Adecco

Los vecinos pasaron por la capilla ardiente antes del funeral. JLP.Monseñor Ambrosio Echebarria ya descansa en paz en su «casa espiritual». Ayer tarde en la Catedral de Barbastro en un emotivo y multitudinario funeral con su cuerpo presente -el segundo que se realizaba tras el celebrado en su localidad natal en Ceberio, Vizcaya, el martes-, los restos mortales del que fuera primer obispo de la diócesis Barbastro-Monzón recibieron cristiana sepultura en una cripta prepara al efecto en la capilla de San Pedro junto a la Virgen del Pilar como era su deseo.

No es corriente que la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de la ciudad del Vero acoja los restos mortales de sus prelados pues han sido muy pocos los que han fallecido siendo obispos de Barbastro. Desde el siglo XIX solamente Agustín Íñigo Abad y Lasierra (1790-1813), Jaime Fort y Puig (1828-1855), el obispo mártir Don Florentino Asensio (1936) y don Jaime Flores (1960-1970).

Franco Molina
MONZON

Entierro en la cripta. JLP.Previamente, barbastrenses y vecinos de la diócesis aguardaban en la seo y acudían a la capilla ardiente, sita en la capilla donde se encuentran los restos del beato Florentino Asensio y de los mártires diocesanos, para expresar sus condolencias y respeto por veinticinco años de misión pastoral.

Una multitud de personas abarrotó la catedral y el Cabildo colocó sillas junto a los bancos para permitir que los barbastrenses y parroquianos de la diócesis altoaragonesa dieran el último adiós a uno de los obispos más queridos y populares.

La ceremonia, presidida por el obispo Alfonso Milián, contó con la presencia del antecesor a Echebarría, monseñor Damián Iguacel, obispo emérito de Teruel, y Milián y Yánes en la capilla ardiente. JLP.su sucesor, Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada – Logroño. Además concelebraron los obispos de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña, y de Teruel – Albarracín, monseñor Carlos Escribano, el arzobispo emérito de Zaragoza, monseñor Elías Yáñez, y el obispo de Bilbao, Mario Iceta.
Asimismo, participaron del funeral los vicarios de Huesca y Lérida, 74 sacerdotes de las diócesis aragonesas, y varios religiosos.

El obispo Milián recibió también varias muestras de condolencia entre ellas las llamadas realizadas por el obispo de Lérida, Juan Piris, y los telegramas de pésame enviados por el secretario de Su Santidad en España, Tarsicio Vertone, y del secretario de la Conferencia Episcopal de España, monseñor Juan Antonio Martínez Camino.
Los familiares de Ambrosio Echebarría junto al ataud. JLP. Los familiares de monseñor Ambrosio Echebarría llegados desde el País Vasco, entre ellos sus dos hermanos, quisieron dar su último adiós.

En cuanto a las autoridades civiles, asistieron al sepelio la consejera de Cultura del Gobierno de Aragón, María Victoria Broto, el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, el presidente de la Comarca de Somontano, Jaime Facerías, el diputado nacional del PP, Ángel Pintado, y ediles del Consistorio barbastrense.

El féretro de Echebarría fue cubierto por la mitra del obispo Milián, el báculo del beato mártir Florentino Asensio, tan venerado por el difunto obispo vasco, y una estola.

Los obispos despiden a Echebarría ante la cripta. JLP.En la eucaristía, Milián aseguró sentirse «muy emocionado al presidir estas exequias por la amistad que me unía, por su afecto cercano y acogedor, como un padre». Milián recordó su última visita hace un mes en la que Echebarría se despidió de sus parroquianos «a quienes ha llevado en el corazón y nos ha llevado a todos al cielo. Fue un regalo que pasará a la historia de esta diócesis . Vivió con profundidad las necesidades de esta diócesis y buscó de forma incansable lo mejor de ella. Incansable fue su labor para modificar los límites dando origen a la diócesis Barbastro-Monzón».

El sucesor de Echebarría, el turolense Juan José Omella lo definió como «un hombre muy querido y un buen pastor. Nos queda el recuerdo de su persona sencilla y cercana y de su lucha por esta tierra, por hacer sobrevivir la diócesis y consiguió que volvieran esos pueblos de Aragón de Lérida, y la lucha por los bienes que al final volverán a su sitio».
Numeroso público en la Catedral. JLP. Monseñor Ambrosio Echebarría deja una gran huella y un legado pastoral. Fue nombrado Obispo de Barbastro, mediante bula del papa Pablo VI, de fecha 23 de septiembre de 1974, sucediendo a monseñor Damián Iguacen, que acababa de ser trasladado a la sede de Teruel y Albarracín. Tomó posesión de la Diócesis el 21 de octubre por medio de su apoderado, el deán de esta Iglesia Catedral, Santos Lalueza Gil. Su ordenación episcopal tuvo lugar el domingo 2 de noviembre de 1974, en la catedral de Barbastro, de manos del Arzobispo-Vicario General Castrense, Mons. José López Ortiz, concelebrando como obispos consagrantes Pedro Cantero Cuadrado, Arzobispo de Zaragoza, y Francisco Peralta Ballabriga, obispo de Vitoria.

Milián ante el ataud de Echebarría. JLP.Desde la diócesis de Barbastro-Monzón resaltaban de » todo su abnegado y humilde ministerio episcopal» dos hitos especialmente significativos: haber culminado la modificación de los límites diocesanos, mediante el decreto de la Congregación para los Obispos «Illerdensis – Barbastrensis. De finium mutatione», de 15 de junio de 1995, por el que se constituía la diócesis de Barbastro-Monzón con la antigua diócesis de Barbastro y cuatro arciprestazgos aragoneses que permanecían bajo la administración eclesiástica de Lérida; la beatificación del obispo Florentino, a quien le tenía gran devoción, y del gitano Ceferino, mártires de la persecución religiosa durante la guerra civil española, en cuyas causas de beatificación se comprometió con el tesón de sobras conocido por todos sus diocesanos, así como en el beatificación y posterior canonización de José María Escribá de Balaguer. La ciudad recuerda a monseñor Ambrosio Echebarría con una calle ubicada junto a la nueva parroquia de San José que el mismo consagro.

Milián da la comunión a los fieles. JLP.Además de estos este vasco de nacimiento y aragonés de corazón será recordado por haber sido el principal impulsor de la recuperación de los bienes de arte sacro de las parroquias altoaragonesas en depósito en Lérida.

Previamente a esta reivindicación, Echebarría creó el Museo Diocesano en 1978 en las dependencias de la Catedral. Ahora tras dos años de reforma, el próximo 15 de diciembre, cerca de donde yace el obispo emérito se inaugurará el nuevo Museo de la Diócesis de Barbastro – Monzón, sin todavía las piezas por las que tanto peleo en vida.

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