Este domingo 18 de diciembre la convocatoria montañera no podía ser más amplia: Senderismo Infantil, Marcha Nórdica, Senderismo de adultos…

Como en el invierno pasado, qué mejor que plantar el Belén a los pies de una ermita y no en una ermita cualquiera, San Bartolomé es de las más antiguas entre las románicas del Serrablo y  se empezó a construir en el siglo X, vamos, una joya del patrimonio.

En seis kilómetros desde Gavín hubo tiempo para pasearse por un bosque extenso, umbrío,  vestido de líquenes y musgo. Los pinos subían altísimos como queriendo estirarse para recibir los rayos del sol. No había grandes cuestas y el grupo, muy compacto, anduvo en interminable fila india con calma, conversando y degustando una mañana casi primaveral pues la temperatura no dejaba de subir.

Es muy bonito abrir el abanico de participantes para captar senderistas de todas las edades, con muchos mayores entre los marchadores pero donde hemos batido el récord ha sido entre los más jóvenes. Hoy hemos disfrutado todo el tiempo de la compañía de Lucía, una bebé de quince meses siempre sonriente a ratos en la silla sobre las espaldas de su padre David y en algún momento inquieta por caminar  como uno más en la fila. Ha sido una excursión muy entrañable y otra ocasión más para hacer Club.

 Un Club que es más una familia y que en cuanto llegamos a los pies de la ermita supo vestirse para brindar, comer dulces y celebrar la Navidad con villancicos y lectura de unas líneas  escritas por Pedro Escartín a quien los deberes eclesiásticos impiden acudir a este Belén aunque no al que tendrá lugar el jueves 22 en la Peñeta del Entremuro.

Seis kilómetro de ida y otros seis de vuelta en itinerario circular para llegar muy puntuales a las dos de la tarde de vuelta en Gavín. Ya sólo nos quedaba acudir a Sabiñánigo  para comer en el restaurante Mi Casa y continuar con las celebraciones. Ya saben, no hay nada como sentarse a la mesa para estrechar lazos y sellar una amistad que crece día a día entre valles, senderos y montañas a cual más bella.

Se sortearon regalos entre la concurrencia y por fin todos al autobús para reposar, dormitar y grabar en la memoria tan buenos momentos  en un día más de deporte y salud, en un Belén Montañero anticipo de una Navidad inminente.

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