Nota de prensa de la Plataforma contra la Autopista Eléctrica

Continuando con la línea abierta en la anterior entrada, nos ocuparemos ahora de una de las afecciones que podría tener la Autopista Eléctrica Peñalba-El Arnero (Monzón)-Isona en caso de llevarse a cabo por el trazado elegido por Red Eléctrica de España. Nos referimos a su más que posible impacto negativo sobre la truficultura, importantísimo recurso económico en gran parte del territorio que atraviesa y, singularmente, en el municipio de Graus, cuyo mercado de la trufa tiene reconocida fama internacional.

Torres de la autopista eléctrica.En este caso nos encontramos ante una afección que demuestra que nuestra oposición al proyecto de Red Eléctrica de España no se basa exclusivamente en su negativo impacto medioambiental, sino que surge, principalmente, del convencimiento de que este despropósito denominado Autopista Eléctrica Peñalba-(El Arnero) Monzón-Isona supondrá para las comarcas que atraviesa un GRAVÍSIMO PERJUICIO ECONÓMICO, muy especialmente para el territorio comprendido entre las subestaciones de El Arnero (Monzón) e Isona, en las que el Medio Ambiente supone el principal recurso económico.

Téngase en cuenta que el TURISMO RURAL (junto con las actividades en el medio relacionadas con él) y las EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS (dirigidas a productos de CALIDAD) son los recursos fundamentales con los que cuentan los pueblos de esta zona, en los que, como señalábamos en anteriores entradas, se estaba produciendo en estos últimos años un aporte de población atraída por ambas posibilidades de desarrollo (o simplemente por el disfrute de un medio natural privilegiado) del que no puede prescindirse en absoluto si no quiere condenarse a una muerte definitiva a los ya de por sí poco poblados núcleos habitados. En este contexto, la Autopista Eléctrica no sólo podría acabar con muchos de los negocios de la zona, sino que cerraría definitivamente las posibilidades de crecimiento económico (¿quién querría venir a repoblar un mundo rural sin posibilidades de desarrollo y con un medioambiente y un paisaje seriamente dañados por la Autopista Eléctrica).

Francamente, no se entiende cómo es posible que el Gobierno de Aragón promueva públicamente el desarrollo del mundo rural y, teóricamente, luche contra la despoblación y, al mismo tiempo, dé su visto bueno a un trazado para la Autopista Eléctrica que podría acabar para siempre, por ejemplo, con la Baja Ribagorza. Menos aún se explica que la DPH avale, como hemos visto con estupor en días pasados, este trayecto al tiempo que promueve la truficultura en la zona.

Pasando al asunto que nos ocupa, el impacto negativo de una línea de 400 KV (Muy Alta Tensión) sobre la truficultura es fácil de deducir a la vista de los datos que os ofrecíamos en la anterior entrada. En principio, este impacto negativo se produciría, con seguridad, debido al intenso campo electromagnético generado por una infraestructura de estas características (que puede alcanzar, según algunos estudios, a una zona de hasta 600 metros de distancia alrededor de la línea). No hemos encontrado un estudio específico sobre el asunto (aunque es algo que estamos investigando en este momento), pero puede deducirse fácilmente que, si la radiación electromagnética afecta gravemente a la salud de las personas y los animales (se calcula en un 20% el incremento de la mortalidad en el ganado), afectará de una manera mucho mayor a organismos como los hongos (la trufa es uno de ellos) pues se los considera bioindicadores por su alta sensibilidad a cualquier tipo de contaminación.

Localidades por las que atraviesa la autopista eléctrica. No es necesario, sin embargo, entrar en estas consideraciones para suponer que la Autopista Eléctrica podría dañar seriamente a la truficultura. Como todo el mundo sabe, la trufa vive en simbiosis con ciertas especies de árboles y necesita un buen estado tanto del suelo como de los bosques en los que prolifera. Por ello el principal daño para las zonas truferas que atravesaría la línea, en caso de que no se frene, sería la importante deforestación que causaría. En efecto, para su construcción se hace preciso abrir un ancho pasillo talado a matarrasa para evitar uno de los más importantes peligros que generan las líneas de alta tensión, como son los incendios forestales.

Al respecto, puede hacerse uno una idea de la deforestación que generaría la Autopista Eléctrica observando la foto posterior en la que se puede ver el pasillo que ha sido necesario abrir para la pequeña línea eléctrica que abastece de luz a La Puebla del Mon. Multiplíquese exponencialmente (las torres de la Autopista Eléctrica oscilan entre 45 y 65 metros de altura, con una base de hasta 27 metros de ancho) y tendremos como resultado el impacto que supondría sobre algunos de los mejores carrascales y quejigares de Aragón. Pero es más, el mantenimiento de una línea de estas proporciones exige la construcción de pistas de acceso a cada una de las enormes torres por las que discurrirá. La deforestación que todo ello supondría y el impacto de ésta en el estado del suelo en una zona con un clima mediterráneo continental y fuertes pendientes (ingredientes perfectos para favorecer la erosión del terreno) tendría unas consecuencias catastróficas para las tierras de La Ribagorza y el Pallars Jussà.
Prueba de que todo lo que estamos exponiendo no es producto de la especulación la tenemos en otros territorios. A continuación os dejamos con una parte del texto de las alegaciones presentadas por TEDER (Centro para el Desarrollo Rural de Tierra Estella, en Navarra) al proyecto de Autopista Eléctrica entre Castejón (Navarra) y Vitoria, idéntico en sus proporciones al que amenaza nuestras tierras, muy semejantes, por cierto, a las de esta zona de Navarra, como puede deducirse del propio texto. Nuestros compañeros de Navarra y Euskadi, han logrado por fortuna paralizar tal proyecto, con lo que han salvado las posibilidades de desarrollo de su territorio. ¿Lo lograremos nosotros cuando el propio Gobierno de Aragón parece apoyar este presumible descalabro económico defendiendo la Autopista Eléctrica con la consigna de que es imprescindible para el desarrollo de Aragón? ¿Será que las tierras de la Baja Ribagorza no son Aragón y aún no nos hemos enterado?
Nosotros al menos, como hicieron también nuestros compañeros de la Plataforma contra la MAT de Girona, tomaremos en cuenta estas alegaciones en el momento en que podamos presentarlas (cuando se presente el próximo mes de marzo el anteproyecto de la Peñalba-El Arnero (Monzón)-Isona) y no entenderíamos que las administraciones aragonesas y catalanas no hagan lo mismo.
Nos jugamos el futuro económico y por tanto el futuro de nuestros hijos, y con eso no se juega ni se especula.

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