Broto, en el centro, con los autores del libros, el alcalde, el director del Museo Pedagógico y antiguos alumnos. Foto JLP.Transformar el mundo desde la escuela con palabras. Esa fue la premisa bajo la cual trabajaron tantos maestros durante la II República para educar a miles de niños por toda la geografía nacional influidos por una corriente pedagógica de renovación, que en buena medida procedía de la Institución Libre de Enseñanza, pero que también recogió otras influencias como la del vecino movimiento Freinet, un método ideado por el pedagogo francés Celestin Freinet y que se implantó por el sur de Francia y las zonas rurales del país galo y que durante la década de los años 30 llegó a cuajar en varias provincias españolas como Huesca. Portada del libro editado por el Museo Pedagógico. Foto S.E.“Transformar el mundo desde la escuela con palabras” es además el título de la última publicación editada por el Museo Pedagógico de Aragón y que recoge el estudio científico, desde una perspectiva pedagógica pero también muy emotiva, de los cuadernos freinetianos realizados por la escuela nacional número 1 de Barbastro desde junio de 1933 hasta julio de 1936, cuando estalla la Guerra Civil.

Sus autores, el catedrático de Historia de la Educación José María Hernández y el becario José Luis Hernández, ambos de la Universidad de Salamanca, tuvieron la inmensa suerte de topar con la familia de Toni Solans, una apasionada de la conservación y del coleccionismo de elementos de la vida cotidiana del Barbastro de la época. Ellos les entregaron a estos investigadores los tres cuadernos escolares que actualmente se conservan, de los cinco realizados en esta escuela, por el maestro José Bonet Sarasa con la imprente Freinet: “Caricias”, “Chicos” y “Helios”. Gracias al apoyo institucional de la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón, de los ayuntamientos de Barbastro y Huesca y del Museo Pedagógico, este trabajo que recrea y estudia la novedosa pedagogía empleada en la época, junto a una selección de las páginas de estos cuadernos en edición facsímil y un cd interactivo, pudo ver la luz y presentarse ayer en el Centro de Congresos por los autores, el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, el director del Museo Pedagógico, Víctor Juan Borroy, y la consejera de Educación, María Victoria Broto.

CAMINO DE SANTIAGO

Asistentes a la presentación del libro. Foto JLP.La emotiva presentación, a la que acudieron los directores de los centros educativos de la ciudad del Vero y algunos antiguos alumnos del maestro José Boned, fue un ejercicio de memoria histórica y un reconocimiento a la labor “de tantos maestros que buscaban crear una escuela mejor para tener una sociedad mejor”, explicó el catedrático José María Hernández, quien subrayó que el “espíritu de la II República que estaba muy convencida del papel transformador de la escuela”. La consejera Broto destacó que la tarea de maestros como Boned suponen “un canto a la libertad, a la democracia y a la educación para ir avanzando en la sociedad. Éste es una maravilla de libro que nos transmite el amor a Barbastro y a la educación”.

Presentación del libro. Foto JLP.El movimiento Freiret que por su proximidad con Francia estuvo muy arraigado por todo el Mediterráneo y en España en provincias como Huesca o Lérida. Era un método solidario que entre otras cuestiones convertía a los escolares en cronistas del tiempo que les había tocado vivir a través de la elaboración de cuadernos en los que se expresaban con libertad y donde también reflejaban sus inquietudes culturales, deportivas, personales … dentro de un trabajo colectivo. El propio Freiret diseñó una imprenta para tal efecto con la intención de que estos cuadernos circularan por todas las escuelas de la nación.

Portada de uno de los cuadernos "Chicos". Foto S.E.Toni Solans, todavía recuerda el día en que la imprenta llegó a las “Nacionales” de Barbastro: “Cuando recibieron la imprenta fue como si hubieran hecho un regalo de Reyes. Con José Boned aprendimos de todo: contabilidad, marquetería, … luego hacía la imprenta fuera de clase y sin cobrar para todo aquel que quería ir”.

José Satué, de 90 años, recuerda “lo buena persona que era don José. Yo no faltaba nunca a la escuela y estuve hasta los 13 años”. Este alumno se encargaba de “dibujar pájaros junto al afamado pintor local Zueras, “que era muy buen dibujante. Él hacia figuras y yo los animales”.

Para el catedráditco José María Hernández los cuadernos editados en Barbastro “son la joya de la corona de los cuadernos freinet que se editaron en toda España dentro de lo que hoy conocemos. Están muy bien, son muy expresivos y hay una serie muy bien construida por José Boned. Ha sido una suerte encontrarlos y poder dar a conocer esta experiencia educativa que pone a Barbastro mucho más en el mapa de la educación nacional y del movimiento Freinet”.

DPH BECAS ARTÍSTICAS

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