Felipe Sanclemente y Romeu
Monumento a Felipe Sanclemente y Romeu en la esquina con los porches del Paseo Independencia de Zaragoza

En números anteriores se han publicado las modestas biografías de barbastrenses que se distinguieron por su valor en la Guerra de la Independencia:

Josefa Buil y Pablo Casamayor.

No fueron los únicos. Hoy publicamos otro que se distinguió en el Primer Sitio de Zaragoza.

Felipe Sanclemente y Romeu,

Nació en Barbastro el primero de mayo de 1758, era un comerciante que se trasladó a Zaragoza a finales del siglo XVIII.

A comienzo del nuevo siglo fue elegido  Mayordomo de la Hermandad de San Joaquín de Mercaderes, poco después renuncio al cargo para dedicarse a la política, al año siguiente es nombrado Diputado del Común en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Al comienzo de la invasión francesa, Felipe Sanclemente es nombrado por el General Palafox vocal de la Junta Militar. A sus 50 años de edad, decide sacrificar sus pertenencias para los gastos de la defensa y tomó parte en el combate activo. El 5 de agosto se encuentra rechazando a los franceses en la batalla de los jardines del Palacio de Fuentes, junto al Coso Bajo, siendo herido gravemente por una bala que le atravesó la rodilla, quedando invalido, tuvo que utilizar dos muletas durante el resto de su vida, por este motivo no pudo participar en el Segundo Sitio.

El día 21 de febrero de 1809, la ciudad de Zaragoza de rindió a los franceses, Felipe y su esposa se fugan de la ciudad,  perdiendo su fortuna, la salud y sus hijos, marchando primero hacía Valencia y un tiempo después se refugió en Cádiz.

Felipe Sanclemente y RomeuDurante el tiempo de exilo se dedico a escribir ensayos satíricos sobre la situación política: «Los serviles cuerdos y los liberales locos, transformados en Maniqueos antiguos mixturados con los modernos», concepto cuya simple enunciación manifiesta bien claramente cuán discorde andaba el autor con los descarrilamientos democráticos de nuestros famosos Constituyentes.

Otro escrito es, : «Caso moral y ejemplar, ocurrido en Madrid en el siglo pasado entre un comerciante calvo y otro cojo, que puede servir de introducción, á la conducta pública y privada de otro comerciante Calvo de cierta montaña». El cuento es graciosísimo y bien narrado; y si, como siempre se ha supuesto, es una invectiva enderezada á Calvo de Rozas, habría que convenir en que no queda muy bien parada la integridad mercantil del olímpico intendente.

Cuando los franceses abandonaron España, regresó a Zaragoza,  el final de la guerra para Don Felipe no fue un final feliz, al quedar lisiado y sin fortuna, su desgracia fue muy sentida por todos los ciudadanos: el Mayor Sir Carlos Doyle sentía un afecto e intima amistad, el General Palafox, escribió que “fue notorio su patriotismo y celo por la causa que ha defendido la Nación” o la condesa de Bureta fueron habituales entre sus amistades.

Por clamor popular fue nombrado administrador de aduanas, destino que apenas le duró dos años, realizándose una vez más la desdicha de recibir mala paga por tan buenos servicios.

En 1814 es nombrado Mayordomo Segundo de la Cofradía de San Joaquín y el 6 de junio de 1814 se celebra en la casa de Felipe Sanclemente (por estar invalido) la asamblea para retomar las actividades de la Hermandad, y la búsqueda para reparar el retablo y la capilla del Santo Patriarca ya que el Convento de Santo Domingo se había usado como cuartel y almacén de tropas por los franceses.

Un año después, a finales de 1815, Don Felipe Sanclemente y Romeu falleció.

Felipe Sanclemente y Romeu es considerado como uno de los Héroes de los Sitios de Zaragoza. Cuando se clausuró la Exposición Hispano Francesa de 1908, se puso en marcha la urbanización de la zona conocida como de Santa Engracia, para dar lugar al ensanche en torno a la Plaza de los Sitios.

Una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, la que se extiende desde la Plaza de los Sitios hasta el Paseo de la Independencia, lleva el nombre de nuestro ilustre barbastrense: Don Felipe Sanclemente y Romeu.

En el 2009, año del bicentenario de los Sitios de Zaragoza, la Federación de Empresarios de Comercio de la ciudad quiso donar a la ciudad un monumento a Don Felipe Sanclemente y Romeu, un comerciante de la capital aragonesa que se distinguió heroicamente en aquella contienda, escogiendo precisamente la calle que lleva su nombre, pero no en un lugar cualquiera, sino en la esquina con los porches el Paseo Independencia, para que esté más a la vista de todos. El autor de la obra es del escultor Jesús Gazol.

Bibliografía:

«Obelisco Histórico» del general de brigada  M.Salas.

http://www.asociacionlossitios.com/sanclemente_y_hermandad_sanjoaquin.htm

https://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=sanclemente-y-romeu-felipe

 

 

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