Hay comicios a la vista y los votantes volveremos a hablar en las urnas. El pueblo soberano evaluará, una vez más, si la acción de gobierno a lo largo de la legislatura autonómica y de los mandatos municipales que ahora expiran han respondido a las expectativas que crearon las ofertas electorales.
En Aragón, la esperanza de mejora en la que tantos confiaron hace cuatro años no parece haber fraguado. Y las promesas de que las cosas serían difentes han quedado en un espejismo. Hemos visto los colores tan subidos de tono, que siempre han estado dos o tres puntos por encima de la lógica visual y, cuando no, nos hemos tenido que volver a acostumbrar a los colores opacos del blanco y negro. Ni por asomo hemos vislumbrado la tonalidad adecuada, en su justo término, que nos hiciera concebir a muchos aragoneses amables esperanzas de mejora.
Toca, pues, en mi opinión, optar por el cambio. En todo lo nuevo hay puesta una esperanza que responde a una necesidad: la de acabar con esa dinámica lejana y escondida, tantas veces perversa, ajena e interesada que mueve la acción política en el gobierno de tantas instituciones, y, a la vez, a poner coto a las luchas intestinas, a la falta de visión política de las cosas y a minimizar los asuntos en peregrinas discusiones que recuerdan las disputas madievales sobre los colores. En una palabra, a todo aquello que deja al descubierto la carencia de preparación política y del sentido de la adecuación y de la ponderación para valorar los asuntos, que eso es lo que más indigna al pueblo que harto e impaciente repite la frase de José Ortega: “¡No es esto, no es esto!”
El desprestigio del poder, a ver si no, es un hecho claro que no aguanta ni un somero análisis ni los más vulgares juicios. Se ha llegado al colmo de las interpretaciones utópicas y miópicas del no pasa nada y del todo va razonablemente bien, que ya casi nadie cree. Así no vamos hacia un status feliz en que gobernantes y gobernados nos entendamos en un común afán de mejorar la imagen.
Los partidos políticos no deberían desaprovechar la ocasión de ofertar listas nuevas y atractivas para dar un sentido de esperanza a estas elecciones. Y me congratula saber que en Aragón, desde un partido concreto, se están hilvanando las puntadas en esa dirección.
Así que, si se me permite, animo desde aquí a que se tenga buen tino en la elección.

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1 Comentario

  1. Como siempre has puesto el dedo en la llaga.Cada vez más grande, por otra parte.La prensa digital comenta hoy, al hilo de la terrible agonía de Gadafi, que España provisionó de armas a este dictador en 2007.El beatífico presidente aparece junto al sátrapa degustador de la compañia de vírgenes y de leche de camella, entre otras cosas…Otra más de las paradojas del que auspició la moratoria nuclear y ahora apuesta por la prórroga de nuestras vetustas centrales

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