Sergio Brau.
Continúa la maldición. No hay forma de hacer historia, jugar los dieciseisavos y recibir a un primera.
Esta vez el rival fue el Valladolid, aunque más que el equipo pucelano, el obstáculo fue el asturiano Piñeiro Crespo, pues los vallisoletanos se limitaron a aprovechar el regalo del minuto 7 de la primera parte, cuando el asistente del asturiano, interpretó como voluntaria una mano de Molinero dentro del área.

Ni supieron aprovechar la superioridad numérica cuando el colegiado dejó al Huesca con 10 en la segunda mitad (la tomó con Molinero al que mostró la segunda amarilla), ni supo disimular su alivio cuando el trencilla no pitó un claro empujón de Jordi Figueras a Gallardo cuando moría la primera parte.

GOB ARAGON surge

Con estas, el Huesca tampoco inquietó demasiado a Jacobo, quien se mostró rápido para anticiparse a Galán en dos errores defensivos de los blanquivioletas. Sólo un libre directo de Gilvan Gomes en tiempo de descuento que rozó el palo trasero de la portería inquietó al meta pucelano, que por lo demás tuvo una tarde plácida.

A pesar de ello, el Huesca siempre intentó y consiguió por momentos dominar la pelota y el partido, aunque se perdía en tres cuartos de campo, pues sus atacantes, siempre estaban en inferioridad, y nunca consiguió una superioridad clara en vanguardia como para inquietar a los de Antonio Gómez, que con muy poco esfuerzo y un par de regalos, se llevaron un botín demasiado amplio para los méritos expuestos en el campo.

dph

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