Varios

José Antonio Albero (http://tertuliapedroprimero.espacioblog.com). El pasado martes, día 10, Joaquín Carbonell pasó por la UNED. Había sido invitado como ponente en el curso «Arte y Cultura en el siglo XXI»  organizado de forma conjunta con el Centro de Profesores de  Monzón. Tras la presentación por parte de José Antonio Adell, director del CPR, el cantautor leyó el guion de lo que iba a ser su charla: «Evolución de la obra de los escritores y cantautores aragoneses«.

Fue una charla interesante por el contenido y entrañable por el tono confidencial al que se prestó. Desde el principio se vio que el análisis del fenómeno de los cantautores lo iba a hacer desde su experiencia personal. Tuvo la suerte de tener como profesores a Labordeta, a Eloy Fernández Clemente,  y a José Sanchís Sinisterra (Premiado director teatral y autor de ‘¡Ay Carmela!) en el Colegio Menor San Pablo de Teruel. Compañeros suyos fueron Manuel Pizarro, Federico Jiménez Losantos, Pilar Navarrete… Allí coincidieron un grupo de profesores con afán de enseñar y un grupo de alumnos con ganas deJoaquín Carbonell junto a José Antonio Adell, director de CPR de Monzón. Foto: José Antonio Albero. aprender. A Joaquín le marcaron Labordeta y Sanchís Sinisterra, el uno porque cantaba y tocaba la guitarra, y el otro porque les llevaba discos de cantautores franceses, entre ellos Brassens. Cuando escuchó la canción «El gorila» descubrió que la ironía se podía utilizar cantando. Empezó a componer y su primera canción fue «La beata», mezcla de Buñuel y de Brassens, canción surrealista, delirante y grotesca.

GOB ARAGON surge

Labordeta cantaba rancheras, y la que mejor se le daba era «Cu-curru-cucú». Sinisterra le dijo que escribiera sus propias canciones, e influido por Eloy Fernández Clemente (Director de «Andalán») lanzó su primer disco. En él aparecían canciones como «Los leñeros», «Las arcillas», «Los masoveros» y «¿Dónde se van?». Eran canciones sencillas, populares, que reflejaban la realidad. Canciones a la vez estremecedoras que pronto sonaron por sus letras y por la voz poderosa de José Antonio Labordeta.

Joaquín Carbonell empezó como telonero en los conciertos que tenían lugar en el Cine Pax, en la Plaza de la Seo. Allí le invitó Plácido Serrano y cantó con Joaquín Díaz, Patxi Andión y Nuestro Pequeño Mundo.

En el año 1970 Labordeta regresa a Zaragoza como profesor de instituto. Sus canciones empiezan a ser conocidas y cantadas por la gente. El 13 de noviembre de 1973 tiene lugar el primer concierto oficial de cantautores en el Teatro Principal de Zaragoza, en el que intervienen Labordeta, Carbonell, Tomás Bosque, La Bullonera, Tierra Húmeda, Pilar Garzón, Ana Martín… Es un rotundo éxito y se repetirá en Huesca, en Monzón, en Alcañiz… Todos los pueblos y ciudades de Aragón quieren tener su concierto, a menudo enmarcado en las semanas culturales que iban surgiendo.

Eran tiempos difíciles a causa de la censura: antes de cada actuación era necesario presentar las letras de las canciones al Gobernador Civil para que las autorizara. La Guardia Civil de cada lugar recibía copia y vigilaba que fuese lo autorizado lo que se cantase. A menudo, cuando terminaba el concierto, los guardias se acercaban a felicitar a los cantantes, tranquilos tras comprobar que toda había ido por el cauce correcto. En otras ocasiones había problemas con el público, que envalentonado por el ambiente y las letras de las canciones se atrevían a dar gritos que no eran permitidos.

Para la mayoría de la población la canción popular era el único vehículo para estar juntos. Era un canal de comunicación: las letras cantadas reflejaban una realidad que se extendía de un lugar a otro, informando de las necesidades y las ansias de libertad. En palabras de Joaquín Carbonell: «Éramos ingenuos pero logramos muchas cosas. Fuimos impulsados por un espíritu renovador y por el deseo de cambiar la realidad agrupando a la gente. Además nos gustaba cantar».

Terminó contando algunas anécdotas de su amistad con Labordeta, a quien en una ocasión le dijo Carbonell:

-Por tu culpa yo soy un desgraciado. Con 15 años me fui a Sitges a buscar trabajo. Empecé de botones, luego seguí de pasavinos, de camarero… Tenía un futuro maravilloso en la hostelería. Seguro que hubiera terminado dirigiendo una cadena hotelera. Por la música y la literatura que me metiste en la cabeza me has hecho un desgraciado.

A lo que Labordeta contestó:

-No, tú lo que eres es un pringao, como yo.

Joaquín Carbonell había traído la guitarra y para cerrar el acto cantó varias canciones, algunas de las más entrañables y significativas para él. Sólo quedaba el aplauso final, agradecido y cómplice, de los asistentes.

Un vídeo con Labordeta, Joaquín Carbonell y La Bullonera:

http://www.youtube.com/watch?v=ww1a9hwsleA

DPH

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