Héctor Mancini.Con la conferencia «Ciencia, Razón y Fe: un diálogo necesario» dieron comienzo las Jornadas Universitarias de los Pirineos, que se prolongarán hasta el próximo 25 de julio. El profesor ordinario de Física y Matemática Aplicada de la Universidad de Navarra, Héctor Mancini, habló sobre el modo de conciliar la ciencias, la filosofía y la teología. Mancini, natural de Buenos Aires, señaló que la ciencia necesita a la filosofía como puente hacia la teología; e insistió en que la ciencia no puede fundamentar una ética, sino que ese papel le corresponde a la fe, que arroja una luz que le sirve a ésta de guía. «En la ciencia no se puede decir esto es bueno y esto es malo. No se pueden hacer juicios de valor», afirmó el doctor en Ciencias Físicas.

Mancini, que ha sido Director de proyectos del Centro de Investigaciones en Láseres y aplicaciones (CEILAP), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) y del Ministerio de Defensa (Argentina), explicó que «la filosofía puede decir que si algo comienza a existir y antes no existía es necesario que un agente externo le haya creado. Pero es incapaz de explicar la razón que ha movido a ese creador. Por eso necesitamos a la teología. La razón es que Dios es Amor y quiere crear seres inteligentes y libres para compartir su felicidad».

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Inauguración de las jornadas. Ante una audiencia repleta de jóvenes estudiantes, Mancini, recalcó que el universitario tiene que ir detrás del conocimiento, detrás de la verdad. «Cuando yo era joven teníamos muchas opciones intelectuales. Podíamos dedicarnos a hacer la revolución; podíamos hacernos marxistas. Éramos coherentes. También teníamos la opción de hacernos existencialistas. Había muchas opciones intelectuales, bajo una perspectiva atea, que eran alternativas al pensamiento cristiano. Ahora el que elige ser ateo se encuentra solo, o está acompañado por otros individuos como él, pero sin formar un espíritu constructivo. El marxismo se acabó con la caída del muro de Berlín. Fue un ensayo histórico que duró ochenta años en Rusia, y que no consiguió lo que prometía. El existencialismo era una cuestión más intelectual y también pasó y sólo dejó la angustia que tenía. El cristianismo, en cambio, es un pensamiento milenario que ha perdurado, concluyó Mancini.

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