Cierre del instituto de 2° enseñanza de Barbastro
Luis Alfonso en una de las puertas del edificio

En marzo de 1938 se rompió el frente de Huesca y el Ejército republicano se retiró de forma desordenada, pero no solo retrocedieron las unidades militares, sino que instituciones como el Hospital de Sangre nº 1, el de Evacuación nº 2, el Instituto de Higiene o el Instituto de 2º Enseñanza de Barbastro también fueron evacuados y, además, se ordenó a la población abandonar la ciudad.

A finales de marzo las tropas nacionales ocuparon Barbastro y al poco se desplazaron a la ciudad funcionarios provinciales para comprobar cómo estaban sus dependencias. El Hospital de Distrito o Cívico-Militar había sido evacuado, no habían dejado nada, lo mismo que en el Instituto de Higiene o en el Instituto de 2º Enseñanza. Con aquella excusa, la Diputación Provincial ya no abrió el Hospital, lo mismo que el Instituto de 2ª Enseñanza, que era una extensión del Instituto “Ramón y Cajal” de Huesca. Fue parte del precio que pagó la ciudad por permanecer en zona republicana.

Cierre instituto 2° enseñanza Barbastro
Vista lateral. Foto colección del autor

Pero ¿a dónde había ido a parar todo aquel material? El de los hospitales terminó en Manresa y en la Clínica Militar Z, en el monasterio de Montserrat, que dirigía Juan Navés, antiguo cirujano del Hospital de Sangre nº 1 de Barbastro, pero del material del Instituto de 2ª Enseñanza no se sabía nada, porque buena parte del Instituto había sido evacuado a San Esteban de Litera, con intención de continuar funcionando.

Oficio del alcalde de Barbastro Leopoldo PuigEn la posguerra, Jaime Salas Claver, de San Esteban de Litera, informó que en su casa había mobiliario y documentación del Instituto de Barbastro. Según declaró, su casa fue ocupada “violentamente” y al recobrarla se encontró con aquellos enseres, “trasladado por los marxistas”. En cuanto el Instituto de Huesca tuvo conocimiento, comenzó a hacer gestiones para recobrarlo.

El Director del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Huesca remitió un oficio el 30 de abril de 1941 al Rectorado de la Universidad de Zaragoza, solicitando una autorización para “recuperar el mobiliario y la documentación del suprimido Instituto Nacional de Barbastro para ser conservado y utilizado por este centro”. Una vez que obtuvieron el visto bueno, se desplazaron varios funcionarios a San Esteban de Litera y entre los documentos encontraron un listado fechado el 2 de febrero de 1938, en el que el secretario del Instituto de Barbastro, A. Ramírez, con el visto bueno del Comisario Director, E. Sánchez Casas, enumeraba el “material que quedó en el antiguo local del Instituto de 2º Enseñanza <<Argensola>> en la calle Argensola nº 63 de Barbastro”, que estaba frente al colegio de los Escolapios.

Cierre instituto 2° enseñanza Barbastro
Firmas del Secretario y del Comisario Director del Instituto de Barbastro

Por lo que el 17 de mayo de 1941 el Director del Instituto de Huesca remitió un oficio al alcalde de Barbastro, Leopoldo Puig, preguntando por el material que había quedado en Barbastro, ya que querían recuperarlo. Al dorso del oficio había una relación del mencionado material: “En dirección una librería de tres cuerpos con libros, una mesa, un sillón, 5 sillas tipo renacimiento español, 2 sillones tapizados, una alfombra, 11 sillones de mimbre, sillas de madera curvada, un jarrón mudéjar y máquinas de proyección y cine.

En la secretaría un armario de oficina con libros, una mesa, un sillón y 6 sillas compañeras del armario, una vitrina con libros, un armario de laboratorio con cristalería y minerales, 3 sillones rojos, un mostrador con discos y cristalería. En la clase de dibujo 2 mesas de laboratorio, 4 mesas de dibujo, 24 banquetas, 22 mesas de estudio, 80 sillas de estudio, 42 de otras clases, un telón de cine y un pie de máquina de cine. De las clases de física 2 mesas de laboratorio, una vitrina y una caja de minerales, y en la biblioteca una mesa de laboratorio y 5 armarios con libros, un piano, varias sillas y algunos sillones”. El alcalde de Barbastro contestó el 20 de mayo diciendo, que no había nada del material, ni noticia de su paradero, ya que “al ser evacuada esta ciudad por los rojos, debieron llevarse parte de ello y del resto se sabe que se hicieron cargo las primeras fuerzas militares Nacionales, ignorándose por completo su paradero”.

Cierre instituto 2° enseñanza Barbastro
Vista de la fachada del Instituto, por detrás se ve a la derecha la Casa Amparo, el chalet Masgrau, las farolas del puente, la calle del Muro y por encima del instituto el chapitel de la torre de la Catedral. Foto facilitada por Jorge Mayoral

Como ya se ha comentado, el 6 de mayo 1941 se trasladaron a San Esteban de Litera el Director del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Huesca, Basilio Laín, y el secretario Ricardo del Arco y Garay, y en casa de Jaime Salas levantaron acta. Una vez que le enseñaron al Sr. Salas la autorización del Rectorado de Zaragoza, redactaron un listado en el que figuran: 4 libros de actas de 1933 a 1937, 8 carpetas con expedientes de alumnos, otra de cuentas, 6 archivadores de correspondencia, un libro de entradas y otro de salidas, una carpeta de cuentas, otra de matrículas de honor, 2 paquetes de papel de pagos, un fichero con fichas de alumnos, 3 sellos del centro, 71 volúmenes impresos, 1 caja con tinteros y manguitos para plumillas, una carpeta con documentación del profesorado, un índice de expedientes, libros de diario, el libro mayor, de almacén y 2 de caja. También había un decímetro cúbico desmontable, 29 mapas enrollados, un microscopio Zeiss, una balanza de precisión, 112 sillas de madera y 29 mesas de madera, soportes para mapas, 2 soportes con sus pizarras y 2 armarios”. En el acta reflejaron que se llevaron a Huesca todo menos el mobiliario, que quedó pendiente de recoger en vehículos apropiados.

