Estos días se han generalizado las tareas de cosecha en los campos de nuestra comunidad autónoma, pero las buenas perspectivas de cosecha chocan frontalmente con la enorme cantidad de problemas que cuestionan la viabilidad de un gran número de explotaciones agropecuarias. «Los intentos de optimismo se cortan de raíz cuando echas cuentas: los precios del gasóleo, las tarifas eléctricas, la falta de liquidez, los problemas con la reducción de las materias activas para tratar las plagas, los precios de mercado que tendrán nuestros cereales, la incertidumbre de saber qué sembrar en segunda cosecha…Y encima estamos tirando del carro de la economía ahora mismo contratando mano de obra para nuestras explotaciones», recuerda Fernando Luna, miembro de la Junta de ASAJA Aragón.

Desde la organización se citan otras cuestiones de indudable repercusión para el sector y cuyas noticias no son nada buenas: por ejemplo los acuerdos comerciales con zonas de directa competencia, como con MERCOSUR o los acuerdos con Marruecos, tan dañinos para nuestras frutas y hortalizas; los recortes del presupuesto agrícola de la DGA, o el freno en las inversiones en infraestructuras hidráulicas. «Encima seguimos esperando de nuestra administración que cumpla sus compromisos con el sector, y el MARM sigue mirando para otro lado. Por eso ASAJA pidió ya el relevo en el ministerio, porque su gestión ha sido un desastre, estamos abandonados a nuestra suerte en mitad de una grandísima tormenta y nos llegan las bofetadas por todas partes y nadie nos defiende ni defiende nuestros intereses», argumenta Luna. La organización no olvida que del Estado se espera que cumpla su parte de cofinanciación para las políticas de desarrollo rural.

GOB ARAGON surge

Desde ASAJA Aragón se observa con inquietud otros movimientos que van a generar desconfianza y que van a afectar a los mercados; «no olvidemos que tenemos la inminente subida del IVA que veremos cómo afecta a toda nuestra economía; y con una nueva negociación de la PAC para 2013 cuando aún no hemos acabado de encajar la última reforma.Y además en Aragón estamos ya casi en campaña y eso lleva también nervios e incertidumbre en nuestros políticos. Parece que contamos una película de terror pero este es nuestro pan de cada día», concluye Fernando Luna. La desconfianza es absoluta cuando se ve a los profesionales sufriendo la competencia de mercancías en el puerto de Tarragona de las que se desconoce su trazabilidad; o los problemas de quien no puede amortizar las inversiones que se han hecho para modernizar; o los problemas de cobro de la agroindustria o de los ganaderos. «El panorama es muy negro y no vemos luz en este túnel», sentencia Fernando Luna.

dph

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