El Museo de Creencias Populares y Religiosidad de Abizanda atesora desde este martes nuevos elementos rituales, algunos de utilidad todavía desconocida, para engrosar su dilatado patrimonio compuesto por alrededor de 7.700 piezas (3.700 catalogadas en el sistema informático DOMUS) y que lo convierten en único en su género en toda la cordillera pirenaica.

Las piezas junto a Ángel Gari y responsables del taller de restauración. JLP.La última adquisición del museo que dirige el afamado antropólogo e historiador oscense Ángel Gari ha sido un relicario calendario, de datación desconocida, unos moldes con símbolos religioso mágicos (reproducción de unos objetos del Museo Etnológico de Castellote en Teruel), y un hostiario, herramienta utilizada para hacer las hostias de misa o quizás repostería.

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Tras una minuciosa restauración y copia -en el caso de los moldes de Castellote- por parte de la Escuela Taller de Aragón III de la DGA, el director, profesores y alumnas restauradoras hicieron entrega de su trabajo al Museo de Abizanda donde ya luce entre sus vitrinas.

Ostiario y posible contenedor de tabletas medicamentosas o pastas. JLP.La Escuela Taller de Aragón se ha estado especializando en los últimos años en obras de arte moderno, si bien han hecho un paréntesis en su línea de trabajo para afrontar la restauración de estos objetos procedentes de la cultura popular y religiosa por encargo del Museo de Abizanda. La iniciativa ha sido muy satisfactoria para el alumnado y profesorado, y desde la dirección de este centro público se abre la puerta a nuevas colaboraciones de este tipo sobre todo una vez que se instaure en Teruel el Museo Etnológico nacional, que cuenta con alrededor de 9.000 piezas.

Calendario relicario. JLP.Sobre los tres objetos restaurados, el relicario calendario recoge reliquias de todo los santos y vírgenes del santoral. Se desconoce su datación pero se va a iniciar una investigación para conocer su fecha aproximada comparando los santorales de otros siglos, así como se va a analizar el sello episcopal para conocer a qué obispado perteneció.

En cuanto a las réplicas de las dos tablas halladas en un convento de Castellote, presentan un formato rectangular y cuentan con 24 moldes circulares y otra con 28 de unos cinco centímetros de diámetro en cuyo fondo aparecen representados símbolos que pueden ser religiosos o mágicos. Al parecer podrían haber sido utilizadas por para hacer tabletas medicamentosas en los monasterios, quizás como moldes de ceras o para elaborar dulces.

El Museo de Creencias y Religiosidad Popular se encuentra en la abadía de Abizanda. JLP.El tercer objeto es un hostiario cuya particularidad radica en que los símbolos que aparecen son profanos y no tanto religiosos, como aves, el sol y planetas. Esto induce a pensar que o bien fue utilizado para elaborar hostias o quizás repostería a base de obleas.

Tras la limpieza y restauración de estos objetos se va a proceder a iniciar las investigaciones iconológicas a base de procesos comparativos con otros objetos similares existentes en otros museos del país.

Asimismo, se va a realizar un documental sobre la restauración de estos objetos.

Para el director del museo, Ángel Gari, los tres objetos restaurados e incorporados al espacio museístico “son muy singulares. No hemos encontrado otro molde que tenga una representación tan peculiar como el de Castellote; el hostiario presenta figuras que no tiene nada que ver con la ortodoxia cristiana y eso proporciona interrogantes; el relicario calendario es una pieza singular que tuvo gran valor en su época e incluso Felipe II estuvo obsesionado por estas piezas y en el Escorial existe una gran colección, entre ellos tres relicarios de la provincia de Huesca”.

Ritos y supersticiones milenarias

Pilar García Guatas explica el Museo. JLP.El Museo de Creencias y Religiosidad Popular se ubica en la abadía del siglo XVII anexa al templo y próxima a la atalaya del siglo XI, una torre de vigilancia y defensiva, construida por las tropas cristianas del Sobrarbe en la reconquista del territorio ocupado por los musulmanes y que hoy en día alberga exposiciones así como está abierta al visitante los fines de semana.

A través de tres espacios, la protección de la casa, la protección del individuo y la protección de la comunidad, el museo presenta un conjunto de amuletos y objetos utilizados por las gentes del Pirineo central para protegerse de la naturaleza o de lo sobrenatural, así como para intentar propiciar acontecimientos positivos, como la fertilidad del ganado y las personas. Ritos y supersticiones que han permanecido entre la cultura popular de la gente del Pirineo.

Abizanda. JLP.En el museo se exponen piezas datadas desde el primer milenio antes de Cristo hasta la primera mitad del siglo XX procedentes de las diversas culturas que ocuparon la península y de los ritos precristianos y que posteriormente fueron cristianizados. La orografía del Pirineo ha permitido que muchos valles permanecieran durante siglos aislados a cualquier contacto con otras sociedades por lo que muchos de los ritos todavía han pervivido hasta nuestros días, o se han transformado.
El Museo de Creencias y Religiosidad Popular cuenta con unos 7.000 visitantes y contribuye a fomentar los atractivos de esta pequeña y recoleta población del Sobrarbe, puesto que además en ella se alberga la Casa de los Títeres, de los Titiriteros de Abizanda, y el Centro de Documentación de Aure – Sobrarbe (CEDAS).

Ángel Gari explica que “no existe otro museo equivalente en toda la cordillera pirenaica y además estamos acuñando nuevos materiales que pueden permitir en años posteriores una ampliación”.

dph

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