Junto al acta de San Esteban de Litera había otro listado, sin fecha ni firma, del material recibido del colegio de Tamarite, supuestamente del instituto de Barbastro: “19 mesas bipersonales, 111 sillas, 2 armarios, 2 pies para mapas, 2 trípodes y 2 pizarras, 3 estantes para mapas, una mesa con cajones y un pie de dibujo”. Todo el material fue llevado a Huesca, en vez de devolverlo a Barbastro, por lo que se quedó la ciudad definitivamente sin su Instituto de 2ª Enseñanza y el edificio sin función desde 1938. Según nos han comentado, en la posguerra se utilizó para parvulario durante un tiempo. Posteriormente, cuando se le concedió a Barbastro el Instituto de Enseñanza Media y Profesional en 1950 y fue visitado por su primer director, Felipe Bernal, comentó que el edificio estaba desmantelado completamente, pero desde aquel momento comenzó una nueva vida con clases y alumnos de bachiller, hasta el cierre como colegio Pedro I.

Todo esto viene a cuento de la polémica suscitada con la demolición del Instituto de 2ª Enseñanza construido por la República para levantar un Centro de Salud, sin intentar salvarlo, incorporándolo a lo nuevo que se va a edificar.

Es una pena, porque se trata de un modelo característico de los edificios que construyó la República para centros de enseñanza, que cuenta con más de ochenta años y que ha sido el ascensor social que permitió a infinidad de alumnos obtener una titulación, que a muchos les cambió, en buena medida, la vida, recibiendo clases en el Instituto de 2ª Enseñanza, en el Instituto Laboral y en su última etapa como Colegio Pedro I.

Al hilo de lo comentado, hace un tiempo leí un artículo de Andrés Rubio titulado “Españoles, esto es indigno de España”, que hace mención a su libro España fea, en el que comenta la pérdida de patrimonio de las poblaciones españolas, que han mejorado sus servicios a costa de una catástrofe cultural sin precedentes, dando lugar al afeamiento de pueblos y ciudades.

También hace referencia al arqueólogo e historiador del arte Salvatore Settis, que lucha a favor del medio ambiente y contra el deterioro de lo público, mediante el cese de la construcción nueva, primando la rehabilitación y el reciclaje de lo ya existente, lo mismo que la arquitecta Itzíar González Virós, que trabaja en el ámbito del decrecimiento urbano, proponiendo la rehabilitación de centros históricos urbanos y de las edificaciones en el medio rural, frente al urbanismo y la arquitectura basura, achacando el problema a las competencias en urbanismo otorgadas a las Comunidades Autónomas Y finaliza el artículo diciendo “¿Por qué en 1967 había catalogados más de mil pueblos bonitos en España y ahora no quedan ni cien?”, que no deja de ser un alegato por la conservación frente a la demolición, más barata y menos problemática.

Barbastro lleva mucho tiempo perdiendo su patrimonio y sus signos diferenciales con otras poblaciones y la demolición del edificio que alojó en su última etapa el Colegio Pedro I es un buen ejemplo de esta pérdida irreparable del patrimonio y de las señas de identidad de la ciudad.

 

SUSCRIPCION

2 Comentarios

  1. ¡ Menuda reflexión, la del destrozo estético de los pueblos !
    Hace unos siete años visité Plan, donde tantos veranos pasé, y quedé tan defraudado e impresionado por su fea transformación urbana que, al salir, decidí no volver más.
    Dos años antes había decidido lo mismo con Benasque y Eriste, lugares antaño bonitos, blancos, de paredes rugosas, con arena de pizarra; sin embargo ahora con mucho bolo de río y junta de cemento gris.
    El feísimo actual del Pirineo aragones causa honda tristeza.
    Una conocida de Barbastro, licenciada en arte, piensa igual y pasa los veranos con su familia en el Pirineo francés: no soporta tanta fealdad en el Pirineo aragones..
    Yo procuro no pasar de Graus, porque si conduzco cuatro kilometros y miro el destrozo estético en la Torre Pimpineta, me cabreo y deprimo. Ha pasado de un elegante estilo italiano a otro difícilmente describible, ¿garrulo?
    P.D. En esa torre se cobijaron los adolescentes amparados por el gobierno de la República en su huida de Barbastro. Allí pasaron unos días el padre del autor del artículo, Luis y su hermana Elena.

  2. En relación con el último párrafo de este interesante e ilustrativo artículo, mi reflexión es si los barbastrenses hemos hecho o hacemos algo para evitar estas pérdidas irreparables de patrimonio e identidad cultural de nuestra ciudad. Triste y lamentable el derribo de éste histórico edificio, que se podría haber evitado creo yo, sin renunciar por supuesto, a la ampliacion del centro de salud,

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here