencia firme por un delito de violencia de género con la eximente de trastorno mental transitorio a no acercarse a la víctima durante un período de un año y dos meses y a seguir tratamiento médico durante un año que cumplió.

El asesinato ocurrió el 30 de junio del 2021. Dos meses antes, el Juzgado acordó la disolución del matrimonio resolviendo la guardia y custodia de los tres hijos a favor de la víctima.

Desde entonces, el acusado, que no pagaba la pensión alimenticia pese a la ayuda que recibía por su incapacidad permanente, insistía a su exmujer sobre la necesidad de vender la vivienda y al principio, ante el temor a su reacción, ella accedió pero luego, aconsejada por sus familiares y amigos, decidió mantener su postura de no vender. Además, le dijo a su exmarido que quería irse de vacaciones a Marruecos para ver a su familia después de muchos años.

La Fiscalía tipifica los hechos como un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y género, además de otros dos delitos de maltrato psicológico en el ámbito de la violencia doméstica.

Por el primero pide 25 años de prisión, además de otras medidas como libertad vigilada durante 10 años y la prohibición de acercarse a sus hijos, sus exsuegros y los hermanos de la víctima durante 35 años. Y por los otros dos, un año de prisión por cada uno. Además, reclama una indemnización de 300.000 euros para cada hijo, de 168.000 euros para los padres de la víctima y de 64.000 euros para los dos hermanos.

Por su parte, Alejandro Soteras, abogado de la acusación particular, ejercida por los padres de la víctima, también califican los hechos como un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento y las agravantes de parentesco y género, así como dos delitos de maltrato psicológico. Y solicitan las mismas penas que la Fiscalía. Además, reclaman 200.000 euros de indemnización para cada hijo y 150.000 para los padres.

El día del asesinato, ambos quedaron en el domicilio para hablar sobre el tema y, estando presentes sus tres hijos, la mujer le comunicó que su negativa era firme. Entonces, el acusado se marchó del salón y fue a la cocina a coger un cuchillo 33 cm y al volver, la empujó contra la pared y la amenazó diciendo: “Ahora sí que vas a vender la casa”. Y aunque la mujer, aterrorizada, le dijo que sí, él le empezó a propinar cuchilladas mientras ella le suplicaba que no lo hiciera delante de los niños.

La víctima se resistió y llegó incluso a quitarle el cuchillo, pero el acusado lo recuperó y le siguió asestando puñaladas hasta un total de 12 en distintas partes del cuerpo diciéndole «toma” y “eres mala, muy mala”.

La brutal agresión le provocó una anemia aguda y un shock hipovolémico que le causó la muerte.

Después, el acusado, en actitud tranquila, se sentó en el suelo, dejando que su hijo mayor le quitara el cuchillo, y le dijo a éste que pasaría tiempo hasta que se vieran, entregándole las llaves del coche y un sobre con dinero y contestando a la pregunta de su hijo mediano sobre qué le ocurría a su madre: “tu mamá ha muerto”. El menor trató de reanimar a su madre y llamó al 112 pidiendo auxilio.

Los hechos causaron una gran conmoción entre los vecinos de Barbastro donde la víctima estaba muy integrada ya que habían nacido allí sus dos hijos menores, tenía amigos y trabajaba en el hospital. Además, los dos hijos de menor edad sufrieron un fuerte impacto psicológico por un trastorno de estrés postraumático.

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